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Mancomunidad

La recogida neumática encalló en Erripagaña

La Mancomunidad reconoce que ha sufrido una “fase crítica” por problemas con el sistema de recogida neumática de residuos

Ampliar Una bolsa de basura junto a un grupo de buzones en Erripagaña
Una bolsa de basura junto a un grupo de buzones en Erripagañajesús caso
Publicado el 25/01/2022 a las 06:00
Al sistema de recogida neumática de residuos de Erripagaña le cuesta coger el ritmo que la Mancomunidad esperaba tras su puesta en marcha hace dos meses. La entidad reconoce que se han sucedido los problemas pese a las continuas revisiones de los buzones, y que detectaron fallos en las cerraduras de las puertas y en las válvulas. Algunos vecinos coincidían en que los errores son frecuentes, otros no percibían anomalías y están contentos con el cambio.
Alfonso Amorena, gerente de la Mancomunidad, admite que han pasado por “una fase crítica”; por un lado “en el arranque técnico y en la puesta a punto de la instalación” y de otro en la adaptación de los vecinos “a una nueva cultura en el depósito de los residuos”. “Porque a un buzón no se puede echar cualquier desecho”, subrayaba ayer y añadía, en este contexto, “los episodios de lluvias históricas” que también han supuesto un contratiempo, no solo en Erripagaña, también en Entremutilvas.
Amorena indica que han sido “meses complicados” en los que ha sido necesario “repasar todas las cerraduras, fijarlas mejor”. Y afirma que “ya no hay casi incidencias”. “Pero lo hemos pasado muy mal, estamos en la fase de ser eficaces, pero aún nos falta ser eficientes. Fino, fino, no va. En mes, mes y medio, la cosa irá mejor”, calculaba ayer. Un recorrido por el barrio presenta ahora un panorama con menos bolsas de basura en la calle, en el entorno de los 231 buzones instalados en Erripagaña.
Imagen captada por un vecino en Erripagaña en diciembre
Imagen captada por un vecino en Erripagaña en diciembrecedida
Francisco Javier Teres Ibáñez, vecino de la zona, explicaba ya en diciembre, que el paisaje mudaba sobre todo por la noche. “Junto a los contenedores convencionales que quedan, el de papel y cartón y el de vidrio, se apilan bolsas que los vecinos dejan ahí porque no funcionan los buzones. Creo que en este tiempo han ido bien cinco días, los fallos empezaron desde el primer día y vamos acumulando basura, no puede ser”, reclamaba una solución y proponía que durante un tiempo, “hasta poder subsanar los posibles fallos”, convivan los dos tipos de contenedores. “Son viviendas nuevas por las que hemos pagado mucho dinero y ahora nos encontramos con esto. Solo en nuestro edificio somos 113 pisos”, apuntaba que había llamado varias veces a la Mancomunidad. “Me dicen que ponga una queja mediante un correo, me pasan el enlace, pero tampoco funciona y el caso es que, mientras tanto, el reciclaje se va al traste, aunque queramos, no se puede”, lamentaba.
Un punto de vista similar tiene Amelia Pires Rodrígues, aunque repara en que los fallos han sido, en su caso, puntuales. “Un día vine a tirar la basura y el de los envases estaba lleno. Pensé, yo no voy de vuelta a casa con la bolsa, así que busqué un buzón en otro edificio y lo metí allí”, indica porque, efectivamente, con la tarjeta asociada al domicilio se puede abrir cualquier buzón, no solo el de la fachada de su edificio. Echa en falta que no se puedan introducir bolsas grandes.
Myriam Fernández Aguirre considera, en cambio, que la situación ha mejorado mucho. “Al principio era un desastre, se amontonaba la basura. Pero ya hace días que no, aunque a veces abres la puerta y está ya casi lleno”, explica que a ella no tiene clara la seguridad del propio sistema, por ejemplo, “si van unos niños y lo abren, por el conducto cabe una persona”.
Para Lucelia Azevedo, también vecina de Erripagaña, el problema es que “mucha gente no acepta el cambio”. “Y si es para mejor hay que pensar que cuánto mejor, estupendo. Fácil no es, pero es cuestión de habituarse y lo cierto es que luego reciclas mejor, al menos a mí me pasa. Ahora lo hago mejor”, explica. Inmaculada C. regenta un comercio de mercería y ropa infantil en Erripagaña y es vecina del entorno. “En la tienda lo que utilizo es el contenedor de papel y cartón y ese no ha cambiado. En casa cuando pusieron este sistema, primero te da la sensación de que te controlan un poco; por otro, nosotros que sí hemos sido siempre de reciclar y separar, nos parece que da una imagen más limpia”, señala.
A juicio de Cristina Birca, el sistema funciona muy bien, “aunque a veces, sobre todo por las noches, el buzón está lleno”, pero alberga dudas con las personas mayores. “No sé, en su caso igual no es sencillo el uso de la tarjeta o tal vez necesiten más tiempo para adaptarse”, relata en la calle Dublín.
Erripagaña “fue la primera instalación” y entienden que esto ha influido en el funcionamiento. “Las galerías son diferentes a las de Lezkairu o el Casco Viejo, en parte están enterradas y es más complejo detectar problemas de aspiración”, señala Amorena. Envac es la empresa encargada del mantenimiento.
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