Dos heridos y un detenido en una pelea con una botella rota en la antigua ikastola Jaso de Echavacoiz en Pamplona
El incidente, ocurrido este viernes por la tarde tras una discusión por tareas de limpieza entre dos jóvenes sin hogar que viven en el edificio y en las que el agresor no participaba, dejó dos heridos por cortes en la cara y la pierna. El detenido cuenta con varios antecedentes policiales, entre ellos uno hace unos días por amenazar de muerte a una agente.


Actualizado el 03/05/2025 a las 10:23
Una nueva pelea violenta ha sacudido este viernes 2 de mayo por la tarde la antigua ikastola Jaso, en el barrio pamplonés de Echavacoiz, donde residen de manera irregular varias decenas de personas. Dos hombres de origen magrebí resultaron heridos tras un enfrentamiento en el que se utilizó una botella rota y uno de ellos, con un amplio historial delictivo, fue detenido por la policía. Este hombre, que pasará a disposición judicial en las próximas horas, fue arrestado hace unos días por pinchar con un objeto punzante a otro en el cuello.
El suceso tuvo lugar en torno a las seis de la tarde. Según relataron testigos presenciales, la agresión se desencadenó cuando uno de los residentes recriminó al otro su falta de colaboración en los trabajos de limpieza que desde hace dos semanas un grupo de ocupantes lleva a cabo en el inmueble. En ese momento, el agresor, un varón de unos 30 años con numerosos antecedentes penales, reaccionó de forma violenta y atacó a su compañero con una botella rota.


La víctima sufrió cortes profundos en el pómulo, la nariz y la oreja, mientras que el propio agresor se provocó una herida en la pierna con el mismo objeto cortante. Ambos fueron trasladados al Hospital Universitario de Navarra, donde recibieron atención médica y fueron dados de alta.
Al lugar acudieron patrullas de la Policía Municipal de Pamplona y de la Policía Foral. Según fuentes policiales, esta misma semana el arrestado ya había sido detenido por otros hechos y puesto en libertad, y se le atribuye incluso una amenaza de muerte a una agente.
El edificio, abandonado desde hace años, está actualmente ocupado por alrededor de sesenta personas, en su mayoría magrebíes. Gran parte de ellas participa en actividades de integración, como clases de castellano y tareas comunitarias. No obstante, los vecinos del barrio y los propios ocupantes de este bloque denuncian que un pequeño grupo —en el que se encuentra el agresor— genera frecuentes situaciones de tensión y violencia por el consumo de drogas.
Este nuevo episodio recuerda al ocurrido el pasado 5 de marzo en el mismo lugar, cuando otra pelea con cuchillos y botellas por el control de una habitación -precisamente la misma que ocupa el herido de este viernes- obligó a una intervención policial similar.