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Arqueología

El romano hallado en las Salesas de Pamplona habría muerto por tuberculosis

El estudio antropológico tras la excavación arqueológica, apunta a un hombre de entre 35 y 45 años, enfermo desde hacía tiempo y que habría sido arrojado a una fosa

Posición que tendría la persona hallada, según la lesión de su columna
Posición que tendría la persona hallada, según la lesión de su columnagabinete trama
Publicado el 20/11/2021 a las 06:00
Nicolás Zuazúa, dijo este jueves en Pamplona que “la arqueología es como leer un libro al que arrancas páginas”, por eso, reflexionó, “se trata de anotar todo lo posible para no perder información, documentar bien para que quede constancia”. Él y todo el equipo del Gabinete Trama continúan trabajando en los hallazgos de la excavación arqueológica previa a la remodelación del antiguo convento de las Salesas como sede de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona. La tarea de campo finalizó en junio y ahora disponen de información más precisa sobre uno de los hallazgos más relevantes, un cuerpo aparecido en la cota tres metros, que consideran de la época romana y del que ahora saben, casi con certeza, que murió por una tuberculosis que arrastraba desde hacía tiempo que lo dejó con la columna encorvada y habría sido arrojado a una fosa sin muchos miramientos. “Con bastante más cariño” fue enterrado el caballo que apareció a unos dos metros. Ahora resta saber si había relación entre ambos.
Nicolás Zuazúa ofreció en Condestable una conferencia abierta al público, organizada por la Mancomunidad, propietaria del edificio desde 2010, donde explicó, junto a la arqueóloga y antropóloga Maitane Tirapu de Goñi, los detalles de ocho meses de excavaciones en un solar que ha tenido distintos usos y en el que se han encontrado restos de diferentes épocas, que ayudan a sumar alguna pieza más en el mapa que muestra las formas de vida en Pamplona a través de los siglos.
Nicolás Zuazúa, arqueólogo, y Maitane Tirapu de Goñi, antropóloga y arqueóloga
Nicolás Zuazúa, arqueólogo, y Maitane Tirapu de Goñi, antropóloga y arqueólogajesús caso
Alfonso Amorena, gerente de la Mancomunidad, reconoció que, en principio, calcularon que el trabajo arqueológico se prolongaría un mes. “Han sido ocho, lo que ha supuesto tiempo y un esfuerzo económico importante, pero ha merecido la pena por todo lo que ha aparecido”, apuntó que tienen intención de mostrarlo al público. “Nuestra labor es esa, compartirlo con la sociedad, no tendría sentido hacerlo por nuestro propio deleite”, comentó poco después Nicolás Zuazúa.
Maitane Tirapu de Goñi ha colaborado en la excavación como antropóloga, tras el hallazgo de los restos humanos, y destacó la importancia del trabajo de campo. “Allí vemos el tipo de depósito funerario, y podemos analizar el enterramiento”, indicó y subrayó la singularidad del mismo, “porque se sale de la norma para la cultura y la época”. En primer lugar “porque estaba aislado, como lo estaban los cadáveres arrojados a silos, pozos o fosas; y segundo y, sobre todo, por la posición del cuerpo, en decúbito prono, es decir, boca abajo, “algo fuera de lo normal en todas las culturas”. También era llamativa, añadió, la postura de las extremidades, el brazo izquierdo flexionado con la mano sobre el abdomen y el derecho hiperflexionado con la mano apoyada sobre el suelo y el puño cerrado, pero con un espacio hueco. “Parecía que agarraba algo, pero no se ha encontrado, de todas formas puede ser que se hubiera desintegrado”, detalló. Las piernas también estaban flexionadas y tenía señales de clavos de hierro en los pies, semejantes a las tachuelas de las sandalias romanas, también de los soldados.
¿MUERTE VIOLENTA?
Maitane Tirapu incidió en que “en época romana son muy frecuentes las sandalias que tienen la suela completamente cubierta de tachuelas, son fáciles de reconocer, muy características” y destacó que se trata de “la posición anómala, las extremidades también”. “Podemos pensar que lo arrojaron, en arqueología con hallazgos así lo vinculamos en el peor de los casos a vampiros y brujas, de los que no vamos a hablar ahora, pero se asocia a muertes violentas o enfermedades infecciosas... Para eso se hizo el estudio de laboratorio, estaba muy bien conservado, por lo que hemos podido tener mucha información. Se trataba de un hombre, de entre 35 y 45 años, en adultos es difícil ajustar más la edad en arqueología, y que medía en torno a 1,75 metros”, describió.
“El primer resultado del laboratorio resuelve que no tiene ninguna evidencia en el hueso de una muerte violenta. ¿Qué sucede?, que igual es una muerte violenta que no pudiéramos saber, si por ejemplo lo apuñalan y no toca hueso. Sin embargo sí hemos visto algo muy interesante, y es que tiene una lesión en la columna vertebral muy evidente, son dos vértebras lumbares y la tercera, torácica, están como en pico, lo más importante es que en el lado izquierdo se ven tres ramas y parece que hay dos cuerpos vertebrales, porque uno, el del medio, prácticamente está colapsado totalmente, y el primero todavía se mantiene, pero está colapsado. ¿Qué podría originar esas lesiones? Hay dos hipótesis, la primera sería una fractura en las vértebras, pero no hemos visto ninguna línea, ni callo de consolidación de fractura. La otra hipótesis es un origen infeccioso, se detecta rasgos en el omoplato, en algunos huesos largos...”, prosiguió.
Apoyada en imágenes reales del esqueleto y en una simulada, Tirapu de Goñi señaló que “el colapso produce una ondulación de la columna vertebral”. “Creemos que podría ser una tuberculosis o podría ser brucelosis, porque se parecen mucho, pero era más común la tuberculosis y, salvo contadas excepciones, se da el diagnóstico de tuberculosis. ¿Cómo confirmarlo? Con un análisis de ADN del hueso, buscar la bacteria de la infección y poder saber a ciencia cierta. Pero es un método complicado y caro, a no ser que se incluya en algún estudio de investigación. ”, apuntó.
En todo caso, precisó : “El individuo estaba muy enfermo, no significa que fuera débil, ni mucho menos, porque para que nosotros veamos el esqueleto así afectado, llevaba enfermo muchísimos años, su organismo no logró combatir la enfermedad, pero sobrevivió tiempo con ella. La peste, por la que murieron muchas personas, o el tifus, o el cólera, son tan virulentas, que no llega a alcanzar el hueso, un individuo que tiene tuberculosis y no evidencias en el hueso es porque no aguantó mucho tiempo la enfermedad, sin embargo este llevaba años enfermo, la enfermedad era evidente a la vista”, indicó. “Y el enterramiento, singular por enfermedad infecciosa, cubito prono, como aparecieron varios casos en Valencia. ¿Podríamos hacer una asociación? Sería maravilloso. De momento, sabemos esto”, concluyó la experta.
Cerca del enterramiento del individuo, se halló también el de un caballo. “En este caso cavaron una fosa y lo enterraron, pero está a unos dos metros y parece que comparten una especie de rebaje general de terreno mucho mayor. Quedan aún incógnitas y cosas por hacer, como enviar muestras para el estudio del Carbono 14, tanto del humano, como el del caballo, aunque tampoco te da fechas precisas, las acota bastante. Lo harán con una universidad sueca y esperan tener el resultado en meses. Entretanto, continúan con el desembalaje de las 300 cubetas, de esas páginas de un libro que resultó grueso y que ahora tratan de releer en el almacén de Arqueología del Gobierno de Navarra

