Huerto urbano
Un pequeño campo en la ciudad
El huerto urbano de la Rochapea ofrece un lugar de encuentro para la gente del barrio en torno a la agricultura sostenible


Publicado el 29/05/2022 a las 06:00
En un rincón de la Rochapea, apartado del tráfico que caracteriza a la calle Marcelo Celayeta, el huerto urbano del barrio acoge su esperada inauguración. Este espacio lleva en funcionamiento desde 2020, pero la pandemia retrasó su presentación oficial. “Llevamos ya tiempo trabajando y nos hemos abierto mucho al barrio. Hacemos actividades con colegios, con personas para rehabilitación y talleres. Cuesta llegar a la gente, pero hemos intentado convertir el huerto en un centro de reunión para las personas de la zona. Nosotros siempre decimos que la diversidad nos une”, comentaba Ángel Fernández. Él fue el encargado de presentar el huerto y agradecer a todo el mundo que lo ha hecho posible.
Ahora mismo en Pamplona están en funcionamiento 7 huertos urbanos y desde el Ayuntamiento destacaban los beneficios de estas zonas. Marta Torres y Marina Jiménez, técnicas del área de Sostenibilidad, coincidían en que este proyecto es especial para las dos. “Es uno de los más bonitos que estamos desarrollando. Da mucha satisfacción hablar con las personas, ver cómo cultivan y se vuelcan con la iniciativa. Otros proyectos igual son más impersonales y este tiene ese añadido”, explicaban. “Esta es la demostración de que las zonas verdes pueden ser mucho más que algo estético. Pueden dar muchos servicios, sobre todo pueden dar socialización, hacer que la gente conviva”, comentaba Mikel Baztán, técnico de medioambiente.
Destacaba también la transformación que ha vivido el espacio en el que hoy se encuentra el huerto. “Esto antes era una zona con césped y algún arbolillo. Las zonas verdes tienen el poder de transformar la ciudad, darle servicios de biodiversidad, de salud, de belleza, de producción, de aprendizaje y de colaboración”.
Los vecinos de la Rochapea, que llevan ya un tiempo conviviendo con el huerto, siguen muy contentos con la idea. Silvia Aguinaga se había acercado con su hijo: “Quiero que vea y sepa de dónde vienen las cosas que luego come. Me parece una iniciativa que enseña a aprovechar los recursos y ayuda a crear comunidad”. Charo Primo, vecina del barrio, comentaba que ella no ha participado en el proyecto pero suele visitar el espacio. “Yo tengo una huerta y vengo a hablar con las personas que llevan esta. Saben mucho y más de una vez me han dado consejos sobre plagas o cultivos alternativos. Me parece una iniciativa muy buena para el barrio”, explicaba.