Vecinos

Piden "efectividad real" con las cámaras de vigilancia de la Vuelta del Castillo

Cansados de sufrir todo tipo de molestias (ruidos, peleas, suciedad...), los vecinos apelan a “sanciones y trabajos a la comunidad” a través del plan de control municipal

La Policía Municipal de Pamplona, en la sala de vigilancia de cámaras de seguridad.
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La Policía Municipal de Pamplona, en la sala de vigilancia de cámaras de seguridad.
La Policía Municipal de Pamplona, en la sala de vigilancia de cámaras de seguridad.

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Noelia Gorbea

Publicado el 01/04/2022 a las 06:00

Fue idea de Jeremy Bentham. En su planteamiento arquitectónico, guardias de prisiones tenían la ventaja de vigilar a los presos sin que éstos supieran cuándo ni cómo eran supervisados. ¿La consecuencia? Tendencia al buen comportamiento precisamente impulsado por ese sentimiento de sentirse bajo lupa.

El panóptico, como así se denominó este experimento del finales del siglo XVIII, ha terminado por ser extrapolable al entramado actual de cámaras públicas de vigilancia, drones y control de tráfico. Pero con una característica curiosa: cuenta con el beneplácito de los propios observados.

Es precisamente esta supervisión con la que cuentan los vecinos de la Vuelta del Castillo de Pamplona. Cansados de bregar contra una dinámica complicada de resolver (ruidos, botellones, peleas, colillas, orín, cristales rotos, restos de basura, música en altavoces y una extensa lista de molestias recurrentes), los afectados se dejan abrazar por el nuevo proyecto municipal.

Como se recordará, son siete las cámaras previstas para vigilar este sector de la ciudad (desde el perímetro superior, cerca de los fosos). “La zona, que nunca ha dejado de estar de moda para hacer botellón, está degenerando mucho”, alertan Miguel Ángel Larumbe y Nelia Echeverría.

Ellos son dos de los muchos matrimonios, familias, que siguen acusando esa falta de vigilancia dentro de los múltiples recovecos que tiene este enorme pulmón verde de la ciudad. Dejando a un lado las intimidaciones que también afirman haber sufrido en ocasiones, los vecinos hacen piña para explicar cómo la suciedad termina por hacerse fuerte a los pies de sus viviendas. “Tenemos una cantidad de fotos tremenda, y no solo de ahora, sino desde hace muchos años”, afirma Silvia Ruiz. Y añade que su familia reside en la Vuelta del Castillo desde 1972. “Podemos contar mucho y variado, pero lo de estos últimos tiempos sobrepasa cualquier vivencia pasada”, dice.

Quizá por todo este bagaje, los vecinos confían en que el nuevo plan de vigilancia e iluminación del Ayuntamiento de Pamplona pueda ser, por fin, solución real a un problema que para nada es nuevo. “Las cámaras podrían identificar a quienes degeneran la zona para hacerles recoger, arreglar...”, propone Herminia Jiménez, quien en ocasiones se queda a cargo de sus tres nietos. Pero para ello, y ahí coinciden, la iniciativa debe ser eficaz, nada de un simple efecto disuasorio. “O no funcionará”, avisan.

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