Celebración
San Fermín Txikito, el santo tranquilo
San Fermín de Aldapa recorrió este domingo las calles del Casco Viejo de Pamplona, en una procesión con público pero sin aglomeraciones. Una procesión en la que se estrenó este domingo Joseba Kamiruaga, nuevo responsable de la basílica

Actualizado el 24/09/2023 a las 19:32
Para los de aquí, los de casa, para el Casco Viejo, sin aglomeraciones y sin repercusión internacional, casi casi en privado. Así se paseó San Fermín Txikito, o de Aldapa, renovando la tradición después de que el año pasado volviera a salir una vez superada la pandemia.
Tomando prestado el mítico título del irlandés John Ford ('El hombre tranquilo'), el de Aldapa podría tildarse del Santo Tranquilo. Y eso que en su capilla, antes de comenzar la misa, no cabía ni un alfiler. Tampoco durante la procesión.
El otoño estrenaba su segundo día con un sol tímido al principio que brilló sin calor después para acompañar al protagonista por las calles Dos de Mayo, Carmen, Aldapa, Zacatín, Mañueta, Curia, Navarrería, Carmen, Dos de Mayo para, después, volver a la basílica. Una hora donde recibió los tranquilos ‘vivas’ y ‘goras’ correspondientes de niños y mayores.
Sin apretones ni empujones, sin insultos y forcejeos en la calle Curia, como ocurre con ‘el otro San Fermín, el mayor’.
“Esta fiesta no suscita controversia. Tampoco hay representantes políticos que, aunque no debiera ser así, desgraciadamente suponen confrontación. La corporación política debería poder desfilar con total normalidad siempre”, explicaba Joseba Kamiruaga, superior local de la comunidad claretiana de San Fermín de Aldapa y responsable del cuidado y atención de los mayores y enfermos claretianos.
Junto con el sacerdote, la procesión estaba encabezada por la Cruz Procesional que portaba Jesús Tanco. Seguidamente, avanzaba la ‘corporación txiki’, formada por Saray y Juan Heredero, Inés Loitegui y Ainara Saldise.
Algún portador se estrenaba en esta ocasión para llevar a San Fermín de Aldapa, de casi 100 kilos de peso. Es el caso de Matías París Preciado, de 14 años. “Mi tío es portador desde hace tiempo. Yo todos los años lo veía y me gustaba. Así que me lo ofrecieron y dije que sí. Es algo especial, no lo puedo llevar todo el mundo”, afirmaba antes de elevar al santo sobre sus hombros.
Recorrieron también el camino la comparsa de gigantes y cabezudos, y el grupo municipal de dantzas Duguna, que celebraban el 15 aniversario del Ezpatadantza o baile de espadas. La Pamplonesa cerraba la procesión recogiendo aplausos, como los que salían de las manos del director de La Pamplonesa, José Vicent Egea, que esta vez asistía como público en la calle Mañueta y que recibió el saludo de Jesús Garísoain, subdirector de la banda y que este domingo llevaba la batuta.
La procesión fue interrumpida en varias ocasiones para escuchar las intervenciones de la Tuna Antigua de Navarra que, en colaboración con la peña El Bullicio, cantaron La aurora de San Fermín, y de la Escuela de Jotas Irabia, que cantó la Jota de San Fermín.
La misa previa a la procesión, celebrada en la basílica barroca, construida en 1828, estuvo oficiada por Kamiruaga, nombrado responsable de la basílica en septiembre en sustitución de Carlos Pagola.
Ha sido su primera celebración de San Fermín Txikito, después de que en agosto de 2022 pasara a ser superior de la comunidad y responsable de la enfermería. Desde entonces vive en el edificio anejo a la capilla, donde residen nueve claretianos.
Ha cerrado así una etapa que, como secretario general de las misiones claretianas, le ha llevado a viajar por el mundo. Por eso, este domingo Joseba Kamiruaga se estrenaba en la procesión de San Fermín Txikito.



