Mancomunidad
Lodos de la depuradora de Arazuri fertilizan 2.000 hectáreas de tierras de cultivo
La Mancomunidad reparte unas 32.000 toneladas al año entre más de 200 agricultores de la Comarca y la Zona Media


Actualizado el 15/02/2022 a las 16:01
La experiencia comenzó hace tres décadas, con el recelo de no pocos agricultores. La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona proponía aplicar lodos procedentes de la depuradora de Arazuri, como fertilizante en tierras de cultivo. Con el tiempo, la iniciativa ha calado, se ha adaptado a las distintas normativas y actualmente más de 200 agricultores utilizan este abono en sus campos de cereal, girasol o maíz. De Arazuri salen 120 toneladas diarias al campo, unas 32.000 al año, que fertilizan casi 2.000 hectáreas. Desde 2013, la experiencia se apoya en un GIS (Sistema de información geográfica) “que permite una trazabilidad total de los lodos”.
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Pedro Echaide Baigorri, de Barásoain, quinta generación de agricultores en su familia, es uno de los veteranos en la iniciativa. Comenzó en 2005, “casi por casualidad”. “La persona responsable de la depuradora de Barásoain y Garínoain me comentó si podía y quería llevar lodos al campo. A él le hacía un favor y vi que para la tierra era bueno”, algo que con el tiempo ha reafirmado. Él aplica los lodos en septiembre, en cultivos de cereal. Apunta que las fechas tienen que ser muy precisas, en función de la siembra. Abona de manera rotatoria, tal y como establece la normativa en Navarra, el Código de Buenas Prácticas, de manera que cada parcela descansa entre tres o cuatro años hasta la siguiente tanda.
¿Qué son los lodos? Un proceso de digestión anaerobia estabiliza e higieniza los biosólidos obtenidos de la depuración de aguas residuales. El producto resultante se puede utilizar para regenerar, por su riqueza organiza y su elevado contenido en nutrientes, especialmente nitrógeno y fósforo. La aportación de materia orgánica que falta en muchos suelos y hace que sea más o menos fértil. “Es bueno como abono, pero sobre todo porque enriquece el suelo y mejora la estructura”, sostiene Echaide que, en su caso, “ha pasado en alguna parcela de suelos infértiles a muy fértiles”.
Sandra Blázquez, ingeniera agrónoma, y técnica de la Mancomunidad en Arazuri, explica que el biosólido es un producto aconsejado para cultivos extensivos y se recomiendan aplicaciones de entre 20 y 30 hectáreas. La dosis se determina en función de las características de cada suelo y, del mismo modo, ajustada a la normativa. En este contexto, tanto Pedro Echaide como Sandra Blázquez indican que en los últimos años la proporción ha bajado. A Echaide le permiten ahora 14 toneladas por hectárea y las completa con abonos industriales, algo que aprecia contradictorio. “Me parece bien que se restrinja el nitrógeno, pero el Gobierno toma muestras del nivel de nitrógeno en los ríos y de ahí concluye. En nuestro caso es un cauce pequeño, no se puede comparar con una gran cuenca. La cooperativa de la Valdorba, con 80 socios, a la que pertenezco, hace sus propios análisis y los índices son buenos: 25/30, cuando el límite está en 50”, describe.
Las parcelas deben cumplir los requisitos normativos respecto a dosis, a distancias a cursos de los ríos, a poblaciones... y en base a ello se lleva a cabo una selección.
TRANSPORTE Y REPARTO
La Mancomunidad se encarga del transporte y de esparcir los lodos, a través de cuatro empresas repartidoras en sus zonas de confluencia: Valdizarbe, Valdorba, Tafalla-Olite-Miranda de Arga y valle de Izagaondoa-Unciti. Para el agricultor es gratuito pero, de algún modo, colabora en cerrar el círculo de un desecho que, de otro modo, habría que enterrar. “Evitamos hacer muchos kilómetros, que no se dispare el coste en combustibles, el económico y el medioambiental, hay que compensar la huella de carbono”, incide Blázquez y apunta que se ponen un límite de 40 kilómetros a la redonda, aunque en ocasiones llegan algo más lejos.
Ahora mismo tienen lista de espera. Pero apuestan por los agricultores que en los primeros años mantuvieron sus tierras en barbecho, en espera. Sandra Blázquez subraya que “uno de los puntos clave para la correcta gestión de los lodos es la colaboración existente con los agricultores que los reciben en sus parcelas”. El fertilizante se aplica prácticamente todo el año en cultivos de cereal, maíz, girasol y guisante en secano y regadío, según las zonas. No es posible en cultivos hortícolas. En 2021, el 27% de los lodos se ha reciclado ya en parcelas en las que se aplica la normativa de Zonas Verdes Vulnerables de Nitratos (Orden foral 247/2018).
Compost, además de lodos
En Arazuri se produce también compost, resultado de mezclar los biosólidos con restos verdes procedentes de zonas públicas en la recogida selectiva domiciliaria y de empresas de jardinería del entorno. La mezcla se apila, se voltea y se somete a un proceso de compostaje, de descomposición de la materia orgánica debida a la acción de diversos microorganismos.En ese proceso de 3-4 meses, con temperaturas en torno a 70 grados, se eliminan los agentes patógneos y las semillas de malas hierbas.