Callejero
Quién fue Amado Alonso y por qué tiene una calle en Pamplona
Este filólogo navarro da nombre a una calle en el barrio de Mendebaldea


Publicado el 12/10/2024 a las 05:00
Amado Alonso García da nombre a una calle en el barrio de Mendebaldea, en Pamplona. Fue un filólogo navarro, nacido el 13 de septiembre de 1896 en el municipio de Lerín. Hijo de Wenceslao Alonso y Clementa García, desde joven mostró un profundo interés por la lengua y la literatura. Tras estudiar en Pamplona y Vitoria, en 1915 se trasladó a Madrid para continuar su formación en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central. Allí, tuvo la oportunidad de trabajar con algunos de los filólogos más importantes de su tiempo, como Américo Castro y Ramón Menéndez Pidal, dentro del prestigioso Centro de Estudios Históricos.
Uno de los aspectos más destacables de la formación de Amado Alonso fue su especialización en fonética. Entre 1922 y 1924, prosiguió sus estudios en la Universidad de Hamburgo, Alemania, donde profundizó en la fonética bajo la dirección de Tomás Navarro Tomás. De vuelta en España, presentó su tesis doctoral sobre la "Estructura de las Sonatas de Valle-Inclán", una obra que reflejaba su capacidad para combinar el análisis literario con los estudios lingüísticos. Este trabajo académico consolidó su reputación como una figura prometedora en el ámbito de la filología.
En 1927, Amado Alonso tomó una decisión que marcaría el resto de su carrera: aceptar el puesto de director del Instituto de Filología de la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires. Durante casi dos décadas, lideró la institución con gran éxito, estableciendo una importante conexión entre la filología española y latinoamericana. Su estancia en Buenos Aires también lo convirtió en un conferenciante muy solicitado, consolidando su fama como uno de los grandes lingüistas y críticos literarios de habla hispana. Además, en 1941, la Universidad de Chicago lo nombró doctor honoris causa, un reconocimiento a su trayectoria y aportes.
Tras su paso por Argentina, en 1946, Amado Alonso se trasladó a Estados Unidos, donde se incorporó a la Universidad de Harvard. Allí, continuó con su labor investigadora y docente, y amplió su influencia al mundo académico anglosajón. Hasta su muerte el 26 de mayo de 1952, su obra siguió inspirando a estudiosos de la lengua y la literatura. Alonso, además de un pionero en la investigación lingüística, fue también un divulgador, llevando sus ideas y teorías a auditorios de todo el mundo.
El legado de Amado Alonso García sigue vivo no solo a través de sus escritos y enseñanzas, sino también en los numerosos reconocimientos que ha recibido. Diversas ciudades, como Pamplona, Lerín, Andosilla y Sevilla, han nombrado calles en su honor, lo que refleja la importancia de su figura en el panorama cultural y académico tanto en España como en América.