El barrio de Iturrama de Pamplona vuelve a tener una tienda de libros de texto de segunda mano
Johan Gustafsson, el conocido librero de origen sueco, abre Booky, que compra al contado los libros usados y los ofrece con un ahorro del 75%, según su estado


Publicado el 16/05/2025 a las 19:00
El barrio de Iturrama de Pamplona vuelve a tener una tienda de libros de texto de segunda mano. Se llama Booky, se encuentra en la avenida Sancho el Fuerte número 15 y su dueño es bien conocido por miles de personas que durante la última década han pasado por la universidad. Se trata de Johan Gustafsson, fundador de Bolsabooks, la tienda de segunda mano que cerró en marzo de 2024. “A veces, en mitad de la tormenta, no pensamos en lo que hacemos. Estos meses los he dedicado a reflexionar y a darle vueltas a un modelo de negocio que en su momento tuvo éxito pero ya no funcionaba”, señala este emprendedor, que sigue creyendo en el potencial del libro de segunda mano, la reutilización y la economía circular. Así, Booky presenta varias novedades respecto a Bolsabooks.
“Ahora estamos enfocados 100% al cliente, es decir, el estudiante en sentido amplio y el padre de familia que se preocupa por la economía doméstica. Y la principal novedad es que pagamos en libro en efectivo al momento. Es un sistema más atractivo y eficaz para las familias que el anterior sistema de depósito”, describe el dueño de Booky. Infantil, primaria, ESO, bachillerato, FP, universidad, idiomas, oposiciones… Esta tienda empieza a tener un gran surtido con una rebaja en los precios de hasta el 75% según el estado en que se encuentre el libro. Además, las familias tienen la opción de pagar en tres plazos sin intereses para hacer más llevadero el comienzo de curso. Booky también tiene una pequeña sección de material escolar de la marca Campus.
La nueva librería está situada muy cerca de la Casa de Misericordia, en la avenida Sancho el Fuerte número 15. Se trata de una farmacia que cerró hace unos años. Ha reutilizado la cruz del exterior para colocar el logo de la tienda. “He buscado locales por el barrio de San Juan y este me encajaba porque es diáfano y no había que hacer mucha inversión”, Gustafsson, nacido en Suecia pero que lleva muchos años viviendo en Pamplona. “Vine para hacer el Erasmus y me enamoré de Pamplona y de una chica, que ahora es mi esposa”, explica. “Viajo bastante por España y me fascina Pamplona”, afirma. Aunque se siente “navarro 100%” y totalmente integrado en sus costumbres y forma de vida, Gustafsson conserva el “orgullo sueco”, por eso ha elegido mobiliario de estilo y fabricación sueca, de tonos claros, que ha montado él mismo.
Gustafsson hizo un máster de gestión (MBA), unos conocimientos que ha ido aplicando a lo largo de su vida profesional, con los aciertos y errores. “Bolsabooks nació en 2012 para cubrir una necesidad que tenían la comunidad universitaria. Los que terminaban una asignatura tenían la oportunidad de tener unos ingresos con la venta de sus manuales y los nuevos estudiantes se ahorraban un dinero. Dimos una nueva vida a más de 100.000 libros y por la tienda pasó un centenar de trabajadores. Todo cambió a raíz de la pandemia. Las ventas se desplomaron porque en las universidades dejaron de utilizarse los manuales físicos y casi todo el material era digital. Ya no era viable el negocio de manuales universitarios”, cita. Recuerda aquellos intensos meses, en los que contactó con todas las personas que habían dejado en depósito sus libros para que pasaran a recogerlos. “Venía mucha gente a despedirse y darnos las gracias”, destaca.
Al cerrar Bolsabooks donó 5.000 libros para varias causas, como la biblioteca del colegio de San Adrián, Ayuda Contenedores ( Etxabacoitz) que mandan material educativo a varios países, libros para la biblioteca de un orfanato y un colegio en Guinea Ecuatorial, FP en Guatemala y Honduras. Los artículos de papelería se donaron a una ONG que colabora con universitarios en Venezuela y los equipos informáticos se donaron a varias parroquias.
Gustafsson ha mantenido relación con distintos colegios, a los que ha acudido a dar charlas de emprendimiento: “Lo que más me gustaba es cuando algún estudiante me decía que quería trabajar en mi tienda”.