Proyecto
Pamplona estudia retirar los recursos judiciales y permitir las viviendas en la Casa de Curtidores
El proyecto para restaurar el inmueble y construir seis viviendas desencallaría si el ayuntamiento asume la sentencia del TSJN y da la licencia a los propietarios


Actualizado el 15/10/2024 a las 09:47
La Casa de Curtidores, que ya tenía actividad en el siglo XVI en la ribera del río Arga, soporta una larga carrera de obstáculos para poder convertirse en un edificio de 6 viviendas. Ahora mismo, solo queda uno: el Ayuntamiento de Pamplona. El consistorio presentó dos recursos de casación contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra del pasado 8 de mayo, que daba la razón a los propietarios del inmueble para poder convertirlo en residencial.
Ayer, el concejal de Urbanismo, Joxe Abaurrea (EH Bildu), a preguntas de este periódico, declaró que dichos recursos, que ahora paralizan el proyecto, tienen un “carácter preventivo para que no se agoten los plazos antes de tomar una decisión definitiva”. “Son plazos sumarios los que nos afectan. La opinión, siguiendo la tesis anterior, sería la de acatar la sentencia en sus términos. Previo a tomar una decisión definitiva, lo trasladaremos este miércoles al seno del consejo de la Gerencia de Urbanismo”, añadió Abaurrea.
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En el histórico del ayuntamiento ha habido una posición favorable a permitir la voluntad de la propiedad de rehabilitar la Casa de Curtidores para convertirlo en un edificio residencial. “Se trata de un tema que está trascendiendo diferentes gobiernos y que tenía una opinión pacífica en el conjunto de los grupos municipales”, admitió ayer Abaurrea. Claro, siempre y cuando el proyecto contase con los informes favorables pertinentes, como el de la CHE.
Y es que la Confederación Hidrográfica del Ebro ha sido uno de los obstáculos a los que ha hecho frente el proyecto de viviendas. En 2018, el Ayuntamiento de Pamplona se mostró favorable a la voluntad de los propietarios de darle un nuevo uso al edificio con un proyecto ya presentado y, según la propiedad, de acuerdo a los nuevos requerimientos normativos del consistorio.
Pero antes de otorgar la licencia, el ayuntamiento decidió pedir un informe a la CHE sobre la viabilidad del proyecto. En 2014 la Confederación no había mostrado pegas a un edificio de viviendas que el consistorio dejaba en manos de la iniciativa privada de acuerdo al Plan General de Pamplona.
EL INFORME DE 2020
En 2020 llegó el informe de la CHE, que desaconsejaba la licencia al considerar en estado ruinoso el inmueble. El ayuntamiento, al conocer el informe desfavorable de la CHE, paralizó la licencia. Y aquí se inició la carrera de obstáculos. La propiedad recurrió al TAN y al contencioso-administrativo, con sendos fallos en contra, hasta que el TSJN les dio la razón. Fue el 8 de mayo de este año. La sorpresa de los propietarios fue mayúscula al conocer que el consistorio había presentado sendos recursos de casación al Tribunal Supremo y a la sentencia del TSJN.
Y ahora, todo podría desencallar. Abaurrea insistió ayer en que la presentación de los dos recursos obedecían a “una recomendación de los servicios jurídicos para que si quisiésemos adoptar una decisión distinta pudiésemos hacerlo”. “Pero si decidiésemos lo contrario, se retirarían [los recursos] y se dejaría que se desarrolle en sus términos la sentencia, que determina que se haga el otorgamiento de la licencia y ver los siguientes pasos”, añadió.
Si en el siglo XVI ya hay constancia de actividad en la Casa de Curtidores, el edificio actual, que el historiador Juan José Martinena data en el siglo XVII, es el último vestigio del barrio de las Tenerías y fue un local de ocio en los años 30 del siglo XX, con barcas, bajo el nombre de ‘El Venecia’.
