El céntrico local de Pamplona que cambió surtidores de gasolina por cajeros automáticos

Ahora una sucursal de BBVA, fue una estación de servicio muy popular entre septiembre de 1937 y abril de 1980

Varios modelos de Renault 4CV, más conocidos popularmente con Renault 4-4, se sitúan junto a los surtidores en el espacio que ahora ocupan los cajeros automáticos
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Varios modelos de Renault 4CV, más conocidos popularmente con Renault 4-4, se sitúan junto a los surtidores en el espacio que ahora ocupan los cajeros automáticos
Varios modelos de Renault 4CV, más conocidos popularmente con Renault 4-4, se sitúan junto a los surtidores en el espacio que ahora ocupan los cajeros automáticos

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 11/05/2025 a las 05:00

Las estaciones de servicio en el centro de la capital navarra ya forman parte de la historia. Hubo un tiempo en el que era habitual repostar en un lugar que ahora tiene un uso completamente diferente. Es el caso de la sucursal del BBVA situada en la plaza de Merindades. Nada hace sospechar que, en la amplia bajera del edificio que hace esquina entre las avenidas de Baja Navarra y Carlos III, estuvo funcionando una de las estaciones de servicio más visitadas por los automovilistas durante cuatro décadas.

Allí se abrió la gasolinera Unsain Hermanos (Jesús y Alejandro) en septiembre de 1937, un negocio que se anunciaba en Diario de Navarra de la siguiente manera: "CAMIONES, aconsejamos a sus propietarios visiten la nueva estación de servicio y engrase con servicio permanente de Unsain Hermanos. Avenida de Carlos III, 23". Años más tarde, tras el fallecimiento de Alejandro en 1957, pasó a llamarse simplemente 'estación de servicio Jesús Unsain'.

Su apertura tuvo lugar en plena Guerra Civil y no fue hasta los años 50 del siglo pasado cuando el negocio empezó a levantar cabeza. Allí se comercializaban también los turismos de la marca Renault y contaba con un taller de reparaciones donde ahora se otorgan créditos y se obtiene efectivo. Los vehículos que se acercaban a repostar tenían que acceder desde el sentido descendente de la avenida Carlos III. Una vez llenado el depósito, tenían que salir por la avenida Baja Navarra en sentido hacia la cuesta de Beloso.

En esta gasolinera se dispensaron millones de litros de combustible a lo largo de más de cuatro décadas en funcionamiento hasta que el 16 de abril de 1980 se echó definitivamente el cierre. El local fue adquirido por el entonces Banco de Bilbao, que terminó abriendo una sucursal en marzo de 1985 tras una profunda reforma. Nada queda allí que haga recordar que los coches se introducían a cubierto en lo que ahora es el vestíbulo de la sucursal del BBVA para echar gasolina y lavar sus parabrisas.

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