Inundaciones
Un Arga que rozó los 6 metros durante 10 horas partió Pamplona y su comarca
Las previsiones no se cumplieron y los caudales superaron con creces las cifras presupuestadas


Publicado el 11/12/2021 a las 06:00
Los registros que documentan estos episodios recopilan información desde el año 2000 y desde este sábado tienen un nuevo récord marcado en rojo: este viernes. El Arga más desbocado que se recuerda en dos décadas partió prácticamente en dos a Pamplona y su comarca, haciendo muy complicado cruzar de un lado a otro en muchos puntos de la ciudad. Los cortes dejaron prácticamente aislados durante buena parte del día a barrios como la Rochapea o municipios de la entidad de Burlada. Carreteras, viales y puentes estuvieron cortados y el agua mantuvo durante más de 10 horas niveles por encima de los 5 metros en Burlada (5,77 entre las 3 y las 13 horas) y de los 4 en Pamplona. En la capital navarra se superó con creces los hitos de la última gran riada ocurrida en junio de 2013, y la fuerza del agua rompió las motas construidas en 2015 para mitigar los daños de estas avenidas en la Rochapea y anegó calles como Errotazar o Río Arga. Este barrio, San Jorge o Landaben fueron los lugares donde se localizaron los mayores problemas. Desde Policía Municipal informaron que en una jornada maratoniana se retiraron más de 250 vehículos y hubo 7 actuaciones para rescatar a personas, así como evacuaciones en lugares como la residencia El Vergel, donde se inundó el sótano y de donde sacaron a 26 personas. Enrique Maya, alcalde de la ciudad, admitía que las previsiones habían sido claramente insuficientes y la avenida final del río desbordó la ciudad.
En Burlada, el responsable de Policía Municipal, Javier Lizarraga, aseguraba que como la de ayer no habían visto nunca una inundación similar y que la crecida mantenía la localidad prácticamente aislada desde primera hora. La única vía de acceso o salida del municipio era por el barrio pamplonés de la Txantrea, y el río llegó a calles como San Francisco, históricamente más alejadas del cauce del río.
El Arga creció con mucha fuerza aupado esta vez más por su afluente, el Ulzama, que llegó a aportar cifras por encima de los 300 metros cúbicos por segundo. Por ello, toda su cuenca se vio mucho más afectada que la del Arga, y se asimismo se registraron problemas en núcleos de Ezkabarte y Arre. El agua anegó naves en el polígono de Arre y afectó a las comunicaciones cortando el acceso a núcleos de este ayuntamiento como Azoz o de la margen del N-121 como Burutáin (Anué).
En Villava también hubo problemas, sobre todo en la urbanización de Martiket, donde una veintena de vecinos de las viviendas, en las que el agua alcanzó el metro de altura, fueron sacados en lanchas. El consistorio les ofreció la posibilidad de realojarse en un hotel de la localidad.
PREVISIONES MUY POR DEBAJO
Todos los consultados coincidían en apuntar al fallo de las previsiones, que quedaron muy por debajo del caudal real alcanzado finalmente por los ríos. En Burlada se trabajaba con una hipótesis de crecida de 250 hectómetros cúbicos y el río la dobló (512). En Pamplona la situación fue similar. Los caudales crecieron imparables. A las 19 horas del jueves el Arga medía 3,12 metros en Burlada y 2,03 en Pamplona y a las 4 de la madrugada esa cifra se había doblado en ambos medidores de aforo, que tenían ya datos de 5,77 en Bulada y 4 metros en la capital navarra.
La rotura de las motas de la Rochapea, en torno a las 6 de la mañana, y el despertar de la ciudad con la consiguiente incorporación a puestos de trabajo y colegios, convirtió en un caos buena parte del tránsito por la capital navarra. Hubo atascos generalizados y retrasos en líneas de villavesas. Destacaron como críticos 5 puntos, con restricciones importantes de paso que se mantuvieron toda la jornada. Entre otros, el acceso a Landaben, donde la Policía Foral rescató a una persona en su vehículo. También en la Txantrea, donde quedó cortado el puente de la Magdalena, con afecciones en toda la zona del Club Natación y domicilios y huertas anexas. Tampoco se pudo transitar, ni vehículos ni peatones, por el puente de Curtidores, que conecta la Rochapea con el casco viejo, así como toda la zona de Río Arga y calle Errozatar. El puente del Plazaola, peatonal, se cortó a tránsito de personas, que acudieron a contemplar el río y tomar fotografías. Desde Policía Municipal indicaron que era mejor priorizar la prevención, debido a la fuerza del río que discurre por debajo. El Ayuntamiento decidió además suspender la zona azul en los barrios de Rochapea, san Jorge y Txantrea.
