Una madre debe llevar a sus gemelos a escuelas infantiles distintas

Garbiñe Geraldef, madre de Kenai y Hegoi, denuncia que el ayuntamiento no le da ninguna solución tras lograr plaza en Buztintxuri y en la Rochapea

Garbiñe Geraldef, madre de los dos niños gemelos, ayer junto al edificio del palacio de Justicia de Navarra
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Garbiñe Geraldef, madre de los dos niños gemelos, ayer junto al edificio del palacio de Justicia de Navarra
Garbiñe Geraldef, madre de los dos niños gemelos, ayer junto al edificio del palacio de Justicia de Navarra

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Pedro GómezNoelia Gorbea

Actualizado el 22/06/2023 a las 14:08

Admitir un error nunca es fácil. Sin importar su naturaleza, está claro que, para enmendarlo, se requiere de un ejercicio de humildad. Especialmente cuando la decisión tomada repercute directamente en terceras personas. Sin poder creerse la situación en la que se encuentra, Garbiñe Geraldef, pamplonesa de 27 años, trata de recomponer las piezas del puzzle que el Ayuntamiento de Pamplona acaba de tirar por tierra tras la nueva baremación de las Escuelas Infantiles.

Madre soltera de dos niños, gemelos, se ha topado de frente con que uno de ellos ha sido admitido en dos escuelas infantiles municipales distintas. Una en el centro educativo Goizeder (barrio de la Rochapea), en castellano; mientras que el otro cursará en la escuela infantil de Buztintxuri, pero en euskera. “Es de locos porque ya ven que Kenai y Hegoi tienen los mismos apellidos, que son hermanos”, indica Garbiñe, quien hace referencia a la locura de gestionar que cada uno de sus hijos esté matriculado en un idioma diferente. “Ni pies ni cabeza. Cuando empiece el periodo de adaptación ¿qué hago? ¿dividirme?”, repite.

A una semana de que los pequeños cumplan un año (lo harán el próximo viernes día 30), Garbiñe sigue demandando una solución a jornada completa que no le haga recorrer ‘media ciudad’ a diario, teniendo en cuenta de que su domicilio se localiza en San Juan. Pero la gota que ha colmado el vaso radica en que desde el Organismo de Escuelas Infantiles le recomendaron que matriculara a sus hijos en las opciones que tenía para no quedarse sin plaza. Una vez hecho, se da cuenta de que en uno de los centros educativos han cogido al segundo en lista de espera en lugar de a su hijo, situado en primer término. “Le han rechazado porque, al estar inscrito en Goizeder, la administración ha entendido que no me interesaba Buztintxuri, donde está mi otro hijo. De locos”.

IDAS Y VENIDAS

De ahí que ya haya tramitado una instancia en el consistorio para que la situación cambie. “Las educadoras de las Escuelas Infantiles me dicen que no pueden hacer nada, que es el sistema el que dice qué niños entran o no, y desde el Ayuntamiento de Pamplona me comentan que la letrada, con suerte, podría responderme antes de Sanfermines”, explica Garbiñe.

Una situación que, por contra, sigue su curso, ya que estos días, como madre, sigue teniendo reuniones en las dos escuelas infantiles, recibiendo información sobre cómo se va a desarrollar el curso a partir de agosto. “En mayo, con la primera baremación, pasó lo mismo con otra familia. No entiendo que no aprendan de sus errores. No me puedo creer que los niños sean solamente números”, suspira, quien ya define su situación como “una vergüenza” y, por si fuera poco, “un error”. “Espero que me escuchen porque nadie debería pasar por esto”, determina.

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