Ayuntamiento de Pamplona
El interior del convento de Aranzadi, un foco de insalubridad
La basura acumulada cubre los largos pasillos de este antiguo convento de clausura obra del arquitecto Fernando Redón


Publicado el 17/04/2024 a las 05:00
Tapiaron la puerta del convento de Aranzadi el 20 de julio de 2023 porque la noche anterior la Policía Municipal de Pamplona había desalojado a un grupo de 17 jóvenes, dos de ellas menores. Entonces, este cuerpo policial alertó de que el riesgo de incendio en el edificio era alto por la basura acumulada y que el sótano se encontraba parcialmente inundado. También calificaron de “muy alto” el nivel de contaminación por orines y excrementos. Además, ante la falta de iluminación el peligro era tanto para los jóvenes que lo frecuentaban como para la policía que acudía de madrugada a desalojarlos. Y el Ayuntamiento selló el inmueble. Nada más.
Hace un mes la puerta principal del convento, la misma que cubrieron con cemento en julio de 2023, quedó abierta y en estos momentos no hay ninguna señalización que prohíba el acceso. Y hace escasos días, este periódico pudo comprobar el estado de insalubridad de su interior.
Al entrar al antiguo convento de clausura, sorprende la dimensión de los pasillos. El sótano sigue parcialmente inundado, los grafitis decoran una estructura que emana olor a orines y excrementos. En una de las estancias de los pisos superiores, cubierta la puerta con una sábana, se pueden distinguir incluso enseres personales. Se escuchan pasos alejarse. Desde las tablas de madera del coro de la monumental iglesia, el altar parece de juguete y la luz del atardecer se filtra por las vidrieras proyectando haces blancos y amarillos. El olvido lo enmarca todo en este meandro del Arga del centro de Pamplona, entre huertas, frente a las piscinas municipales.


“Resulta contradictorio que una obra así, con una calidad arquitectónica reconocida, se encuentre abandonada a su suerte y deteriorada cada vez más”. Las palabras de la arquitecta Yoana Urralburu Soto en 2020 eran una advertencia del triste final para esta obra del arquitecto Fernando Redón.
PROPIEDAD MUNICIPAL
El convento de las Agustinas de San Pedro, en el actual parque de Aranzadi, abandonado a su suerte prácticamente desde el año 2015, pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Pamplona. Su deterioro ha sido progresivo desde entonces. Ante esta situación, la Junta Directiva de la delegación en Navarra del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro (COAVN), y en su nombre la vocal de cultura, Yoana Urralburu, hicieron ya hace unos años un llamamiento para evitar un mal mayor. “Puede llegar un momento de no retorno, en el que el deterioro sea tan grande que haya que darlo por perdida, pues perdido esté también su espíritu. No podemos permitirlo. La ciudad se lo merece”, reclamó la arquitecta. “Ya se sabe que más vale prevenir que lamentar. Pero en ocasiones en las que el bien se encuentra en peligro, como en esta ocasión, no hay más remedio que intervenir y rehabilitar”.
El convento, inaugurado en 1969, cumplió con su cometido religioso durante 42 años. Cuando en 2011 las últimas monjas lo abandonaron ya era propiedad de Caja Navarra, que lo había adquirido en diciembre de 2008 con la intención de ampliar las instalaciones que ya poseía en Aranzadi. Años más tarde, una operación urbanística permitió que el consistorio se hiciera con la propiedad del convento a cambio de ceder a Caja Navarra dos parcelas colindantes. Los trámites para culminar la permuta finalizaron en 2015 y en ese momento comenzó el declive del convento a pesar de las expectativas que los grupos municipales habían puesto.