Pamplona

Academia Grafito de Mendillorri, arte para componer su esfuerzo

Más de 150 aspirantes, artistas de pinceles y carboncillo, expusieron el trabajo de todo un curso en la academia Grafito de Mendillorri para elevar el dibujo a la categoría que merece. "Es su trabajo, es su regalo".

Exposición fin de curso en la academia de arte Grafito de Mendillorri
Exposición fin de curso en la academia de arte Grafito de MendillorriJESÚS CASO

Noelia Gorbea

Publicado el 24/06/2024 a las 20:03

Cuentan que las ideas más originales siempre se han realizado en forma de boceto a mano alzada. El dibujo, en la modalidad que sea, termina por transformarse en hilo conductor para comunicar mucho más de lo que parece a simple vista. Es la idea que recogen en la academia de arte Grafito, en Mendillorri.

Ceras, lápices de colores, acuarelas, pinturas con acrílicos, óleos, carboncillo... Variedad para conseguir exponer una muestra de más de 150 artistas. El trabajo de todo un curso representado por los alumnos de esta escuela de dibujo, con edades desde los cuatro años hasta adultos. “Cada uno con sus puntos fuertes, su estilo, su técnica...”, enumera Garbiñe Iglesias, profesora de la academia e impulsora de la iniciativa. 

Así, con esa constancia de quien trabaja conceptos como geometría, sombras, encuadres o perspectiva... el objetivo es claro: que todas las ideas son válidas. 

Una exposición, abierta al público, hizo que mayores y pequeños se sintiesen verdaderos profesionales de la pintura. “Lo primero que hacen los alumnos es buscar su cuadro (pueden exponer hasta dos por persona) y quedarse cerca para escuchar los comentarios de la gente cuando los contemplan”, explica Garbiñe.

Con cuadros de Sorolla y Japón como elementos predominantes de la exposición, hubo cabida para todo. “Ellos elegían qué traer”, indican desde la academia. De ahí la variedad. Y aunque este año no ha pasado, también se ha dado en alguna ocasión que se presente una oferta de compra para alguna de las creaciones. “La sensación entonces es máxima”, dicen. 

Pero más allá de improbables, el verdadero premio consiste en que los aprendices se den cuenta de que la repercusión de sus trabajos no solamente se queda en casa con su familia. “El refuerzo positivo es siempre la mejor respuesta”, interpreta Garbiñe. 

Y así, con la guinda de un curso que volverá a comenzar tras las vacaciones de verano, los pintores saben que dibujar no es tan fácil como parece. De ahí que cuadros de animales, animados, inventados, figurativos, de flores... todos sirvan para “mejorar la autoestima” de sus autores; una especie de “reconocimiento social al esfuerzo

Todas las personas aportan valor, es una lección que merece la pena recordar”, puntualiza Garbine.

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