Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Pamplona

Una Nochevieja tranquila y marcada por las restricciones en el ocio nocturno

La Policía Municipal realizó seis detenciones y hubo 13 avisos por molestias en domicilios

Ampliar Un grupo de franceses apura las últimas horas en las que el ocio nocturno permaneció abierto
Un grupo de franceses apura las últimas horas en las que el ocio nocturno permaneció abiertoBUXENS
  • Iñigo Lecea y Oihane Goñi
Actualizado el 01/01/2022 a las 22:50
La bienvenida a 2022 en Pamplona se vio afectada, otro año más, por la covid-19. Las restricciones del Gobierno en el ocio nocturno ante el aumento de contagios hicieron que fuera una Nochevieja peculiar para todos. A diferencia de otros años, la capital navarra lucía casi desierta en una de las noches más señaladas, aunque sí que se pudo ver a varias cuadrillas que se animaron a disfrazarse para salir a la calle. Una inusual tranquilidad dominó la noche del 31 en Pamplona, a pesar del miedo que tenían las autoridades por los botellones a partir de la 1.00, hora obligada de cierre para bares y discotecas. Se pudo ver uno de más de 200 personas en Caballo Blanco y otros más reducidos en la Vuelta del Castillo, además de algún altercado en la Plaza del Ayuntamiento donde la policía municipal tuvo que intervenir en lo que resultó ser una pelea entre dos grupos de franceses. Al final, la noche en la capital se saldó con seis detenidos y 13 avisos por molestias en domicilios. Por su parte, Policía Foral actuó por botellones en Huarte, Zizur Mayor y naves industriales de Lekunberri y Noáin, y medió por molestias vecinales en Santesteban, Huarte, Oiz, Andosilla, Sangüesa y Zizur Mayor.
Ya en 2022, los bares de la Plaza del Castillo y de la Calle Estafeta de Pamplona tenían las persianas bajadas, pero en San Nicolás la historia era otra. Casi un centenar de franceses, la mayoría de ellos disfrazados y sin mascarilla, apuraban la última media hora del ocio nocturno en los bares. A pesar de la presencia policial, los agentes municipales no tuvieron que intervenir en esta icónica calle de Pamplona. Eso sí, los camareros se emplearon a  fondo a la hora de cerrar los bares, casi echando a los que aún tenía una copa en mano. A la hora del cierre, el grupo de franceses se desplazó hacia la Plaza del Castillo entonando el himno nacional de Francia.
Entre ellos, un grupo de jóvenes catalanes disfrutaba de la Nochevieja: “Yo soy catalán y hemos venido a pasar el fin de semana a Pamplona, porque en Cataluña está todo cerrado de una a seis”, afirmaba Pijuan Mor al lado del bar El Tinglado. “Nosotros hemos venido aquí -proseguía Mor- porque ya lo teníamos alquilado de antes, pero no veníamos por el ocio nocturno, sino por el ocio en general.” Sin embargo, el joven mostraba su enfado con las restricciones: “Yo creo que las medidas están mal hechas, si no cerrasen, todo el mundo iría a las discotecas con el pasaporte covid, nos han prometido que funciona y si no funciona es su culpa”, afirmaba Mor. “Si todos nos vacunásemos y tuviésemos el pasaporte covid funcionaría”.
Botellón en la calle RedínIván Benítez
Ya entrada la madrugada, se podía ver cada vez a más personas en la Plaza del Castillo, algunas de ellas disfrazadas como suele ser habitual, pero la gran mayoría no. Otras calles como Jarauta o la Plaza de San Francisco se encontraban prácticamente desiertas, sin el ambiente que suele haber en un día como este. Sin embargo, alguna cuadrilla se animó a disfrazarse y a salir un rato a la calle. “El plan para hoy era ver un poco el ambiente de la ciudad, disfrazarnos y pasarlo bien, pero siempre con precaución”, decía Natalia, de vikinga. Las esperanzas de la gente joven para esta noche no eran muy altas: “Tenía las expectativas muy bajas para esta Nochevieja, pero esperaba que el centro