Moción en Pamplona
El PSN entrega Pamplona a Bildu
Asiron sustituye desde este jueves 28 de diciembre Ibarrola al frente de la corporación

Actualizado el 29/12/2023 a las 07:55
Resultaba paradójico que mientras en el pleno de la moción de censura del Ayuntamiento de Pamplona se hablaba de consenso, convivencia y diálogo con el ya saliente equipo de gobierno regionalista, al que además PSN apeló a que dejara el insulto, en el salón de plenos se escuchara el “UPN kanpora” que coreaban los simpatizantes del cambio concentrados en la plaza consistorial. Como también resonó entre los muros del edificio consistorial la pitada con la que recibieron a la ya ex alcaldesa Cristina Ibarrola y sus compañeros de grupo cuando abandonó el edificio consistorial y, como había anunciado, por la puerta principal y no por la de atrás.
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Ya se intuía un pleno tenso al ver las caras de los concejales en la sesión extraordinaria que media hora antes de la moción de censura, programada a las doce del mediodía, se produjo para aprobar la contribución urbana para 2024; otorgar una subvención directa de 3.000 euros a la Fundación Víctimas del Terrorismo; y dar cuenta de la renuncia de los números 6 y 7 de la lista socialista para sustituir a Elma Saiz, por lo que el grupo del PSN se quedó con 4 representantes. Los cuatro que han protagonizado el apoyo a EH Bildu y que ayer en el discurso de su portavoz Marina Curiel volvieron a reiterar.
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Los cuatro votos del PSN fueron suficientes para que Joseba Asiron (EH Bildu) se convirtiera en alcalde gracias a los ocho de su grupo, los dos de Geroa Bai y el único de Contigo Zurekin frente a la negativa de los nueve de UPN y los dos del PP. De esta manera, Asiron será otra vez la cabeza visible del Ayuntamiento como en 2015 y, al igual que entonces, con un gobierno de coalición que ahora será junto a Geroa Bai y Contigo. PSN ha decidido no formar parte.
Fue un sesión tensa y todo indica que con una fisura abierta entre UPN y la hasta ayer oposición que no se podrá cerrar. Y, además, para los regionalistas y PP con un máximo responsable: PSN, al que ambas formaciones dirigieron sus mayores críticas. “Pedro Sánchez, como Judas Iscariote, vende Pamplona por 6 votos de EH Bildu”, dijo Cristina Ibarrola en su discurso.
SONRISAS Y MUECAS
Ibarrola, que en los compases iniciales del pleno pareció que iba a romperse y que hacía verdaderos esfuerzos por mantener las lágrimas, se recompuso para una intervención con tono firme y a la que respondían las socialistas Marina Curiel y Nuria Medina con medias sonrisas y muecas; sus compañeros Eloy del Pozo y Xabier Sagardoy mantenían un gesto serio.
En las filas de EH Bildu, también los rostros aparecían hierático a excepción de Garbiñe Bueno en la mayor parte del discurso y Joxe Abaurrea cuando Ibarrola dijo que PSN entregaba la alcaldía a un partido que, entre otras cosas, tenía de “número tres en esta ciudad a un condenado por agredir a dos mujeres”. Era en referencia al propio Abaurrea por golpear a la edil Carmen Alba (entonces de NA+ y ahora PP) y a una Policía Municipal cuando intentó sacar una ikurriña en el cohete de San Fermín de 2019.
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“Hoy, después de seis meses de trabajo continuo entre ambos partidos, que junto a Geroa Bai y Contigo han formado la ‘coordinadora del no’ para tratar de frenar, sin conseguirlo, esta ciudad, el partido socialista se quita la careta y reconoce a toda España que votar PSOE en Pamplona es lo mismo que votar a EH Bildu. Hoy, después de la segunda espantada de Elma Saiz de esta ciudad, Alzórriz, Chivite, Cerdán y Sánchez, todos desde la distancia, envían a cuatro obedientes y asépticos cómplices y marionetas a ejecutar la traición a Pamplona. Eloy del Pozo, Marina Curiel, Xabier Sagardoy y Nuria Medina pasarán a la historia por girar el pulgar hacia abajo para traicionar a Pamplona y, al mismo tiempo, los valores tradicionales del partido socialista”, criticó la ex alcaldesa.
“Seis meses en los que estos hermanos, PSOE y Bildu, se han dedicado a difamar, insultar y mentir a este equipo de gobierno y a tratar de engañar, sin conseguirlo a los ciudadanos”, añadió Ibarrola para desmontar el discurso que justificaba la moción de censura y que, nada más constituirse la mesa de edad, leyó su presidente Koldo Martínez (Geroa Bai).
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Como han mantenido a lo largo de estos seis meses, se habló de paralización, de falta de diálogo con la oposición, de Beloso o el aparcamiento de la calle Sangüesa mientras esta vez las sonrisas irónicas venían de las filas regionalistas a excepción de Javier Labairu, con la mirada clavada en los socialistas, Carlos Salvador, en sus apuntes, y Cristina Ibarrola en el vacío.
“Vosotros, concejales que hoy firmáis esta traición a Pamplona, habéis visto que lo hacíamos bien y que la calle lo percibía, y por eso decidisteis adelantar esta moción que teníais pensada para más adelante, una vez nos tumbarais sí o sí los presupuestos”, prosiguió la ahora portavoz regionalista, que también denunció una campaña de acoso y derribo en su contra.
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“SE CIRCUNSCRIBE A PAMPLONA”
La frase que provocó la mayor reacción en las filas regionalistas fue cuando en el turno de palabra de la portavoz socialista, Marina Curiel dijo que la moción de censura se circunscribía a Pamplona. Suspiros, sonrisas y hasta asentimientos irónicos siguieron al añadir que estaba “respaldada por la ineficacia de la gestión del equipo de gobierno de UPN liderado por la alcaldesa Ibarrola”.
