Fusión

Don Benito no se repetirá en la comarca de Pamplona

La unión por votación popular de dos pueblos de Extremadura no parece posible en el entorno de la capital navarra pese a que en algunos casos solo una calle separa a vecinos de municipios separados

Vista de los chalés de Mutilva Alta (Valle de Aranguren), que lindan con Lezkairu. Los bloques de la derecha pertenecen al Valle de Aranguren y los del fondo a a Pamplona
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Vista de los chalés de Mutilva Alta (Valle de Aranguren), que lindan con Lezkairu. Los bloques de la derecha pertenecen al Valle de Aranguren y los del fondo a a Pamplona
Vista de los chalés de Mutilva Alta (Valle de Aranguren), que lindan con Lezkairu. Los bloques de la derecha pertenecen al Valle de Aranguren y los del fondo a a Pamplona

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C.A.M. 

Actualizado el 06/03/2022 a las 12:45

Hace veinticinco años el Ayuntamiento del Valle de Egüés apoyaba la realización de una votación en Mendillorri para decidir sobre su anexión a Pamplona. La historia es conocida y la antigua urbanización de la comarca es hoy una de las zonas residenciales de la capital navarra. Ahora es parte del vecindario de Erripagaña, un barrio repartido entre cuatro municipios (Burlada, Pamplona, Valle de Egüés y Huarte), el que reclama poder opinar sobre su futuro separado como ayuntamiento propio o integrado en alguno de los actuales.

No parece, sin embargo, que en esta zona más urbana de Navarra se pueda repetir la votación que dos municipios extremeños, Don Benito y Villanueva de la Serena, han llevado a cabo recientemente y en la que decidieron su fusión en un ayuntamiento. Tendrán fiestas separadas, pero sumarán su población y se notará al recibir reparto de haciendas locales.

El debate político para trasladarlo a la comarca de Pamplona no está abierto y tampoco, pese a algunas voces que siempre abogan por racionalizar gastos, lo reclaman con insistencia desde la ciudadanía. Y eso pese a la circunstancia de que algunas calles y avenidas en Ansoáin, Barañáin, Burlada o Mutilva limitan al otro lado de la mediana con Pamplona. También parte de Artica se difumina sobre barrios de Pamplona. Los alcaldes actuales no ven clara la posibilidad hoy por hoy.

LA OPINIÓN DE LOS ALCALDES

Enrique Maya (Navarra Suma), alcalde de Pamplona, ni se imagina ni descarta “una gran Pamplona”. “Siempre tendría que ser con el acuerdo con el otro ayuntamiento y es muy difícil porque siempre hay un sentimiento de pertenencia que, si se obliga a cambiar, es difícil que se asuma. Si se valoran los números al pensar en esta figura, seria más fácil sin duda. Con menos plantilla de policía que la suma de las actuales se daría mejor servicio para 350.000 habitantes. También pasaría lo mismo con otros servicios. Pero lo fundamental es la libertad y no obligar a nadie a desaparecer y a fusionarse”, reflexiona.

En Barañáin su homóloga María Lecumberri (Navarra Suma), ve aspectos positivos y negativos. “Un factor positivo sería un posible ahorro económico al mancomunar servicios y administraciones”, avanza. Pero recuerda aspectos negativos. “Habría una pérdida de identidad del pueblo y tal vez un empeoramiento en los servicios públicos. Algunos, como el aparcamiento, lo planteamos y creamos de acuerdo a nuestras necesidades. También podría darse que los servicios perdieran cercanía. Así que aunque el factor económico es importante, en el caso de Barañáin podría haber más factores en contra que a favor. Pero no quita para que haya que seguir trabajando en mancomunar servicios y optimizar costes y calidad de servicios”, resume su postura.

Ana Góngora, alcaldesa de Burlada (Navarra Suma), aboga por abordar esta posibilidad, en su caso, con el Gobierno de Navarra, ayuntamientos implicados y ciudadanía. Ella vive como alcaldesa la situación de Erripagaña, diseminada del núcleo de Burlada. Adelanta grandes implicaciones en la ciudadanía y aspectos positivos y negativos. “Como negativo lo más importante es que los pueblos de la comarca perderían su idiosincrasia y su sentido de pertenencia que creo que es un gran potencial y que redunda en mayor calidad de vida. Afectaría a la infancia y a personas ancianas. Con la actual organización hay servicios a escasos metros de casa y eso lo valoran como positivo”.

Ahonda en la situación de Burlada. “Tenemos déficit de ingresos y hacemos un análisis de costes para poder proponer soluciones. Lo que tenemos claro es que debemos apostar por la fórmula de mancomunar servicios como cultura, deportes, juventud, igualdad LGTBI en un primer paso para poder plantearnos si es necesaria y viable una hipotética unión”, cree la edil.

SEGREGACIÓN DE ASOÁIN

En Ansoáin, su alcalde Ander Oroz (EH Bildu) recuerda que es un debate recurrente pero que en su municipio se optó hace 30 años por al segregación de la cendea de la que formaba parte con Berriozar, Berrioplano , Artica y otras localidades y a la que daba nombre. “Hace relativamente poco tiempo con la ciudadanía, que es a la que corresponde, se decidió constituirse como ayuntamiento. No se planteaba la unión a Pamplona”, avanza el tema.

Y pronto intuye aspectos negativos. “Se diluye mucho la capacidad de la población de incidir en el Ayuntamiento, la cercanía de los servicios y la posibilidad de decidir en inversiones y también la respuesta municipal. Además, no existe debate en la calle. Claro que nosotros siempre defendemos el derecho a decidir. La antigua cendea entendió que con ayuntamiento propio podía hacerse frente mejor a los problemas pero se mantienen servicios comunes”.

CESIÓN DE ARANGUREN

Diferente fue la actuación en el valle de Aranguren, cuyo Consistorio encabeza desde hace casi 27 años como alcalde Manuel Romero (Candidatura Popular). Se optó a principios de los años noventa por ceder competencias de concejos al ayuntamiento y por extinguir los más poblados de Mutilva Alta y Mutilva Baja, ahora una sola localidad. La fórmula, destacada por Cámara de Comptos como modelo de administración local en entidades compuestas, es la que defiende el edil y, entiende, la ciudadanía que ya supera los 10.000 habitantes.

Las reflexiones se agolpan ante el debate de la posible unión en una gran ciudad. “Los ayuntamientos grandes tienen un gran componente de debate político y la política local es más de gestión. También defiendo que la cercanía hace más sencilla la relación con los ciudadanos, los ayuntamientos deben crear servicios de calidad y al alcance de todos y en los pequeños es más sencillo”, apunta el edil.

Recuerda la fórmula de trabajo y de comunicación a la ciudadanía y a diferentes agentes, iniciativas como la fusión de las mutilvas y las nuevas zonas de Entremutilvas o Mugartea. Habla también Romero de los servicios ya compartidos en la Mancomunidad de la Comarca, como el agua, los residuos, el transporte urbano, el taxi y el parque fluvial. “En que no tiene tinte político y es de gestión hay acuerdo y se podía seguir creciendo en más cosas. Lo que está claro es que no hay garantía de que la unión dé rentabilidad, o mejores servicios, de más calidad y más baratos”, concluye casi descartando la idea de ver en la comarca una votación como la de Don Benito y Villanueva de la Serena.

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