Calles y barrios

Cuando cambió... Plan Sur, calle Sadar

En 1981, con Osasuna en Primera División y con una más que notable afluencia de aficionados al estadio, el Ayuntamiento no dudó en destinar 390.000 pesetas para ampliar el puente y facilitar el tránsito peatonal

Aunque solo fuera una vez cada 15 días, el puente peatonal sobre el río Sadar soportaba la afluencia de miles de aficionados cada jornada de partido. En 1981 el Ayuntamiento decidió ampliarlo
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Aunque solo fuera una vez cada 15 días, el puente peatonal sobre el río Sadar soportaba la afluencia de miles de aficionados cada jornada de partido. En 1981 el Ayuntamiento decidió ampliarlo
Aunque solo fuera una vez cada 15 días, el puente peatonal sobre el río Sadar soportaba la afluencia de miles de aficionados cada jornada de partido. En 1981 el Ayuntamiento decidió ampliarlo

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A.O.

Publicado el 04/03/2022 a las 06:00

En septiembre de 1967, con motivo de la inauguración del campo de fútbol de Osasuna a orillas del río Sadar, buena parte de los aficionados que acudían a pie hasta allí inauguraron también el nuevo puente, más bien pasarela, construida sobre el cauce del popularmente conocido como río al revés. Unos meses antes de su apertura, el pleno del Ayuntamiento de Pamplona debatió sobre a quién le correspondía sufragar el gasto de los accesos al campo de El Sadar y la habilitación de aparcamientos. Algunos concejales defendían que el beneficiario de las obras era Osasuna y que por ello el club debía asumir el coste, pero finalmente se concluyó que los auténticos favorecidos eran los aficionados. Los días previos a la inauguración del campo de fútbol, el Ayuntamiento hizo pública la normativa para los accesos, tanto a pie como en coche y recomendaba a los peatones utilizar “el puente nuevo” habilitado “frente al campo”.

En 1981, con Osasuna en Primera División y con una más que notable afluencia de aficionados al estadio, el Ayuntamiento no dudó en destinar 390.000 pesetas para ampliar el puente y facilitar el tránsito peatonal. La imagen superior corresponde a las obras. En aquellos años el puente unía una destartalada carretera del Sadar con el denominado Plan Sur, la zona por la que la capital navarra tenia previsto su futuro desarrollo urbanístico después de que el Ayuntamiento se había hecho con los terrenos mediante expropiación. Más de 20.000 viviendas, escuelas, instituto, parroquia, centro cívico, espacios deportivos y parques configuraban aquel proyecto que había nacido de una forma más modesta, pero que con el paso de los años se quiso convertir en una urbanización mucho más ambiciosa. En contra de esta transformación, una parte de los propietarios de los terrenos presentaron varios recursos que llevaron a paralizar el proyecto. Las únicas viviendas que se salvaron fueron las levantadas por la Caja de Ahorros Municipal, las Torres de Arrosadía, cuya primera piedra se había colocado el 11 de julio de 1966.

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