Inclusión
5.300 jóvenes con 'sello' Fundación Ilundáin
La fundación, que trabaja por la inclusión social y laboral de jóvenes en situación vulnerable, celebró este miércoles en Mutilva su 40 aniversario


Publicado el 14/11/2024 a las 05:00
Más de 5.300 jóvenes en situación de vulnerabilidad han participado en programas formativos, prelaborales o residenciales de la Fundación Ilundáin en sus 40 años de trayectoria. A ellos hay que sumarles otras 20.000 personas atendidas en el servicio de orientación laboral. Además, su Granja Escuela Haritz Berri, en la localidad de Ilundáin y abierta al público general, ha recibido 220.000 visitantes.
Con estas cifras a sus espaldas celebró ayer la fundación el acto central de su 40 aniversario, que tuvo lugar en la Casa de Cultura del Valle de Aranguren, en Mutilva. A él asistieron profesionales y personas usuarias de los programas, así como representantes de los distintos departamentos del Gobierno de Navarra con los que trabaja la entidad, ayuntamientos, entidades sociales y empresas colaboradoras.
“Fundación Ilundáin Haritz Berri seguirá adaptándose a los cambios, innovando en sus programas y buscando nuevas formas de apoyar a las generaciones venideras. Estamos convencidos de que la educación, el empleo digno y el respeto por el medio ambiente son pilares fundamentales para una sociedad más justa y equitativa”, sostiene Manuel Sanz Gamboa, presidente.
NUEVA IMAGEN
La entidad ha aprovechado el aniversario para presentar un nuevo logotipo, “que busca transmitir una imagen actual, innovadora y cercana a la juventud”. Se trata de un joven roble “en pleno crecimiento y expansión”, que simboliza a cada uno de los chicos y chicas que participan en los distintos programas. También han publicado una memoria oral que recoge testimonios de personas que han pasado por la fundación a lo largo de estas cuatro décadas.
Una historia que comenzó en la parroquia San Blas
Hay que mirar a la Burlada de los años 80 para entender el nacimiento de la Fundación Ilundáin. Allí, en esa localidad obrera y en un contexto de crisis social y económica, un grupo de personas cercanas a la parroquia San Blas apostaron por atender a jóvenes en riesgo de inclusión y proporcionales formación. Al principio, en los propios locales de la parroquia, con el sacerdote Eugenio Lecumberri a la cabeza. Poco después, desde la localidad de Ilundáin (valle de Aranguren), en unas instalaciones cedidas por el Gobierno foral.
Desde entonces, la Fundación “ha crecido y ha profesionalizado su atención, innovando constantemente para abordar las necesidades cambiantes de la juventud”, aseguran. Los retos “han evolucionado”, pero la misión de la entidad sigue siendo la misma: “generar oportunidades que favorezcan la inclusión social y laboral de la juventud”. Algunos problemas, como la falta de oportunidades laborales y el abandono escolar “persisten”, pero se han ido sumando otros, como “la precariedad laboral”, “la falta de vivienda asequible”, “el impacto de las nuevas tecnologías digitales” o el “fenómeno migratorio”. “Son desafíos que exigen un fuerte compromiso por parte de la sociedad”, recalca la entidad.
A día de hoy la Fundación Ilundáin está compuesta por un equipo de 300 profesionales de distintas áreas: psicología, pedagogía, educación social, trabajo social, orientación laboral y profesorado de especialidades formativas, entre otros. Su actividad se reparte en distintos programas y en distintas zonas de intervención, principalmente la comarca de Pamplona y Tudela, pero también hay oficinas en Tafalla, Estella y Alsasua. Fundación Ilundáin es la única entidad social de Navarra reconocida por la Asociación de Escuelas de Segunda Oportunidad de España (E20), lo que supone un respaldo a la metodología desarrollada a lo largo de estos 40 años. Como Escuela de Segunda oportunidad, la fundación facilita a jóvenes de 15 a 29 años, sin empleo o formación, una capacitación profesional basada en el desarrollo de itinerarios personalizados. En colaboración con el departamento de Educación y el Servicio Navarro de Empleo, la entidad ofrece diversos programas educativos, prelaborales y de inclusión.
Junto a estos programas, se desarrollan también proyectos en áreas clave como la orientación laboral y se cuenta también con la empresa de inserción Ilundáin, que realiza trabajos profesionales de jardinería, carpintería y servicios a empresas, ofreciendo empleo a unas 50 personas al año.
Por otro lado, la otra gran área de intervención se centra en el desarrollo de programas vinculados a la protección del menor, en colaboración con Derechos Sociales. Esto incluye la gestión de centros residenciales y programas de autonomía y tránsito hacia la vida adulta, con especial atención en los últimos años a los jóvenes migrantes.
Por último, el medio ambiente es una área transversal, aunque tiene en la Gran Escuela Haritz Berri (fundada en 1986) su símbolo más visible.