En principio, tras haber alcanzado su máximo a mediodía, la previsión apuntaba a una tregua en las lluvias y para hoy no se prevén problemas en Pamplona y su comarca. Tocará limpieza y valoración de daños.
26 EVACUADOS EN EL VERGEL
La crecida afectó sobre todo a edificios ubicados junto al margen del río, como la residencia de El Vergel, donde 26 personas resultaron evacuadas por la Policía Foral después de que el sótano quedara inundado y no hubiera calefacción en el edificio. Después, los barrios de San Jorge y la Rochapea centraron la mayoría de rescates a personas llevados a cabo por agentes de Policía Municipal de Pamplona, en colaboración con efectivos de Bomberos en la mayoría de ocasiones. En concreto, han realizado siete intervenciones de rescate a personas en las últimas horas en la capital navarra. Por orden cronológico, se actuó con 3 personas en la zona de la avenida de San Jorge, a una madre y sus dos hijos menores, a un conductor que se subió al techo de su vehículo en Sancho Abarca, el rescate a 12 personas en el interior de 5 locales comerciales en la calle Río Arga, una persona en un domicilio en la calle Camino de Burlada, 2 personas con movilidad reducida en la calle Sancho Abarca y otras dos personas atrapadas en un ascensor en la calle Sanduzelai.
Maya: “Han fallado las previsiones en Pamplona”
El alcalde de Pamplona Enrique Maya aseguró este viernes que “la predicción no ha funcionado bien”. Lo dijo en declaraciones al podcast A bocajarro del periodista Yulen Garmendia que emite Diario de Navarra en su edición digital. Maya afirmó que no se entiende “tener una previsión de agua en el Arga de unos 300 metros cúbicos por segundo a su paso por Pamplona y que lleguen de repente, en un momento a 500 metros cúbicos. Quiero saber porqué ha ocurrido esto. Si ha habido que soltar más agua en Eugi o si se ha producido una tromba de repente”. La forma en que de repente empezó a subir agua por el Arga “nos alarmó a todos y personalmente fui al centro de mando. Hay que agradecer el trabajo de Policía Municipal . Un trabajo tremendo. Estoy preocupado de porqué se ha producido esa subida de caudal tan rápida. No es normal esto que ha ocurrido.
Maya, a primera hora de la mañana, relataba el paisaje que había encontrado en su paseo por distintos barrios anegados de la ciudad. “Las zonas afectadas son las de siempre”, contaba. “Landaben, Rochapea, San Jorge y aparcamientos en el borde del río, carretera de Orkoien o la salida hacia Guipúzcoa que también está inundada. Hay muchos sitios con problemas. La realidad ha superado las previsiones”, insistía, y “me preocupan” cómo se hacen las previsiones para el futuro.
El alcalde relató que había visitado el jueves por la noche a vecinos de la calle Errotazar y había descubierto una arqueta que saltó por la presión del agua “pero es que saltó la mota primera del parque Runa y el agua se coló por el club de remo inundando zonas muy importantes. La verdad es que pareceían un mar zonas como Curtidores. La mayor en 20 años.”
El alcalde Maya señaló: “Vamos a barajar todas las posibilidades de ayudas. Hay que estar con las personas afectadas. Habrá que hacer análisis de cómo son las previsiones”.
Las naves del polígono Landaben que bordean el Arga, inundadas
La crecida del Arga no solo retrasó este viernes a decenas de trabajadores a la hora de empezar su jornada labora; a otros tantos les fue imposible llegar o cuando lo hicieron se encontraron con que el agua cubría sus puestos de trabajo en Pamplona. Fue lo que se encontraron los empleados de las naves situadas en la zona sur del Polígono Industrial de Landaben, que bordean el río. Las importantes pérdidas económicas se suman en algunos sectores al impacto de la crisis derivada de la pandemia.
A media mañana había poca actividad en el área. Quien entró en la misma solo lo pudo hacer por uno de los cuatros accesos, el del polígono Arazuri-Orcoyen. La inundación sorprendió a propietarios y trabajadores. “Otros años la Policía Municipal suele avisar por mensaje de teléfono, pero esta vez no han avisado a nadie”, aseguró Serezade García Garcés. Junto a su hermana Josune y su padre, Carlos García Ibáñez, contemplaba cómo se anegaba iba ganando centímetros al patio de la Calle C, en el que se sitúa el negocio familiar Chatarras La Humedad. Uno de los empleados había logrado acercarse al lugar al dejar que el agua lo cubriera hasta las rodillas para sacar el coche que había dejado aparcado.
A la nave en la que se ubica Desguaces Landaben -administrado por las hermanas García Garcés-, de espaldas al río, no pudieron ni acercarse. “Ya damos la maquinaria y todo por perdido”, se resignó Serezade García. De forma reciente habían renovado los elevadores de vehículos, que costaron cerca de 80.000 euros, y un alineador de unos 9.000. Sus equipos informáticos también los tenían en la planta baja. En negocios vecinos como AgroLeku, puntualizó el padre, a las pérdidas en almacenes se añadieron vehículos nuevos.
