Fiestas
Burlada se reivindica
La dignidad laboral fue guinda del pastel de un chupinazo lanzado al alimón


Publicado el 14/08/2023 a las 13:15
De todos los días del calendario, hay uno que, de alguna manera, es especial. El primer lunes con olor a vacaciones, un viernes que, por alguna razón, sabe a esa persona especial o un jueves cualquiera atendiendo al tacto perfecto de un atardecer sobre el Mediterráneo. Fechas marcadas en rojo durante todo el año con un único objetivo: sonreír por encima del resto.
Es lo que sucedía en Burlada este 14 de agosto. Y era fácil intuirlo, ya que el chupinazo volvía a lanzarse desde la propia Plaza de las Eras y no desde el convencional balcón de la casa consistorial. Una decisión que, en líneas generales, gustó. “Es una forma de estar más cerca unos de otros, como en igualdad”, expresaba Aimar Echeverría, burladés de 37 años.
Y esa ebullición de sensaciones, un entorno que fue llenándose. Peñas, carteles más o menos reivindicativos, jubilados, padres, hijos, madres, hijas... Todos tuvieron su espacio para vivir de cerca un cohete a cerca de 30 grados. “Menos mal que está la carpa”, admitía Iñigo Salcedo, junto a otras decenas de personas que ya habían encontrado su pequeño rincón a la sombra del ‘chiringuito’.
QUERER ES PODER
Y entre nervios y esa puntualidad necesaria de quien está a punto de comenzar sus fiestas patronales, los dos colectivos que este lunes prendieron la mecha subieron al escenario con un manojo de nervios y toda la ilusión en su mirada. “Llevamos muchos años trabajando en la escuela infantil Egusentzi, de Gobierno de Navarra, y es un porgullo tremendo poder tirar el chupinazo después de mucho tiempo reivindicando subidas de sueldo y ratios más bajas”, indicaban Nerea Larraza, Laura Arnedo y Frances Cruz. Ellas, junto a representantes de la Escuela Infantil del Ayuntamiento de Burlada, apenas podían reprimir la alegría.
Pero no solamente este colectivo, sino que trabajadoras de gestión deportiva también dejaron su impronta. “Soy de Burlada de toda la vida y esto es un reconocimiento a la lucha de ocho meses que hemos venido haciendo por un trabajo digno. Y estamos súper emocionados por poder hacerlo mano a mano con la gente del pueblo”, valoraba Cristina Araiz, monitora de actividades. “Para mí no tengo alumnos, tengo amigos, compañeros”, añadía visiblemente emocionada.
Y como suele suceder, una vez el primero de los cohetes explota en el cielo, la alegría inunda a cuadrillas y familias. “El 14 de agosto es especial y solamente lo entendemos los que somos de Burlada de toda la vida”, aseguraba Julián López Iriarte, quien daba pautas a los amigos para disfrutar de ese instante posterior al chupinazo. “Es momento de tomar algo y ver cómo va evolucionando el día. Ir a comer... lo que surja”, insistía.
Dicho y hecho. Fiesta, música y ese buen ambiente sello de este intenso mes de agosto.
