Tala de árboles

El parking de la calle Sangüesa no afecta a aves ni a murciélagos protegidos

Medio Ambiente propone archivar una denuncia que alertaba de irregularidades en los 46 árboles de la tala, tras constatar que no afecta a fauna protegida

Vista de la calle Sangüesa desde un edificio de la plaza de la Cruz con algunos de los árboles que se talarán con el parking
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Vista de la calle Sangüesa desde un edificio de la plaza de la Cruz con algunos de los árboles que se talarán con el parking
Vista de la calle Sangüesa desde un edificio de la plaza de la Cruz con algunos de los árboles que se talarán con el parking

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Ruperto Mendiri

Publicado el 08/08/2023 a las 06:00

No será la fauna protegida la que paralice el futuro parking de la calle Sangüesa de Pamplona. Una denuncia presentada el pasado 18 de julio a la Policía Foral alertaba de posibles irregularidades en la tala prevista de 46 árboles de la céntrica vía por acoger, presuntamente, especies protegidas (de acuerdo a la Ley Foral 2/1993, del 5 de marzo, de protección y gestión de la fauna silvestre y sus hábitats). Varios informes han constatado que no anidan especies de aves protegidas -tampoco murciélagos- en los árboles y ha sido Medio Ambiente quien ha propuesto el archivo de la causa.

Si el 18 de julio se formalizó la denuncia -de un particular, según aseguran desde Medio Ambiente-, un día después la Policía Foral dio traslado de la demanda al departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente. “En esta denuncia se hace mención a la posible incidencia de las obras sobre la fauna que albergan los 46 árboles afectados por las obras y se solicita un informe técnico del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente en el cual se valore las afecciones posibles sobre la fauna”, recoge el informe del Gobierno foral.

El 20 de julio la sección de Espacios Naturales y Especies Protegidas del citado departamento solicitó al Ayuntamiento toda la información disponible relativa a “los valores existentes sobre fauna y flora y afecciones previstas a consecuencia de las obras mencionadas”. Un día después, el Ayuntamiento remitió la información solicitada con dos informes adjuntos, uno realizado por la empresa Ornitolan y otro por GE Paisajistas.

ESPECIES OBSERVADAS

El estudio aportado por el Ayuntamiento revisaba los 46 árboles afectados, “las aves presentes y posibles nidos, con ayuda de prismáticos y el uso posible de los huecos existentes, con ayuda de una cámara al extremo de una pértiga”, según recoge el informe.

El estudio recoge la relación de especies observadas durante el trabajo de campo: herrerillo común (Cyanistes caeruleus), jilguero europeo (Carduelis carduelis), gorrión común (Passer domesticus), paloma bravía doméstica (Columba livia domestica), carbonero común (Parus major), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) y mirlo común (Turdus merula).

Según los técnicos, también se localizaron dos nidos de aves paseriformes. El primero a unos 2,5m de altura, con forma de taza y muy expuesto al tránsito de las personas, y el segundo de mayor tamaño y con aspecto grisáceo a unos 8 metros de altura. El primero está vacío con deyecciones mientras que en el segundo al menos se observa un pollo crecido de jilguero europeo siendo alimentado por los adultos. En los días siguientes abandonó el nido.

El informe ha demostrado que los árboles no acogen ejemplares de murciélagos. Tampoco de autillo europeo o presencia reproductora de la especie en ninguna de las oquedades de los árboles estudiados. Sí que se han localizado, según detalla el informe, “cavidades interesantes para aves que anidan en agujeros: cavidades grandes y profundas que podrían ser adecuadas para el autillo europeo en 7 árboles y pequeñas cavidades para aves de menor tamaño en 14 árboles”.

El informe municipal recomienda nuevos árboles autóctonos y cajas nido

Pese a que Medio Ambiente archiva la demanda sobre posibles irregularidades en la tala de 35 árboles -falsos plataneros- y el trasplante de 11 ejemplares de arce, el Gobierno sí que suscribe las recomendaciones que recoge el estudio del Ayuntamiento de Pamplona sobre “la importancia del arbolado urbano en calles y plazas”.

El informe municipal ya recoge que, tras la eliminación de los ejemplares, se haga una nueva plantación con arbolado autóctono y se compense las oquedades de los ejemplares que van a desaparecer con cajas nido para aves (especialmente para páridos e insectívoros y para autillo europeo) y cajas refugio para murciélagos. Las cajas nido y refugios deberán estar instalados en otoño-invierno para que las especies puedan anidar en la siguiente primavera.

Por su parte, el departamento de Medio Ambiente refiere a la vigente Ley Foral de Cambio Climático y Transición Energética. En su preámbulo recoge que el urbanismo “tiene relación directa tanto con la adaptación al cambio climático como con la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero”. “Los desarrollos urbanos deben implantarse y renovarse con visión climática atendiendo (...) a la presencia de infraestructura verde, de la que forman parte no solamente los parques y jardines sino también el arbolado presente en calles y plazas”, detalla la ley.

El artículo 64 de la citada ley está dedicado expresamente a la adaptación al cambio climático en el medio urbano, indicando que las actuaciones del Gobierno de Navarra en el ámbito urbano irán orientadas a, entre otras cuestiones, reducir la exposición al cambio climático impulsando una ordenación y planificación urbana adecuadas a los nuevos escenarios climáticos.

También a disminuir la vulnerabilidad en general del sistema urbano, a través de soluciones tales como la infraestructura verde, adaptándolo a las nuevas condiciones climáticas esperadas. Según precisan desde el Gobierno de Navarra, estas actuaciones -por el principio de subsidiariedad- son extensibles a las Entidades Locales.

En el artículo 73 de la ley foral, dedicado a los sumideros de carbono, se dispone que la Administración de la Comunidad Foral de Navarra, las entidades locales y sus organismos públicos vinculados desarrollarán diferentes acciones en materia de gestión de sumideros de carbono, entre las que se incluyen las relacionadas con la vegetación y el suelo que potencien la capacidad de fijación de carbono.

Todos estos contenidos de la ley foral conducen a considerar el arbolado actualmente presente en calles y plazas “como un valor a preservar en la lucha contra el cambio climático en sus dos vertientes de mitigación (como sumidero de carbono) y adaptación (refugio climático)”, según recoge el Gobierno foral.

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