“Señora Ibarrola, ningún poder es absoluto ni inmune al escrutinio ciudadano. El PSN de Pamplona ha demostrado que UPN no es imprescindible en el Ayuntamiento de Pamplona. Un ayuntamiento que han considerado suyo y no de los pamploneses y pamplonesas”, continuó la socialista. “Se respetará la realidad sociolingüística de Pamplona, se respetará la Ley de Símbolos, habrá un plan de convivencia, se despolitizarán los Sanfermines, se respetará la mayoría del pleno cuando no haya acuerdo y estará presente la convicción política y ética de que es necesario el reconocimiento y reparación de las víctimas generadas por la violencia de ETA”, dijo Curiel al referirse al acuerdo alcanzado con EH Bildu para apoyar la moción.
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Un discurso que echó por tierra el portavoz popular Carlos García Adanero, para quien detrás de este acuerdo estaba Pedro Sánchez y su nombramiento como presidente. “Quién iba a pensar que Sánchez terminaría su campaña de blanqueamiento hoy (ayer para el lector) en Pamplona. Pero, ¿dónde quedan los 27 vecinos de Pamplona asesinados y sin condena de los culpables?”. García Adanero añadió que, además, este pacto le salía gratis a EH Bildu. “No han renunciado a nada, a poner asesinos en las listas, a recibir como héroes a terroristas...”.
El concejal popular afirmó que Sánchez había dividido a España en dos bloques. “Y ustedes que estaban en este lado ahora se van al otro. Podrían haber votado diferente, podrían haber sido cómplices de su electorado. Y hubieran dormido más tranquilos”.
Desde Geroa Bai, Mikel Armendáriz apeló a UPN para una legislatura tranquila. “Por eso, se lo pido de corazón, evitemos caer en descalificativos para con el contrincante político. No enfrentemos a Pamplona contra Iruña ni a Iruña contra Pamplona, convivamos en paz”. También se remontó a la legislatura de 2019 para recordar que entonces no se pudo hacer alcalde a Asiron porque, en sus palabras, alguien no se atrevió, en referencia al PSN. Y remató su discurso diciendo que tenían la mano tendida a UPN y PP.
Y Txema Mauleón (Contigo) acusó a los regionalistas de caer en discursos propios de la extrema derecha. “¿Realmente los últimos días con sus declaraciones e insultos están consolidando los valores de la democracia y la tolerancia, o todo lo contrario?”, dijo el representante de Contigo para finalizar como Armendáriz: “Nuestra mano va a estar siempre tendida para dialogar desde la educación, el respeto y la tolerancia, porque todos representamos a la ciudadanía de nuestra ciudad y somos imprescindibles para hacer de Pamplona-Iruña, un lugar mejor en el que convivamos todas y todos”.
VOTACIÓN BILINGÜE
Tras la ronda de discursos, a la que renunció Joseba Asiron, llegó el momento de votar la moción para lo cual se emplearon varias fórmulas: UPN y PP se opusieron con un “no” en castellano. Los socialistas la apoyaron con un “sí” también en castellano. Geroa Bai y Contigo optaron por mezclar ambos idiomas con su “sí, bai”, mientras que EH Bildu eligió el sí en euskera.
El reloj rozaba la una del mediodía cuando el secretario municipal anunciaba que quedaba aprobada la moción por lo que llegó el momento de arrebatar la vara de mando a Cristina Ibarrola. Una vara que lucía junto a una mesa con un mantel blanco en el que destacaba la medalla de la ciudad bañada en oro y un ejemplar de la Constitución de España.
En euskera y castellano, Koldo Martínez anunció que previamente a la toma de posesión, y conforme a lo establecido en el artículo 18 del Real Decreto Legislativo 781/1986 de 18 de abril, Joseba Asiron debía prestar juramento o promesa de su cargo. Y Asiron se decantó una promesa algo singular: “Prometo cumplir fielmente las obligaciones del cargo de alcalde de Pamplona, guardando y haciendo guardar las normas propias de este Ayuntamiento”.
El nuevo alcalde se fundió en un abrazo con Koldo Martínez y mostró la vara de mando envuelto en los aplausos de los concejales de EH Bildu y los que serán sus socios de gobierno, Geroa Bai y Contigo Zurekin. No lo hicieron los socialistas y, como era de esperar, tampoco UPN y PP. Tras unas palabras de Martínez, en las que dijo que no tenía duda de que ejercerá el mandato con prudencia y justicia, el nuevo alcalde pasó a ocupar el sillón presidencial de la corporación.
Antes de levantar el pleno, Joseba Asiron sí optó entonces por tomar la palabra. “Quiero expresar ya como alcalde mi saludo a toda la corporación y mi agradecimiento de forma muy especial a los miembros de los grupos del bloque progresista y a las miles de personas que hicieron posible la mayoría que nos ha traído hasta aquí”, comenzó.
“Y termino reiterando mi compromiso personal con tres de los grandes pilares que conforman los acuerdos que van a hacer posible la apertura de un tiempo nuevo en Pamplona. En primer lugar, el compromiso con la búsqueda de consensos que lleven a Pamplona al lugar que realmente se merece. En segundo lugar, el compromiso por el respeto por el que piensa de manera diferente y finalmente el compromiso por la convivencia, algo que me van a permitir que reitere una vez más no sólo forma parte de mi bagaje político sino que también forma parte especialmente de mi bagaje vital y personal desde que tengo uso de razón”. Y tras desear un feliz año, levantó la sesión. Entonces Cristina Ibarrola se acercó y le estrechó la mano.