estuviera más vacío por el aumento de positivos en estos últimos días, creía que la gente se iba a quedar más en casa”, comentaba Uxue Astráin, que salió disfrazada junto con varios amigos de su cuadrilla. Sin embargo, la población coincide en que estas medidas, lejos de conseguir un descenso de los contagios, lograrán todo lo contrario. “Aunque cierren los bares la gente va a juntarse a beber en una casa o a quedar para hacer botellón”, sostenía Astráin. Algo con lo que su amigo Eneko Oroz estaba de acuerdo: “Estando en la calle te vas a contagiar igual que si estás en un bar. Además, con la nueva variante, que parece ser más contagiosa, vamos a caer todos tarde o temprano”.
Había un acuerdo generalizado entre la población joven: “En vez de concentrarse en la discoteca, la gente se va a juntar en la calle”, afirmaba Saioa Velasco. Izaskun, también disfrazada de vikingo, se mostraba en desacuerdo con las medidas, ya que cree que así se descontrola todo mucho más: “Se van a juntar donde no haya medidas, en un bar puedes controlar el aforo, la distancia, la mascarilla… en la calle se te escapa de las manos”.
La gente considera que las medidas tomadas para el ocio nocturno no van a ser eficaces a la hora de frenar los contagios de la covid-19. Izaskun decía: “Han querido delimitar tanto los contactos que van a conseguir todo lo contrario”. Beatriz Fernández, que se disfrazó de vaquera junto con su cuadrilla para pasar la Nochevieja, afirmaba: “Estoy convencida de que las medidas van a conseguir lo contrario, la gente lo que quiere es fiesta, de una forma o de otra”. Natalia, una de las disfrazadas de vikingos, continuaba en esta línea de desacuerdo: “Yo creo que con las medidas van a conseguir que la gente se junte en casas para hacer fiestas privadas”.
Uno de los aspectos que más entristece es la escasez de disfraces en esta nochevieja. A pesar de que sí hubo gente que se disfrazó con su cuadrilla, no fue nada comparado con otros años. De hecho, muchos de los disfrazados eran ciudadanos franceses que vinieron a Pamplona a darle la bienvenida a 2022. Sin embargo, la noche parecía la de un sábado o un jueves cualquiera en la capital navarra, muchas de las personas que se encontraban en el centro no estaban disfrazadas, algo inusual en la Nochevieja pamplonesa.
Más allá de la Plaza del Castillo, lugar en el que se pudo ver a la gran mayoría de cuadrillas disfrazadas, nos encontramos con que el resto del Casco Viejo de Pamplona se encontraba prácticamente vacío. Calles como Estafeta o Jarauta, en las que los bares tenían la obligación de cerrar a la una de la mañana, estuvieron casi desiertas durante toda la madrugada. Eneko Oroz, uno de los jóvenes que salió con su disfraz, hacía hincapié en este aspecto que tanto ha dado que hablar en la pandemia: “El contagio va a ser el mismo con o sin medidas, así que creo que habría sido mejor dejar a los bares que abran y así puedan ganar dinero estos días”.
Otro de los aspectos en los que la gente coincidía es en la necesidad de unas medidas iguales para todas las comunidades autónomas, ya que en algunas como Madrid o Castilla y León no existen estas restricciones,o en Galicia, donde las medidas son diferentes. “Yo creo que las medidas deberían ser iguales para todas las comunidades autónomas, al final te puedes contagiar igual aquí que en Madrid o en Galicia”, sostenía Oroz. En definitiva, la Nochevieja de Pamplona estuvo muy marcada por las restricciones en el ocio nocturno y por la gran cantidad de personas confinadas en sus casas. Una noche tranquila en la que las calles que suelen estar abarrotadas se encontraban casi vacías. Los más atrevidos se disfrazaron y salieron al centro de la ciudad a ver el ambiente. Pocos disfraces y mucha tranquilidad. Una Nochevieja atípica. 
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE