Pelota

La sala de estar de Ibero

La localidad de la Cendea de Olza inaugura el frontón Toki Alai remodelado, que lleva el sobrenombre de uno de sus tres pelotaris más laureados de su historia, Juan Martínez de Irujo. El equipamiento, construido en 1883, estrena cubierta

Juan Martínez de Irujo hizo el saque de honor en la instalación remodelada de Ibero
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Juan Martínez de Irujo hizo el saque de honor en la instalación remodelada de Ibero
Juan Martínez de Irujo hizo el saque de honor en la instalación remodelada de Ibero

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 01/06/2024 a las 20:00

El frontón siempre hizo las funciones de engarce en las relaciones sociales de pueblos pequeños. Imán de encuentros programados o improvisados, sus dos paredes abrazaron en Ibero la disputa de partidos de pelota, bailes y comidas populares. Tuvo y sigue teniendo el poder de convocatoria, acogida y confortabilidad de una “sala de estar”, como se escuchó decir en la presentación del acto inaugural del equipamiento ahora cubierto y mejorado en paredes e infraestructura. El bautizado en 1931 con el epígrafe de Toki-Alai (Lugar alegre) ofrece engalanado motivos de satisfacción a los 222 vecinos de la localidad. El frontón, denominado igualmente desde el 15 de agosto de 2017 como Juan Martínez de Irujo en honor a uno de sus pelotaris más laureados, hizo las veces de epicentro en el hogar abierto de Ibero a sus vecinos de la Cendea de Olza en el día señalado para reforzar los vínculos de hermandad del municipio.

“El lugar de encuentro de todos los vecinos y vecinas de Ibero”, como significó el presidente del concejo, Miguel Ascunce Díez de Ulzurrun, comenzó a perfilarse el 19 de abril de 1883 con la subasta ganada por “470 pesetas por Don Antonio Echenique, albañil de Ibero” para construir el frontis y el suelo. En el apartado histórico, un nuevo capítulo fue el escrito en 1923 desde la distancia de Buenos Aires, en Argentina, por Don Pascual Villanueva que “donó 1.200 pesetas para echar el suelo hasta el cuadro ocho”. El epílogo de la trayectoria, que fue celebrado con la inauguración de la cubierta y reforma emprendida -incluidos “la adecuación del entorno de la fuente, la instalación eléctrica e iluminiación, el pintado y la rotulación del nombre y la silueta de Juan Martínez de Irujo-, exigió un esfuerzo de 320.000 euros. De este montante, 250.000 procedieron de una subvención del Ayuntamiento de la cendea.

Óscar Pascual bailó el aurresku ante una nutrida concurrencia
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Óscar Pascual bailó el aurresku ante una nutrida concurrenciaEduardo Buxens
Óscar Pascual bailó el aurresku ante una nutrida concurrencia

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En un día señalado, el presidente del concejo no pudo sino evocar la trayectoria humana y deportiva de tres destacadas figuras que se iniciaron con la pelota allá donde este sábado hubo fiesta. Profesional del remonte con “dos txapelas del Campeonato de España” conseguidas, el nombre de Jesús Tina Ruiz, “Echenique para la gente de Ibero”, rebotó sobre las paredes y el depósito de sentimientos y recuerdos de quienes fueron testigos de sus éxitos. Sólo nombrarlo y la emoción embargó al presidente del concejo, como cuando habló de Javier Martínez de Irujo, tío del “genio de Ibero, el del pelotari que revolucionó el juego de la pelota”.

"UNA OBRA DE ARTE"

Hubo bendición, jotas cantadas por Marisol Zubiria con Fran Idareta al acordeón y aurresku, interpretado por Óscar Pascual, en una mañana en la que no faltaron partidos y donde Juan Martínez de Irujo volvió a colocar una pelota junto a la pared. Fue al realizar el saque de honor de la ceremonia inaugural, justo en el momento en que el campanario cercano emitía el sonido de la una de la tarde. Tal y como ha quedado, la dotación es “una obra de arte”, a los ojos de quien con sus manos dibujó jugadas de bella factura. Según confesó, días atrás, cuando subía por una cuesta y vio su imagen siluetada en la pared sintió “mucha ilusión”. “El nombre de Ibero ha ido por todos los frontones. Si me hice pelotari fue por haberme criado en esta familia y por ser de Ibero”.

Su sentencia arrancó una nueva ovación entre los congregados en gran número en el graderío y en los laterales descubiertos de la instalación. En las proximidades, en el marco de una feria de artesanía, una decena de alumnos de María Giménez Hernández se afanaba en dar forma a cestas de mimbre. Las láminas anudadas simulaban la relación vecinal que se trenza en lugares de encuentro, como un frontón de un pueblo.

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