Pamplona

El último otoño del viejo paseo de Sarasate

La combinación de los árboles de hojas amarillentas y ocres con el paseo actual, que ha mantenido el formato desde la primera urbanización de 1885, será historia a partir del año que viene. La reurbanización comenzará el 15 de julio de 2025

n hombre recorre el andén central del paseo de Sarasate el pasado jueves. A la derecha, una de las esculturas regias que se trasladarán a la Taconera
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Un hombre recorre el andén central del paseo de Sarasate el pasado jueves. A la derecha, una de las esculturas regias que se trasladarán a la Taconera
n hombre recorre el andén central del paseo de Sarasate el pasado jueves. A la derecha, una de las esculturas regias que se trasladarán a la Taconera

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Ruperto Mendiri

Actualizado el 10/11/2024 a las 13:14

El otoño cabalga implacable hacia el invierno en Pamplona. Hace ya días que los árboles caducifolios han mudado sus hojas del verde clorofila al amarillo macilento y algunos se encuentran en plena mutación. Cada día, la ciudad despierta con una alfombra tupida de esas hojas pálidas. Nada nuevo bajo las nubes de Pamplona. Pero en el paseo de Sarasate, este otoño es diferente, casi patibulario. Va a ser el último en que veamos el bulevar tal y como se ha conocido, con algunas variaciones, en los últimos 140 años. Fue en 1885 cuando se urbanizó por primera vez el paseo, con su andén central y las dos calzadas laterales, el mismo aspecto que presenta hoy.

Si no hay un nuevo retraso en el concurso para la reurbanización del paseo, este mes de noviembre -quizás diciembre- se conocerán las cinco propuestas que plantean los equipos seleccionados para dar forma al nuevo Sarasate del siglo XXI. Es de suponer que el Ayuntamiento de Pamplona y el jurado del concurso, que preside el alcalde Joseba Asiron (EH Bildu), conocen ya los propuestas, una de las cuales alumbrará una de las zonas más emblemáticas de Pamplona, el engarce histórico entre la ciudad histórica y la moderna, y tránsito peatonal entre el Parlamento y el Gobierno de Navarra.

¿Cuántos árboles caerán con las obras? No lo sabemos. Asiron aseguró que “se apearían” dos o tres ejemplares, pero que se mantendrían la inmensa mayoría de masa arbórea de las alineaciones actuales. Son 78 ejemplares los que se suceden en los jardines laterales del andén, 96 si contamos los de la acera más próxima al Casco Viejo, estos últimos de un porte bastante menor. Veremos cuántos quedan a finales de 2026 cuando esté concluida la obra. 

Y también cuántos sobrevivirán los años siguientes. La condición inamovible de lograr un suelo de plataforma única, sin rampas ni escalones -en un paseo con una diferencia de cota de hasta 90 centímetros-, podría hipotecar el futuro de algunos de los árboles. Así lo anunció en estas páginas el biólogo experto en arbolado urbano Gabriel Iguíñiz.

Varias personas en el paseo de Sarasate en una estampa otoñal
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Varias personas en el paseo de Sarasate en una estampa otoñalJOSÉ CARLOS CORDOVILLA
Varias personas en el paseo de Sarasate en una estampa otoñal

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Lo que sabemos del cronograma de las obras es que los trabajos comenzarán tras los Sanfermines de 2025, el 15 de julio, según anunció Joseba Asiron. Y eso significa que el paseo, dado que se van a renovar las redes de abastecimiento, será dentro de un año una enorme zanja. Las fotos que acompañan a este texto será historia. También sabemos que las esculturas de los reyes dejarán de observar impertérritas el trasiego de peatones por el andén central.

ESCULTURA DE SARASATE

El actual equipo de gobierno decidió trasladarlas al parque de la Taconera, algo que presumiblemente ocurrirá con el inicio de las obras. Y también sabemos que desaparecerán los baños subterráneos y que se incorporará una escultura en bronce del genial violinista Pablo Sarasate (1844-1908), el músico que da nombre al paseo y que nunca se ha visto representado más allá del nomenclátor. Además, el equipo de gobierno anunció que se integrarían en el paseo varias esculturas del panorama contemporáneo navarro. Aunque de momento, se desconoce el número exacto de obras, que deberán adaptarse al proyecto que finalmente salga elegido del concurso urbanístico.

El paseo de Sarasate, según su formato decimonónico desaparecerá del paisaje urbano. También su embaldosado gris y verde, que se incorporó al paseo en 1956. Quedan dos años por delante para conocer el nuevo paseo, una de las grandes reurbanizaciones de la Pamplona contemporánea. Buena parte de las generaciones actuales de pamploneses y pamplonesas han crecido con los árboles, la mayoría plantados en los 80, tras las grafiosis, la enfermedad que terminó con 11.000 ejemplares en Pamplona y con 48 olmos del viejo paseo de Sarasate.

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