Proyecto

Gabriel Iguíñiz: "Puede haber árboles concretos que queden muy afectados"

El especialista en arbolado urbano  deja bien claro que no es un “abraza árboles”, que su trabajo es estrictamente técnico. Y asegura que, una vez que se ejecute la reurbanización de Sarasate, el efecto en los ejemplares se conocerá en 4 o 5 años

Gabriel Iguíñiz, biólogo especializado en arbolado urbano -ya jubilado aunque en activo- posa entre los árboles del paseo de Sarasate.
AmpliarAmpliar
Gabriel Iguíñiz, biólogo especializado en arbolado urbano -ya jubilado aunque en activo- posa entre los árboles del paseo de Sarasate.
Gabriel Iguíñiz, biólogo especializado en arbolado urbano -ya jubilado aunque en activo- posa entre los árboles del paseo de Sarasate.

CerrarCerrar

Ruperto Mendiri

Publicado el 21/02/2024 a las 05:00

Nacido en Irún hace 73 años y vecino del Romanzado navarro, Iguíñiz ha llegado a parar obras, como asesor, ante el peligro que suponían para los árboles. Declara rotundo que va a haber afección en las alineaciones de Sarasate con la nueva cota aunque no puede vaticinar si caerán árboles. Asegura que todo depende de cómo se aborden las obras, de la necesaria flexibilidad de la dirección de obra para adaptar los trabajos a la supervivencia de la arboleda.

¿Cuál sería el valor patrimonial de los árboles del paseo de Sarasate?

En España, numerosos ayuntamientos y administraciones han adoptado la “Norma Granada” como método para cuantificar el valor ornamental de los árboles urbanos. En algunos puntos del Proyecto ZIP!! se hace referencia a ella. Personalmente, creo que la Norma Granada es mejorable. Pero es lo que se usa. El ‘Informe del arbolado afectado por el proyecto de reurbanización Paseo Sarasate’ dice que según la Norma Granada el valor básico de los árboles es de 80.000 euros.

¿Se ha incrementado el valor con el cambio climático y el aumento de las temperaturas?

La Norma Granada da un posible valor económico al “valor ornamental”. En toda mi trayectoria profesional he defendido -con poco éxito- que se debería abordar un enfoque funcional, en el que el valor ornamental sería, obviamente, uno de los valores, pero no el fundamental. Los valores que menciona, como su función frente al cambio climático o al aumento de temperatura, son valores de función, que sin duda cobran valor relevante ante la realidad del cambio climático.

El gran nudo gordiando de la reurbanización: ¿es posible la plataforma única sin afección a las alineaciones de árboles?

Es un tema de cotas y de afecciones al sistema radicular (el desarrollo de las raíces). El obligado rebaje de cotas afectará al arbolado, pero no se puede saber en qué medida. Un aspecto que no he visto de manera específica en el proyecto son los zanjeos. Se contempla la renovación general de las infraestructuras existentes.

¿Y ahí hay peligro?

Los zanjeos pueden ser más agresivos para las raíces que los rebajes de cota. Aunque no son extensos en superficie, son obligadamente profundos, y al ser lineales degüellan longitudinalmente todos los sistemas radiculares. Hay que estudiar bien por dónde irán los zanjeos y, de ser posible, ubicarlos lejos de los árboles.

¿Qué soluciones se pueden plantear para evitar la eliminación de árboles y lograr la losa única?

Conozco bien el tema de la posible extensión de los sistemas radiculares. En 2007 el Ayuntamiento de Málaga me encargó un estudio de las alineaciones de los Ficus centenarios de la Alameda, por las excavaciones del metro. Nunca llegó el metro, pero los estudios fueron muy exigentes. Hay que distinguir el sistema radicular superficial extenso, y el sistema radicular de anclaje, más profundo. Sarasate se va a ejecutar. Siempre va a haber una pérdida radicular superficial, y sí, habrá afección a los árboles. La clave estará en el “cómo” hacer las cosas. El abordaje flexible e inteligente del “cómo” puede hacer que el resultado sea uno u otro.

