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Refugiados que no encuentran casa en Navarra

Agotados los dos años del programa de acogida, una familia de refugiados sirios, con cuatro hijos de 10 a 2 años, no halla casa tras llamar sin éxito a más de 20 puertas. Rechaza hospedarse en un hostal y acceder a un plan de transición del Gobierno foral

Ampliar El refugiado sirio Bahjat Albadr, con sus cuatro hijos, Mohamad, Ahmad, Rajam y Jana
El refugiado sirio Bahjat Albadr, con sus cuatro hijos, Mohamad, Ahmad, Rajam y JanaJesús Caso
Actualizado el 28/09/2022 a las 07:05
La preocupación asoma en la mirada fija de Bahjat Albadr. El pasado sábado venció el plazo dado para que los seis miembros de su familia abandonasen la vivienda del programa de acogida e integración del que han participado en calidad de refugiados. Bahjat asegura estar dispuesto a pagar un alquiler moderado pero no encuentra alternativa que le satisfaga y que, como repite por boca de su traductor, asegure un mínimo de intimidad a los suyos. De ahí que no le resulte convincente -como señala- vivir en un hostal, como le han propuesto como última solución, o acogerse al alojamiento de transición del chalet de Caparroso, que presentó este martes el Gobierno de Navarra con un período de estancia provisional de tres a seis meses, ampliable a nueve en casos excepcionales.
Cobra 800 euros como empleado en una panadería y a partir del próximo mes recibirá un complemento, a través de ayudas administrativas, hasta reunir 1.300. Según asegura, se propone alimentarse a base “de arroz si hace falta”.
En todas y cada una de las llamadas por teléfono realizadas a particulares a través de un conocido, con un dominio más fluido que el suyo del castellano, se ha topado con la misma respuesta negativa. “Exigen garantías salariales. No existe racismo en este caso”, aclara su traductor, oculto en el anonimato.
El lunes acudió al Defensor del Pueblo con una solicitud, dirigida al Gobierno de Navarra, para obtener su compromiso de avalista ante una oferta de alquiler. “La misma Administración que me ha invitado como refugiado ha de apoyarme ahora”, opina.
Idoia Oneca, coordinadora de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Navarra, se refirió este martes a una de las dificultades a la que se exponen los refugiados, al agotarse los dos años de acogida inicial, y que frustra cualquier expectativa de arraigo: “El problema es que no hay vivienda pública suficiente para personas que están en riesgo de exclusión y el mercado privado del alquiler es especialmente duro y cruel con aquellas personas que buscan arraigo, a pesar de que puedan tener empleo o incluso unos ingresos regulares ya sean la renta garantizada o un empleo”.
"PONTE A BUSCAR PISO"
Asegura Bahjat que la alternativa del chalet de Caparroso no es la adecuada para su familia. Por las conversaciones que ha mantenido con sus interlocutores, -tal y como señala- “tendría derecho a dos habitaciones. En un primer momento no tendría cocina y mi familia y yo tendríamos que ir a comer al París 365. Mis dos hijas mayores necesitan un lugar donde poder estudiar”. Con su mujer, Ramia, vela por el cuidado y el futuro de sus cuatro hijos, Rajam, Jana, Mohamad y Ahmad, de 10 a 2 años de edad.
Sirio de 36 años de edad, asegura que dispone de documento de identificación de extranjería “válido para cinco años” desde que le fue expedido durante su largo periplo antes de recalar en Pamplona. No tiene la inquietud de familias como la suya que hayan podido acogerse a los derechos de refugiado y que, vencidos los dos años de acogida e integración, están obligados a solicitar asilo al Gobierno central. Es lo que el propio Ejecutivo navarro definió este martes como limbo administrativo.
La vivienda se ha convertido en el último escollo de una odisea que se inició hace diez años con su salida obligada de su localidad en Hama, en el centro de Siria. El azote de la guerra le empujo a solicitar y hallar asilo en Líbano, al amparo -según indica- de la ONU. Trabajó en su primer país de acogida como empleado en el servicio de recogida de basura durante tres años para luego abrir un negocio como pastelero. Los problemas surgieron “con la subida de impuestos y exigencias cada vez más duras con los sirios por parte de Líbano”. Acabó acumulando una deuda de 18.000 dólares en concepto de multas. Tuvo dos ocasiones, por mediación de la ONU -según precisa- para buscar nuevo paradero en Francia o España. La primera la rechazó por estar instalado como pastalero. La segunda oportunidad, cuando la deuda le ahogaba, fue definitiva.
El 24 de septiembre de 2020 su familia se adhirió al programa de acogida e integración, que en Navarra se apoya en Cruz Roja y CEAR. A partir de ese momento comenzó a correr las etapas de acompañamiento. Hace un año -aclara su traductor- recibió una nueva consigna: “Ponte a buscar piso”. Según indica, durante los dos años del proceso tiene asegurado, vía Administración, hasta “724 euros” para el alquiler de una vivienda. Si supera esta cuantía puede recurrir “a los 700” que le son dados de gastos para manutención, añade.
En el actual piso, sin la obligación de alquiler que estaría dispuesto a abonar, como indica, accede a “una tarjeta Eroski por valor de 380 euros. Para gastos familiares, ingresa en total 180 euros”. Los trámites oficiales señalan la obligación de los beneficiarios de Protección Internacional de abandonar a los 6 meses el piso de transición inicial para pasar después a alquiler privado con ayudas y fianza. “Desde hace quince días mis hijas mayores están estresadas. No sabemos lo que va pasar”. Bahjat está serio.

El Gobierno adecúa una dotación para migrantes sin garantías de asilo

El chalet de Caparroso, habilitado por el Ayuntamiento de Pamplona, es hogar desde esta semana de tres mujeres migrantes con sus hijas pequeñas, en especial situación de vulnerabilidad, tal y como señala el departamento foral dePolíticas Migratorias y Justicia .
Las tres mujeres proceden de Argelia, Marruecos y Venezuela. Tienen cinco niñas a su cargo. “Tras haber visto rechazada su solicitud de asilo y refugio o al haber agotado el programa de primera acogida del Ministerio necesitaban un recurso temporal de acogida y acompañamiento que las proteja de una situación de exclusión social”, precisó este martes el Gobierno foral.
La nueva dotación servirá “de alojamiento de transición -de entre tres y seis meses, ampliable excepcionalmente a nueve- para aquellas personas migrantes solicitantes de asilo que quedan en un precario limbo administrativo bien porque se les ha denegado la protección internacional y no cumplen los requisitos para entrar al programa de acogida del Ministerio o porque tienen que regularizar su situación administrativa a la espera de la resolución de su expediente”. Su situación era urgente ya que debían abandonar en 15 días sus estancias temporales de residencia.
En España, alrededor del 90% de las peticiones de refugio son denegadas. “Solo un 10% se resuelven favorablemente, quedando muy lejos de la media europea que acepta un 35%”, indica el Ejecutivo navarro.
El nuevo destino del chalet de Caparroso amplía la infraestructura del programa de transición para refugiados, que pasa a disponer de 21 plazas en total con las 17 nuevas acondicionadas en el inmueble de la cuesta de Labrit. Contará con dos trabajadoras sociales de CEAR: una para facilitar la búsqueda de vivienda y la segunda de apoyo en la aquisición de destrezas socio-laborales.
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