San Saturnino
La Vuelta del Castillo se convierte en pista de despegue
La explanada junto a la estación de autobuses de Pamplona acogió este miércoles, 29 de noviembre, la suelta de miles de farolillos
Publicado el 30/11/2023 a las 05:00
No era una tarde de verano ni el vuelo de luciérnagas al anochecer, pero el efecto mágico de la luz se pudo experimentar en Pamplona este miércoles, 29 de noviembre, con motivo de las celebraciones de San Saturnino, patrono de la capital navarra.
Con el eco de los bailes de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y los saltos de los dantzaris de Duguna sobre el empedrado de las calles del Casco Viejo todavía en el aire llegó el momento de la magia de la luz y el fuego. En 28 minutos se agotaron los farolillos que entregaba el Ayuntamiento de Pamplona a los que quisieran participar en la espectacular suelta de artefactos para iluminar y dar calor a la noche pamplonesa.
La masiva concentración se celebraba a las 19.00 horas. Miles de personas encendían su respectivo artefacto y lo soltaban al cielo en un ascenso multitudinario que dejaba una estampa de película de fantasía. Mini dragones subiendo poco a poco al espacio aéreo, como si del aeropuerto de Noáin se tratara, para conquistar cada resquicio de oscuridad y dar vida a las tinieblas. Un acto muy celebrado y que se pudo contemplar desde varias localidades de la comarca. Aquí te dejamos testimonios multimedia del mágico momento que fue lo más aplaudido de los actos del Día de Pamplona.


En el vídeo se puede contemplar el momento en el que los farolillos empiezan a ganar altura y dibujan un mosaico de llamas entre la negrura del cielo.


La estampa mezclaba las luces de neón que destacan en la noche pamplonesa con los miles de artefactos que simulaban una lluvia de lenguas de fuego.


Pero ¿cómo se consigue lanzar un farolillo al cielo? Es muy sencillo. Un soporte, una pastilla donde prender fuego y el aire caliente hace que se infle la bolsa del globo y que el artefacto comience a ascender. El objeto comienza a cobrar altura, sube en busca de la negrura del cielo de otoño y se abraza al resto de luminarias para propiciar la instantánea que recordarán los pamploneses durante mucho tiempo. San Saturnino es, desde este miércoles, sinónimo de luces, fuego y farolillos.