Los informes advierten del peligro de modificar la cota para la supervivencia de los árboles. ¿Cuándo se verían los efectos? ¿Hay especies más resilientes?

No es sólo la modificación de la cota y la pérdida radicular consiguiente. Cuando se hace una obra de este tipo se producen cambios importantes en las condiciones del subsuelo general (drenaje, aireación, rotura de perfiles, etc.), que pueden suponer cambios muy graves para algunos ejemplares concretos. Las raíces habrán crecido preferentemente hacia las áreas subterráneas con mejores condiciones de humedad y aireación, y puede haber árboles concretos que queden muy afectados porque las excavaciones han afectado gravemente a “su suelo” particular. Eso no se puede prever.

¿Cuándo se verán los efectos negativos?

Seguramente no el primer año, salvo desastre grave. Lo peor se verá en los siguientes veranos, el tercer, cuarto, quinto verano. ¿Habrá un cierto grado de mortalidad en las puntas de la copa alta? Probablemente. ¿Irá a más con los años o se recuperarán? Ya se verá. Una vez terminada la obra, sólo nos quedará cruzar los dedos. En cuanto a especies, quitando las coníferas (que en general no reaccionan, no rebrotan), las especies que se emplean en ciudad son, en general, razonablemente resistentes.

El pasado verano asistimos a la caída de uno de los árboles del paseo de gran porte, frente al Parlamento. ¿El cambio climático obliga a extremar las precauciones?

La solidez de la estructura del árbol (aéreo y subterráneo) no tiene relación lógica ni fisiológica con su “buena salud”. Las hojas, las raíces funcionales absorbentes y la conducción entre copa y raíces se renuevan cada primavera. Si todo ese motor funciona a tope, si hay buena insolación, si hay un buen subsuelo con buena aireación y humedad, y hay además buenas reservas guardadas, el árbol estará sano y poderoso. El cambio climático y el aumento de temperaturas podrá afectar a la vitalidad general de los árboles. Pero los árboles se caen cuando las grandes raíces de la base están mayoritariamente podridas. Lo cual puede ser compatible con un “buen aspecto de árbol sano”.

¿Le ha tocado trabajar en proyectos con la consigna de conservar los árboles?

En muchos, el ya citado en la Alameda de Málaga, en Vitoria… Tengo un grato recuerdo de la remodelación de la Calle San Pedro de Hondarribia en 2015. Lo recuerdo como el trabajo perfecto que todos quisiéramos tener en nuestro historial: obra importante, compromiso por parte de todos, ayuntamiento, empresa… A mí se me dio carta blanca para defender el arbolado, desde el proyecto hasta la entrega de la obra. Estuve en la obra prácticamente todos los días. En algún momento me tocó parar la obra diciendo “Así, no”.

¿Sí?

Sí. Reuniones de dirección semanales, en la misma obra, revisando todo, hablando con los vecinos, discutiendo y resolviendo los problemas que iban apareciendo.... Se vació todo el espacio, de fachada a fachada, de punta a punta. Los árboles quedaron con sus raíces a la vista y se protegieron uno a uno, tronco y raíces expuestas. Los vecinos entraban y salían de sus casas por pasarelas elevadas sobre la excavación. Se renovaron los colectores generales, las acometidas, todo. Se rellenó el espacio con suelo estructural. Por encima, plataforma única y repavimentación general. Tras la obra no murió ni un árbol. La obra perfecta.

Pero diferentes de Sarasate.

Los árboles de Sarasate son más grandes. Pero el compromiso con el arbolado, creo, es el mismo. O debería. ¿La solución? Trabajar bien. Desde el proyecto, sí, pero además estando en la obra y tomando decisiones en cada momento. Se notará en el resultado.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora