Un TAV sin fecha crea incertidumbre en 161 familias de Pamplona

La reordenación que iba a traer el Tren de Alta Velocidad (TAV) a Echavacoiz lleva 17 años en suspenso, pero los 161 pisos que se indicó serían derribadas a día de hoy siguen fuera del mapa futuro del barrio. Y sus propietarios, critican, sin información

A: Jesús Caso
F: 17.05.2022
P: 
L: Echavacoiz
T: Viviendas fuera de ordenación.
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Desde la izquierda, Elena Pauma Adame, Luis Ángel Gonzalez Santos, Pili Barrientos González y Ana Isabel Encinas Pérez. Detrás, el bloque de calle Etxabakoitz llamado a desaparecer.
A: Jesús Caso
F: 17.05.2022
P: 
L: Echavacoiz
T: Viviendas fuera de ordenación.

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Myriam Munárriz

Publicado el 22/05/2022 a las 06:00

“Dicen que la vivienda que nos den será en función de la unidad familiar”. “No es justo, yo he pagado mi piso, con mis metros y si ahora vivo sola y me corresponde uno más pequeño, que me indemnicen”. “Pero... ¿harán los pisos antes del derribo, verdad? Es que a mí, sino me lo dan, igual me da que tiren el bloque conmigo dentro”. “¿Y cuándo llegará esto, tendremos que esperar otros 17 años?”. Son las preguntas que se hacen Pili Barrientos González, Ana Isabel Encinas Pérez, Luis Ángel González Santos y Elena Pauma Adame. Ellos forman parte de ese grupo de 161 familias a los que el trazado del Tren de Alta Velocidad (TAV) obligaba a derribar sus viviendas para rediseñar Echavacoiz.

De eso hace 17 años y los pisos siguen señalados como “a desaparecer”. Así lo ha confirmado el nuevo plan urbanístico del barrio proyectado para este año una vez que se quiere desligar del TAV. “Pero de estas cosas nos enteramos por la prensa, no por nuestros políticos”, dicen casi al unísono este grupo de vecinos, que representan al resto con una horquilla de edad entre los cuarenta y tantos y pasados los setenta y, añaden, “gente trabajadora que con esfuerzo ha pagado la hipoteca” de estas 161 viviendas repartidas entre la calle Etxabakoitz y la avenida de Aróstegui.

Algunos, como Luis Ángel, recuerdan cómo fue aquella primera reunión con los vecinos para comunicarles la decisión de derribar sus viviendas. “Vino Yolanda Barcina, entonces alcaldesa de Pamplona, con los de Zizur Mayor y Cizur Menor. Nos dijeron que estaban dispuestos a darnos piso por piso en cualquiera de los tres municipios o dinero si no queríamos ese cambio”

“COMO ZUASTI”

“Nos doraron la píldora diciendo que nos iban a dejar esto como Zuasti, con campos de golf y mucha zona verde. Entonces preguntamos cuáles serían los afectados por los derribos y ya no hablaron los políticos, sino que lo dejaron en manos del arquitecto que fue quien nos informó”, explican entre Luis Ángel y Elena. “Y ahora dicen que no tiene sentido la reparcelación y que van a hacer otra nueva pero que nuestros pisos siguen igual. Nos manda el listado de todas las propiedades que iban a expropiar. Y en el foro del barrio le pregunto al alcalde cuando se va a demorar el proceso y me dice que no sabe, que igual siete años”, protesta Pili. “Ese es el problema, que no nos informan”.

Por eso, a través de la Asociación de Vecinos de Echavacoiz, reclaman que se les faciliten todos los datos referidos a sus viviendas. “Ellos, los políticos, nos dicen que no saben nada pero van a la reunión del Consorcio de Alta Velocidad (integrado por el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Pamplona y los consistorios de Zizur Mayor y Cendea de Cizur) así que se enteran. El problema es que no nos quieren decir”. Así que demandan también, como afectados, estar presentes en las reuniones del consorcio. “Nos pidieron las escrituras porque parecía que nos iban a dejar participar. Y al final, nada. Ahora el alcalde dice que mediará por nosotros. No tiene sentido cuando podemos hacerlo directamente”, se quejan.

El problema, subrayan, es que durante estos 17 años en el limbo sus viviendas se han ido deteriorando y ellos sólo pueden parchear. “Ahora nos vamos a meter con los patios porque están indecentes, pero en lo demás, lo justo para seguir funcionando. El tejado, que necesitaría una reparación, lo hemos dejado en un apaño”, explica Ana Isabel. “No nos tienen en cuenta, no somos pisos, somos familias”, añade Pili.

Elena asiente. “En estos años, muchos se han hecho mayores y se han quedado secuestrados en sus casas porque, por ejemplo, aquí en la calle Etxabakoitz, un portal no quiso poner ascensor porque era de los que iban a tirar. Mi hermana, ya fallecida, vivía en el primero y se rompió la pierna y no podía bajar a la calle. Y así también matrimonios de cierta edad”.

Y, por supuesto, ni hablar de envolventes térmicas para mejorar la eficiencia energética. “¿Pero sabes qué pasa? Que les da igual porque Echavacoiz somos un barrio no ya de segunda división, ni de regional. Traen aquí la escombrera, el centro de mayores funciona por la asociación de vecinos y lo dejan sin subvención. Nos curramos lo de las huertas y ni nos avisan que las subastarían para el resto de la ciudad, con lo cual de 48 sólo 4 se han quedado para vecinos de aquí. Y así con todo”.

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