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Energía

La central de calor de la Txantrea entrará en funcionamiento a mediados de 2023

Tendrá capacidad para abastecer de calefacción y agua caliente a 4.500 viviendas y edificios dotacionales públicos del barrio

Ampliar Estado actual de las obras de la central de calor de la Txantrea
Estado actual de las obras de la central de calor de la TxantreaGobierno de Navarra
Publicado el 18/11/2022 a las 14:01
La central de calor de la Txantrea, con capacidad para abastecer de calefacción y agua caliente a 4.500 viviendas y edificios dotacionales públicos del barrio, entrará en servicio a mediados de 2023.
Con motivo del inicio de las obras, se ha desplazado a ese barrio pamplonés el vicepresidente y consejero de Ordenación del Territorio, Vivienda, Paisaje y Proyectos Estratégicos, José Mª Aierdi, quien ha abogado por la progresiva implantación de redes colectivas de calor alimentadas con biomasa forestal como fuente renovable alternativa al gas.
La central, según informa el Gobierno Foral, estará ya plenamente operativa a mediados del próximo año 2023, una vez que Nasuvinsa y la empresa adjudicataria ENGIE, a través de su filial Districalor Renovable de Pamplona concluyan la construcción de esta infraestructura.
Será el eje transversal del proyecto Efidistrict Txantrea, cuyo objetivo es la rehabilitación energética integral y la regeneración urbana de este barrio de Pamplona.
Se trata, según subrayan, de una infraestructura de referencia a nivel estatal y europeo, principalmente debido a su apuesta innovadora por el uso de la biomasa forestal de proximidad, compuesta por astillas de madera, como principal fuente de energía para alimentar sus calderas.
La biomasa forestal es un combustible verde y renovable que podrá contar entre sus suministradores con el centro piloto de transformación creado en 2021 en Aoiz por la agencia del territorio y la sostenibilidad Lursarea, adscrita a Nasuvinsa.
Según los datos aportados por el Ejecutivo, la sustitución de las actuales calderas comunitarias de calefacción por la producción centralizada de agua caliente mediante biomasa permitirá una reducción de emisiones de CO2 de en torno a 7.000 toneladas al año, lo que supone un 80% menos que en la actualidad.
La central de la Txantrea se construirá en dos fases, con una inversión total de 13,7 millones de euros. De esa suma, 6,8 millones serán aportados por Nasuvinsa y financiados al 50% por esta sociedad pública y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), y los 6,9 millones restantes por la empresa concesionaria ENGIE, responsable de la explotación de la planta durante un plazo de 36 años.
Las instalaciones y equipos de la central de calor ocupan un edificio de planta baja que se está construyendo en una parcela de propiedad pública situada en el polígono industrial de Iturrondo, entre los términos municipales de Pamplona y Burlada, colindante con el Centro San Francisco Javier, del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea, y con el Parque del Mundo.
De los 9.043 m2 de la parcela, 1.600 m2 están ocupados por la central de calor. Dicha parcela, de titularidad foral, ha requerido de una modificación del planeamiento urbanístico tramitada en el marco de un acuerdo de colaboración entre Nasuvinsa y los ayuntamientos de Pamplona y Burlada, en cuyos términos municipales se asientan dichas instalaciones.
Una vez completadas sus dos fases de desarrollo, la instalación producirá de manera centralizada agua caliente para cubrir la demanda de calefacción y de agua caliente sanitaria de más de la mitad de las viviendas del barrio, concretamente 2.200 en la primera fase de desarrollo, actualmente en ejecución, y otras 2.300 en la segunda.
El proyecto inicia su andadura con vocación de extender también el suministro al resto del barrio y a Burlada, así como a varios edificios públicos asistenciales y de servicios situados en el entorno de la central, como el centro San Francisco Javier o centros educativos.
La planta tendrá una capacidad de producción de hasta 39 MW y contará, además de las dos calderas de biomasa forestal como fuente de energía principal, con una instalación secundaria de gas natural para cubrir picos de consumo y situaciones de mantenimiento o emergencia.
Para minimizar la potencia de esta instalación de gas y de su consumo, se ha previsto un depósito de agua de 1.800 m3, que permitirá priorizar la generación de calor con biomasa durante el período nocturno y aumentar así el empleo de esta energía limpia. El acopio de astilla para la alimentación de las calderas se ejecuta mediante un silo enterrado, con capacidad de 1.500 m3.
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