Música y dantzas para la Virgen de la Asunción en Burlada
La localidad ha celebrado este jueves 15 de agosto el día grande de sus fiestas con una procesión multitudinaria acompañada de gigantes, gaiteros y dantzaris
Publicado el 16/08/2024 a las 05:00
Las campanas de la Iglesia San Juan Bautista de Burlada anunciaron el último jueves 15 de agosto a las 11.45h de la mañana el inicio de un acto multitudinario. La misa en la que la Virgen de la Asunción recibió como ofrenda su pañuelo de fiestas para inaugurar su día grande fue el preámbulo de un recorrido por toda la localidad lleno de fe, música y dantzas.
Pocos minutos antes de que dieran las 12 del mediodía, la misa llegaba a su fin y el sol comenzaba a calentar la plaza. Los gaiteros aprovecharon para dar la señal a los cuatro gigantes de la comparsa para que entraran al templo. Aquellos que venían siguiéndolos por las calles burladesas se amontonaron en las puertas de la iglesia para verlos bailar mirando hacia el altar. Para Joseba Pérez, presidente de la comparsa de la localidad, se trata de una rutina estelar: “Si tuviera que quedarme con un momento de las fiestas sería con el del altar”.
En la plaza de la iglesia, los txistularis, la Banda de Música de la localidad y los danzaris del Larratz Dantzari Taldea esperaban listos a la virgen que, minutos después, vestida de blanco y arropada con flores rojas y blancas, salió del templo siguiendo a los gigantes y abriéndose paso entre una multitud que la seguiría a todos lados.
Detrás de los ritmos acelerados de los txistus y tamboriles que hacían bailar a los gigantes y encabezaban la procesión, venían los danzaris, que aprovechaban las pausas para hacer sonar sus castañuelas en honor a la virgen.
Los últimos protagonistas de la marcha eran los músicos locales, que entonaban una melodía más lenta y solemne al mismo tiempo que avanzaban a paso coordinado.
Para Remedios Méndez Lopez, que nació en Extremadura, pero lleva 63 años en el municipio de la Comarca de Pamplona, participar en la procesión es “como acompañar a la virgen mientras bendice Burlada”.
La coral de San Juan Bautista protagonizó la pausa más larga del recorrido en la calle de la Nogalera, desde donde los coristas, colocados en dos filas, cantaron la Salve, del burladés Hilarión Eslava.
LOS CAMPANEROS
Cuando todos los grupos se volvieron a reunir en el punto de salida, la multitud aún esperaba una última danza.
Tras el saludo a la bandera local, los danzaris agitaron sus cascabeles dando inicio al ciclo de Campaneros, una rutina compuesta por un trenzado de cintas de colores, el paloteado, la arku dantza y la jota de la Nogalera. Al despedirse los danzaris, toda la plaza se sumió en gritos y aplausos. Para Olaia Romero Ezquerra, que lleva 17 años como danzari, bailar en el día grande sigue siendo “un orgullo y una maravilla”.
