Medio Ambiente en Pamplona
Un bosque que 'traga humo' en el polígono
75 voluntarios. 75 granitos de arena que, aprovechando su tiempo libre de este sábado por la mañana, ayudaron a sembrar 150 plantas en una parcela de Agustinos. 2.000 ejemplares que ya merman los gases contaminantes emitidos por Pamplona

Actualizado el 25/11/2023 a las 15:25
Dicen que todo está relacionado. Que cada conexión empuja hacia la siguiente. Y un ejemplo sencillo se puede encontrar ya en el polígono de Agustinos de Pamplona, en una parcela municipal que se ha convertido en mucho más que un paisaje.
Fue precisamente una jornada de plantación durante este sábado por la mañana la que dio por finalizado el proyecto de ‘Bosque de absorción’ puesto en marcha por el consistorio la legislatura pasada.
La iniciativa, que reunió a 75 personas, de las que un tercio eran menores, buscaba sembrar las últimas 150 plantas, además de ayudar a sustituir aquellas especies secas o dañadas. En definitiva, una labor de voluntariado que trató de poner en valor la importancia de ‘secuestrar’ el CO2 emitido por el Ayuntamiento de Pamplona; finalidad última de este nuevo Bosque de absorción urbano.
“Compensar, de alguna manera, las emisiones contaminantes a la atmósfera y reducir la huella de carbono de la capital”, aclaró Marta Torres, técnica de Medio Ambiente, en una mañana despejada a pesar de las bajas temperaturas.
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La cita arrancó con unas palabras de la concejal Izaskun Zozaya, que quiso agradecer ese granito de arena aportado por los presentes. Voluntarios como la familia Borrega Basterra. Irati y Aritz, de tercero y primero de Primaria del colegio Irulegui, no quisieron fallar a la propuesta planteada por sus padres: Aitziber y Mikel.
“De pequeño, planté un árbol en la Milagrosa, junto a la plaza Santa Cecilia, cerca de la calle Guelbenzu y me hace ilusión pasar por allí porque sé cuál es”, indicaba Mikel.
Su motivo, el de involucrar a sus hijos en valores medioambientales y hacer que el bosque de Agustinos también fuera suyo era también el objetivo de los técnicos municipales.
“Les ayudamos a identificar las plantas, a saber cómo se usan las azadas y les dejamos que sean ellos, todos, los que se sientan parte de esto”, comentaba Oskar Andueza, uno de los representantes institucionales junto con Amaia y Edurne.
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Tras la puesta en común y ya en grupos más pequeños, donde también pudo verse la colaboración de usuarios del Centro de Atención Integral a la Discapacidad ‘Las Hayas’, la actividad se explicó fácil.
Y es que la función consistía en retirar las plantas marcadas (secas), reabrir la hoya, plantar una especie nueva y colocar las correspondientes ‘defensas’ (una malla antigerminación de lana de unos 50 centímetros de diámetro y el protector que rodea el tronco con un tutor). “Son todo especies autóctonas, como robes, abedules, nogales, encinas...”, enumeraba Torres.
En estos momentos, esta parcela pública de 4,1 hectáreas en la muga con Orcoien, alberga más de 2.000 árboles y 250 arbustos autóctonos, con la meta de conseguir retirar de la atmósfera 322 toneladas de CO2.
SABER MÁS
Tercera.
Fue la tercera jornada de voluntariado relacionada con esta masa arbórea que crecerá durante las próximas tres décadas como pulmón verde de la ciudad; ayudando a compensar las emisiones y la huella ecológica de Pamplona. Es una línea que persigue el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ONU).
Material.
Pamplona dispuso de sacos de compost, una cisterna de 1.000 litros de agua, regaderas, capazos, cubos, azadas... además de lana de oveja, para colocarla bajos las raíces como “retenedor” de humedad.
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