Josune García contó que solo consiguieron ver el interior del local a través de las imágenes de las cámaras de vigilancia, después de que la empresa de seguridad le notificase un corte de luz hacia las 6.45 h.
La falta de suministro eléctrico también afectó a Laboratorio de Ensayos Navarra (Labensa). Jesús Pérez Hualde pudo adentrarse en la empresa junto a otros compañeros con el tiempo justo para levantar motores y material vulnerable antes de retirar sus coches de la zona. No imaginaban que el agua fuera a avanzar tanto: “Aquí nadie ha avisado. El lunes vendremos y a ver cómo está todo”.
Unas palabras similares empleó Óscar Goldaraz Monzón para describir la situación. “La Policía Municipal estaba cerrando las calles, pero aviso directo no hubo”, aclaró. Goldaraz, delegado de Grupo Elektra, explicó que el local de la calle C.K había experimentado un corte de alrededor de 30 minutos.
Pasadas las 11 horas, aunque la crecida del río no había llegado a la distribuidora, el delegado se planteaba dar por finalizada la jornada laboral: “Estamos pensando en cerrar la empresa por seguridad de los trabajadores, para que puedan volver a sus casas”. La mañana estaba siendo “complicada”, señaló. A las dificultades para entrar en el polígono se sumaron los problemas para entregar los materiales eléctricos.
El caudal del río cubrió el parque de San Jorge y el campo de fútbol municipal
Circular en coche por los barrios del noroeste de Pamplona resultó este viernes por la mañana caótico. Llovía sin cesar, era difícil llegar a destino sin encontrarse calles cortadas y tener que dar varias vueltas para averiguar cómo hacerlo, el tráfico era lento y a su característico sonido se sumaban las sirenas de los bomberos, que pasaban cargando con lanchas. En la rotonda de la avenida de Navarra, en San Jorge, tres agentes de la Policía Municipal se encargaron de poner orden e improvisar un paso de peatones; el agua inundaba los accesos subterráneos, por lo que estaban precintados.
Las condiciones meteorológicas no impidieron que muchos vecinos decidieran recorrer su barrio para inmortalizar la crecida del río Arga. El caudal cubrió los parques situados a ambos lados de la avenida de Navarra, en los que apenas se asomaban los respaldos de los bancos y los árboles. El agua llegó a los pies de las tres torres de la calle Santa Vicenta María, las más cercanas al Arga.
SE AVISÓ DE MADRUGADA
En los bajos del portal 5 se concentraban curiosos que observaban el caudal subir y amenazaba con invadir los garajes. Un temor que no se vio cumplido, aunque los vecinos de estos bloques habían retirado sus vehículos. Durante la madrugada, la Policía Municipal llamó a sus puertas para aconsejarles que aparcaran en un lugar alejado del río. Ellos mismos pudieron comprobar desde sus ventanas que la presa se hallaba al límite.
“Recibimos un aviso a las 00.40 h de que había un posible riesgo, pero no me imaginaba que fuera a llegar a tal altura”, admitió Josu Cortázar, que confiaba en que las sueltas del pantano de Eugui ayudaran a contener la riada.
A Víctor Manuel, vecino del 5 de la calle Santa Vicenta María, también lo llamaron los agentes por el telefonillo y enseguida sacó su coche del garaje: El que no se hubiera enterado, la habrá hecho esta mañana”. En su inspección por la zona a primera hora, añadió, no encontró ni un solo vehículo y tampoco había entrado agua. Con las bolsas de la compra en sus manos, aseguró que no recordaba que el caudal hubiera tanto antes. “Estando tan cerca el río, hasta ahora no hemos tenido problemas”, indicó.
DESALOJO DE LA ESCUELA INFANTIL
La crecida del caudal también mantuvo pendientes a los vecinos con hijos matriculados en el Colegio Público San Jorge y la Escuela Infantil San Jorge. En la guardería, cuando las familias dejaron a los niños los trabajadores las instaron a estar atentas al móvil y a la evolución de la riada, explicó Veronika Pitel, madre de uno de los alumnos.
Hacia las 11.45 horas, recibieron la llamada para recoger a sus pequeños por “precaución”, aunque las aulas no se habían inundado. No corrió la misma suerte el campo de fútbol municipal, ubicado junto a la escuela, del que solo se avistaban la parte superior de las porterías. También hubo quien se acercó a por sus hijos en el colegio por si luego no conseguía llegar hasta el centro. “A mí no me han llamado, pero donde vivo está todo inundado”, confesó Samanta Echeverría Echeverría, vecina de la Rochapea.