Pamplona

Quejas en Santa María la Real por un transeúnte: "Se pone a gritar por las noches"

Una persona sin hogar lleva instalada desde septiembre debajo de un balcón y, según la policía municipal, se niega a irse al albergue 

Vista del barrio de Santa María la Real
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Vista del barrio de Santa María la Real
Vista del barrio de Santa María la Real

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Pedro Gómez

Actualizado el 15/02/2024 a las 16:47

“A veces se pone a gritar, da igual de día o de noche, sobre todo si pasa alguien cerca o te asomas a la ventana. Y hace sus necesidades donde le parece”. En el foro de barrio celebrado este martes en Santa María la Real dos vecinas de este barrio de Pamplona expresaron su “impotencia” por una situación que viven desde el mes de septiembre. Una persona sin hogar ha encontrado acomodo en la calle, debajo de un balcón, y ni la Policía Municipal ni los servicios sociales han conseguido convencerle para que se vaya al albergue municipal.

El problema, explican, no es que duerma en la calle, sino su “comportamiento incívico”. Esta persona se instaló en septiembre debajo de un balcón. Primero consiguió un colchón y a los pocos días alguien le proporcionó una tienda de campaña. “Algunos vecinos de dan comida, ropa y otros enseres”, relataron. Pronto empezaron las quejas de los vecinos y las llamadas a la policía porque no les dejaba dormir por la noche. “Vinieron los agentes y lo único que hicieron fue quitarle la tienda de campaña porque no se puede acampar en la vía pública”, explicó una vecina.

En diciembre, este transeúnte se trasladó unos metros hasta el siguiente portal y se colocó de nuevo debajo de un balcón situado a baja altura, en una trasera con poco tránsito de peatones. “Cada vez que abrimos la ventana nos grita y nos dice que le molestamos. Mis hermanas pasan mucho miedo. No se le puede decir nada. Tiene un genio que para qué. Nos está condicionando la vida”, relató una afectada a la concejal de barrio en el foro. Esta persona relató que ha llamado en tres ocasiones al ayuntamiento: “Una vez la chica me trató con desprecio. ‘Dígame un argumento legal para que no pueda vivir en la vía pública si tiene todo limpio’, me dijo”. Otra vecina constató que los gritos son frecuentes y que “la zona está sucia de orines”. “Se le oye gritar a las noches. Mi hija, que trabaja a turnos, pasa miedo y no puede descansar”, añadió.

El policía comunitario, presente en el barrio, aseguró que ha hablado con él personalmente “seis o siete veces” y que los servicios sociales saben su identidad y “su vida”. “Se le ha ofrecido ir a albergue pero no quiere. Tiene su peculiaridad pero no tiene riesgo de ocasionar percances. Por la fuerza no se le puede llevar. Estamos en ello pero no es de fácil solución”, relató el agente. 

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