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'Roncal el Salteador', el corsario navarro que tiene una calle en Pamplona y conocemos por su título nobiliario

Pedro Navarro, conde de Oliveto, fue un notable hombre de armas e ingeniero nacido en Garde, que vivió a caballo entre el siglo XV y XVI. En Italia se ganó fama como corsario, además del sobrenombre de 'Roncal el Salteador'

Retrato de Pedro Navarro, conde de Oliveto
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Retrato de Pedro Navarro, conde de Oliveto
Retrato de Pedro Navarro, conde de Oliveto

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Diario de Navarra

Publicado el 05/02/2025 a las 13:38

Pedro Navarro, más conocido como el conde de Oliveto, fue un destacado militar e ingeniero navarro nacido alrededor de 1460 en Garde. Su vida estuvo marcada por una serie de hazañas militares y aportes en ingeniería que le otorgaron renombre en Europa durante los siglos XV y XVI.

Aunque su nombre original era Pedro Bereterra, adoptó el apellido Navarro al ingresar al servicio del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, y su habilidad en el campo de batalla y su ingenio le valieron el título de conde de Oliveto, concedido por el rey Fernando el Católico tras la batalla de Ceriñola en 1503.

En Italia, también se le conocía como Pedro de Roncal o Roncalli, en referencia al valle navarro de donde provenía, y como 'Roncal el Salteador'. No en vano, en tiempos de paz, Pedro Navarro se unió al noble valenciano Antonio Centelles y se dedicó al corso. Desde Crotona, atacaban barcos y puertos en el Mediterráneo, capturando esclavos y saqueando mercancías, incluso de europeos que comerciaban con los otomanos. Así, el navarro se convirtió en una figura temida hasta que Centelles fue capturado y ejecutado por los turcos.

Navarro es célebre por su actuación en las guerras de Italia y en el Norte de África, así como por la invención de la mina terrestre. Su destreza en la ingeniería militar y su capacidad para liderar tropas le otorgaron una reputación formidable. Su carrera terminó en 1528, cuando murió en Nápoles

En Pamplona, su legado perdura a través de la avenida del conde Oliveto, una vía que conecta la plaza del Príncipe de Viana con la plaza de la Paz. Esta denominación, oficializada en 1930, rinde homenaje a este ilustre navarro.

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