Casa Arraiza, el proyecto de Aranzadi con más visos de prosperar

En Casa Soto se proyectaba una escuela agroecológica y en el antiguo convento de las Agustinas un hub audiovisual. No hay noticias desde 2020

Recreación de cómo quedaría Casa Arraiza tras la rehabilitación
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Recreación de cómo quedaría Casa Arraiza tras la rehabilitación
Recreación de cómo quedaría Casa Arraiza tras la rehabilitación

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Myriam Munárriz

Actualizado el 15/09/2023 a las 11:30

De los tres inmuebles municipales sin uso dentro del parque de Aranzadi -Casa Soto, el antiguo convento de las Agustinas y Casa Arraiza- el de Arraiza parece que tiene más visos de convertirse en realidad con el nuevo impulso que le da el actual equipo de gobierno retomando la propuesta presentada en abril y a la que le añade esta residencia de artistas. 

En cambio, nada se sabe desde que en octubre de 2020 se presentaron los anteproyectos para Casa Soto y el recinto religioso. El primer inmueble, que el Ayuntamiento recuperó en febrero de 2020, se quería convertir en una escuela agroecológica. 

Para las Agustinas se propuso un hub audiovisual que sirviera de espacio de encuentro para empresas del sector. Pero la falta de presupuesto los dejó en el dique seco. El convento pasó a manos municipales en 2015 tras llegar a un acuerdo con la entonces Caja de Navarra sobre un inmueble construido en 1967 bajo las directrices del arquitecto Fernando Redón

La orden religiosa abandonó el cenobio en 2011 y desde entonces ha estado sin ningún uso por lo que se ha ido deteriorando, algo que se puso de manifiesto el pasado mes de julio cuando se desalojaron a 17 personas sin hogar que pernoctaban en el recinto religioso. Esta vez transcendió a los medios de comunicación pero desde el consistorio se informó que las ocupaciones eran reincidentes y creaban preocupación porque el progresivo deterioro ponía en riesgo a quienes entraban a dormir. Y en este sentido recordaban los reiterados incendios ocurridos en la casa de curtidores, también a orillas de río Arga, junto al puente que une el Casco Antiguo y la Rochapea, por ocupaciones de sin techo. 

En Casa Soto también el abandono ha degradado el entorno, sobre todo la zona de cultivo. Así en 2022 el Ayuntamiento tuvo que intervenir para desbrozar los invernaderos ante el peligro de incendio.

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