Pamplona

Vuelven a tapiar el antiguo convento de Aranzadi "para evitar una tragedia"

El ayuntamiento aloja durante tres días en el albergue de Trinitarios a cinco de las seis personas que se encontraban en el edificio, la otra rechazó la opción

Dos operarios clausuran y sellan los accesos al antiguo convento de Agustinas, en el parque de Aranzadi de Pamplona
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Dos operarios clausuran y sellan los accesos al antiguo convento de Agustinas, en el parque de Aranzadi de Pamplona
Dos operarios clausuran y sellan los accesos al antiguo convento de Agustinas, en el parque de Aranzadi de Pamplona

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Diario de Navarra

Actualizado el 07/05/2024 a las 20:03

Casi diez meses después, se repite la historia y el Ayuntamiento de Pamplona volvió a tapiar este martes 7 de mayo el antiguo convento de las Agustinas, en el entorno de Aranzadi, donde en las últimas semanas pernoctaban unas doce personas sin hogar, según el recuento municipal, aunque en el momento de la intervención había seis. Alojaron a cinco en Trinitarios y la otra rechazó la opción.

El concejal del área de Acción Social, Txema Mauleón, subrayó ayer que harán un seguimiento para asegurarse de que el edificio, en estado de ruina, no se vuelva a ocupar e incidió en el “riesgo de que pueda ocurrir una tragedia mayor”. La policía municipal se encargará de las labores de vigilancia. Según explicó el edil, en el momento en que los servicios municipales acudieron había seis personas en el edificio. Una de ellas dormía en el interior, cinco se encontraban en el porche y, además, se acumulaban enseres personales de otras tres personas que pernoctan en el albergue de las Damas Apostólicas. Cinco personas han sido alojadas en el albergue de Trinitarios, que cuenta con 25 plazas para transeúntes y otras 25 para personas empadronadas en Pamplona; a los de las Damas les facilitaron una consigna para que guarden sus pertenencias y hubo otra persona que no aceptó ninguno de los recursos propuestos. Entiende el área de Acción Social que todos llevaban poco tiempo en la ciudad. Txema Mauléon reconoce que es complicado saber el número exacto de personas que pernocta en la calle y tampoco el tiempo que llevan. “No me atrevo a dar una cifra, se hacen conteos periódicos, pero el número es muy variable, son varias decenas, pero hay perfiles de personas que no acuden a los albergues y de otras para las que no tenemos soporte”, apuntaba.

Las personas desalojadas de Aranzadi dormirán durante tres días en el albergue de Trinitarios, es el máximo que contempla la ordenanza municipal actual, pero la misma dice también que este recurso de urgencia es para personas recién llegadas, de manera que el consistorio ha hecho una interpretación de su situación para poder alojarlas.

¿Qué sucederá pasados estos tres días? Si continúan en la ciudad se quedarán de nuevo en la calle, “en lista de espera hasta que se les pueda dar un soporte” cuando el ayuntamiento concrete soluciones que pasan por las viviendas que contempla habilitar. Entretanto evalúan “vías de inclusión” a las que pueden acceder. Profesionales de Educación Social lideran la acción.

Personal del área de Conservación Urbana, en coordinación con Policía Municipal y el área de Acción Social, trabajó en la limpieza exterior de la zona, “muy deteriorada y con acumulación de basura, en el sellado de ventanas y puertas y en la atención de las personas sin hogar que pernoctan en la zona”. Pero, en primer término, como también indicó Mauleón, buscan “garantizar la seguridad de las personas”.

LA POSTURA DE HACE DIEZ MESES

Ya en julio de 2023 el antiguo convento de las Agustinas fue clausurado y tapiado por el Consistorio, por las deficientes condiciones de seguridad y salubridad. Había 17 jóvenes pernoctando en la zona, “que fueron trasladados también al Centro de Atención a Personas Sin Hogar de Trinitarios”, tal y como recordó ayer en ayuntamiento.

Entonces, el concejal Txema Mauleón, actual responsable de Acción Social, se encontraba en la oposición, y difundió una nota de prensa, bajo el sello de su partido, Contigo-Zurekin, en la que hacía hincapié “en la importancia de que el Ayuntamiento de la capital navarra ofrezca una alternativa habitacional al grupo de personas desalojadas que se encuentran en la actualidad pernoctando cerca del río Arga, a la intemperie, en condiciones insalubres”. Reclamó asimismo “la creación por parte del consistorio de un albergue comarcal para personas sin hogar, considerándolo como una prioridad urgente”. También denunciaba que la alcaldesa Cristina Ibarrola hubiera tomado la decisión “de manera unilateral, sin contar con la oposición”. Diez meses después está en el equipo de Gobierno y reconoce la dificultad de encauzar la situación, encorsetada por la propia ordenanza municipal y atenazada por otros factores, como la itinerancia, el rechazo a los recursos y la insuficiencia de los existentes.

El ayuntamiento señaló ayer que la intervención de este 7 de mayo “llega tras los informes elaborados por las áreas de Seguridad Ciudadana y Conservación Urbana a raíz del incendio que el pasado 20 de abril se registró en un asentamiento de tiendas de campaña en la zona”. Prendió un colchón. El fuego, que no causó daños personales, “pudo ser controlado y no se propagó, puso en alerta sobre los riesgos”.

Interior del convento de Aranzadi
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Imagen del interior del antiguo convento de las Agustinas en Aranzadi tomada a mediados de abrilIVÁN BENÍTEZ
Interior del convento de Aranzadi

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El futuro incierto de un edificio abierto entre 1967 y 2011

El antiguo convento de las Agustinas tiene como destino el uso dotacional en el plan urbanístico municipal. Construido por el arquitecto navarro Fernando Redón en 1967, está distribuido en una estructura en forma de ‘U’, con un área residencial en el centro, y espacio para servicios complementarios en los laterales. En desuso desde la salida de las monjas en 2011, el inmueble ha sido objeto de varios proyectos, como el de alojar el Hub audiovisual, legislatura 2015-2019, iniciativa que finalmente no fructificó.

El ayuntamiento de Pamplona tiene intención, expresó Txema Mauleón, de rehabilitar el convento, de propiedad municipal desde 2015 y darle una solución definitiva al entorno, donde sí han salido adelante otras propuestas, como la rehabilitación de Casa Arraiza, como residencia de artistas; y la proyectada recuperación de Casa Soto, como centro de producción agrícola. El propio consistorio indica que “Casa Gurbindo es ya un referente como centro de interpretación de la agricultura y la ganadería, aprovechando el espacio del meandro y las huertas”. Además, recuerdan que se ha acondicionado el parque en torno al hórreo y se construirá una pasarela peatonal que conecte Aranzadi con la Txantrea.

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