Las semillas de uva, cereza o melocotón

Nicolás Zuazúa explicó que en Salesas han aparecido más de 60 hoyos, en su mayoría de cronología medieval y moderna y diez pozos de piedra, algunos utilizados para captación de agua, otros de granero... Muchos, una vez desechados se usaban como vertedero, para arrojar basura, restos de comida, de vajilla... Y también otros materiales bien conservados porque la profundidad llega por debajo de la capa freática. Y al ser impermeable, el cuero o la madera, se conservan. Y también han recuperado muchas semillas. “Lo más habitual es que aparezcan carbonizadas, en este caso no, están bien conservadas y de este modo afinan más los trabajos de investigación y hay casos muy interesantes que, con análisis de ADN, aportan información sobre las antiguas variedades de uva, por ejemplo”, avanzó Zuazúa que, a través del CSIC, prevén enviar semillas a la Universidad de Munich, al Instituto Planck, donde investigan con este tipo de hallazgos.

EN BREVE

​1 La situación del solar, en un extremo del burgo de San Cernin, explica los distintos usos que ha tenido: necrópolis de la ciudad romana altoimperal; barrio artesanal medieval dedicado entre otros a la metalurgia (fundición de campanas); restos del palacio de Armendáriz, la casa de la Aduana, viviendas y convento de la Visitación de María (1903), hasta su cierre en 2003.



2 Afianza la posibilidad de que se utilizara como necrópolis romana que acostumbraban a situarlas en las afueras de las ciudades, extramuros en ocasiones. “Tenían la convicción de que quien era recordado vivía en la eternidad”. En todo caso explican que la excavación se ha ceñido a 1.050 metros del solar, y reparan en que el subsuelo de las parcelas colindantes confirmaría o no la existencia de una necrópolis más amplia.



3 Cerca de los enterramientos encontraron restos de una estela similar a una que apareció en la calle Merced y fragmentos de mármol con una inscripción. Creen que se trata de mármol blanco, importado, y que podría cubrir la fosa de los enterramientos. Parece que era una única placa y los grafistas podrían desvelar los detalles de la inscripción, en cuanto se puedan aunar las piezas.



4 El trabajo requirió mucho movimiento de tierra y los arqueólogos destacaron la colaboración de la adjudicataria, ACR, y de sus operarios al servicio de la excavación aqueológica. “Entre todos hemos conseguido sacar adelante el trabajo que ha sido duro, pero gratificante”, expresó Nicolás Zuazúa.

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