Pamplona
El ocio del Casco Viejo de Pamplona, excluido del plan de acción contra el ruido
El Gobierno de Navarra desoye las alegaciones de los vecinos porque “el ocio no está entre las fuentes de ruido evaluables conforme a la normativa”


Actualizado el 01/10/2024 a las 07:08
“Los vecinos del Casco Viejo somos los que más sufrimos el problema del ruido y, una vez más, no se nos tiene en cuenta”. Esta frase figura en una de las 21 alegaciones que residentes del centro de Pamplona presentaron al Plan de Acción contra el ruido en la Comarca de Pamplona, elaborado por el Gobierno de Navarra. La respuesta que esta persona ha tenido por parte de la Administración confirma su teoría: “El ruido de ocio no se encuentra entre las fuentes de ruido evaluables conforme a la normativa de referencia. No obstante, se dará traslado de las alegaciones y propuestas recabadas en este proceso de participación al Ayuntamiento de Pamplona con el fin de que las tenga en cuenta en caso de que se elabore un plan de mitigación dentro de su ámbito de competencia”. La pelota pasa al tejado de otra Administración para desesperación del vecindario.
El Boletín Oficial de Navarra publicó el día 20 la cuarta fase de los planes de acción, tal como le obliga la Directiva 2002/49 de la Comisión Europea. Conforme a la “normativa de referencia”, el Gobierno foral ha analizado el impacto que tiene en viviendas y dotaciones el ruido del tráfico de vehículos, de los trenes que cruzan la comarca, el aeropuerto o las actividades industriales. Tras detectar los núcleos donde se superan los 55 decibelios, el plan propone medidas correctoras: colocación de pantallas acústicas en la ronda, asfalto fonoabsorbente o reducción de los límites de velocidad.
Este documento estuvo en fase de exposición pública y proceso participativo este verano. El vecindario del Casco Antiguo vio la oportunidad de reclamar sus reivindicaciones, sobre todo cuando descubrieron que entre las 230 páginas del informe no había ninguna alusión al ruido causado por la hostelería y el ocio.
“Quien idea un plan que habla del tráfico rodado, ferroviario, aéreo y la industria, como elementos contaminantes, pero ni menciona la insoportable contaminación acústica que padecemos en el Casco Antiguo se está haciendo trampas al solitario. A través de denuncias, manifestaciones, foros etc. hemos trasladado a los responsables políticos la gravísima situación provocada por el ocio nocturno y diurno. Por activa y por pasiva hemos solicitado un mapa estratégico del ruido. ¿Dónde está?”, dice una de las 21 alegaciones.
Otro vecino defiende que las 11.500 personas del Casco Antiguo son “muchas más” que las que sufren problemas de ruido por el tráfico aéreo o la industria”. “El ruido de bares, botellones, eventos, turistas, txarangas, peñas, despedidas de soltero, etc., aun no siendo permanente -como no lo es tampoco el del tráfico- supera en muchísimos casos los límites de decibelios mencionados en el informe y provoca, sin duda, los mismos perjuicios en la salud que se mencionan en el informe”, describe.
Esta persona rebate el argumento de que las peatonalizaciones reducen el impacto del ruido. “Algunas de las calles peatonalizadas resultan mucho más ruidosas que cuando había tráfico rodado, puesto que el uso del espacio liberado por los vehículos ha sido cedido a los bares y a quienes consumen en la vía pública”, afirma.
Un residente de la calle Calderería lamenta que “si no se mira, no existe el problema”. Por ello, propone que se instalen en las calles medidores de ruido durante las 24 horas los 365 días del año. “No es aceptable ni legal 75 decibelios en el balcón de un piso en la calle Calderería a las 2 de la mañana cuando el máximo europeo son 30 db por la noche”, afirma.
Otra vecina cita las “múltiples denuncias” ante la policía municipal y foral, que han realizado sonometrías en viviendas. “Imposible abrir ventanas si se quiere vivir. Batucadas, electro-charangas, despedidas de soltero/a, juevintxo, Sanfermines… y el resto del tiempo, camiones de reparto y equipos de limpieza para que la rueda no pare”, concluye otra afectada.
