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Movilidad

Conflicto entre bicis, patinetes y peatones por las obras de Santo Domingo

El tránsito peatonal ha quedado restringido a una sola acera, creando conflicto entre bicis, patinetes y gente a pie

Aspecto de la subida de la cuesta de Santo Domingo con las restricciones de paso a que obligan las obras
Aspecto de la subida de la cuesta de Santo Domingo con las restricciones de paso a que obligan las obrasbuxens
Publicado el 04/11/2021 a las 06:00
Cuando uno camina ‘invirtiendo’ el recorrido del encierro se da cuenta de que la Cuesta de Santo Domingo tiene más peso de lo que parece. Ya desde que uno alcanza la plaza del Mercado, un cartel avisa de un corte de tráfico. Un desvío obligatorio para que los coches no terminen atascados y sin salida, a excepción de quienes recalan en el aparcamiento aledaño. Y es que las obras en las que acaba de sumergirse el Ayuntamiento de Pamplona para asegurar el talud norte del muro que desemboca en el arranque de la Rochapea, además de reparar las grietas de la calzada y solucionar problemas de drenaje, ya están teniendo sus primeras afecciones.
Y no, no nos referimos a la evidente restricción de paso de los vehículos a motor, sino de problemas de espacio para que esa convivencia entre peatones, ciclistas y patinetes se materialice como debe ser. El detonante del problema ha sido la supresión de la acera más cercana al muro, dejando solamente la de la derecha (sentido bajada) libre para el tránsito de unos y otros.
FLUCTUACIONES
¿Qué sucede entonces? Simplemente que el paso de ciclistas y patinetes entre los numerosos peatones que emplean la conexión para acceder al centro termina por crear un ‘tapón’ con las personas que suben o bajan enlazando Casco Viejo y Rochapea.
En un paseo matutino por la zona, basta detenerse durante algunos minutos en el epicentro de las obras para que una bicicleta haga sonar el timbre o un patinete se desplace quizá demasiado cerca de esos peatones que transitan por la acera. La inexistencia de calzada en el tramo más cercano al ascensor urbano (vallado) hace que el espacio se minimice más todavía. Pequeños enfados de unos y otros por pensar que cada cual tiene la preferencia perfecta de paso, en especial en momentos de mayor afluencia. Esto es entrada y salida de colegios y/o desplazamientos al trabajo a primera hora de la mañana.
Pero más allá de pareces, lo cierto es que la Ordenanza de Movilidad que rige en Pamplona prohibe expresamente tanto a bicicletas como a patinetes su circulación por las aceras. De hecho, así lo recordó el martes el propio concejal de Seguridad Ciudadana, Javier Labairu, quien fue preguntado sobre el tema durante la comisión de Presidencia de este mismo martes.
“Si hay una acera, tanto los ciclistas como los vehículos de movilidad personal tendrán que descender de su medio de desplazamiento, atravesarla a pie empujando sus correspondientes transportes hasta que lleguen a una zona en la que nuevamente puedan montarse. De este modo, no habrá conflicto de ningún tipo”, expresó el edil. Pero claro, como en todo, una cosa es la teoría y otra que, en la práctica, la norma no termine de cumplirse. “Nos juntamos mucha gente por aquí y parece que todos tenemos prisa”, comentaba en la mañana de este miércoles el vecino Manuel Alfaro.
Y aunque el ascensor sigue en activo, son muchos los que optan por Santo Domingo. “Depende de donde vayas, es mejor una alternativa o la otra”, sentenciaba Milagros Valer en la fila del elevador mientras un acordeonista urbano regalaba acordes en una mañana de miércoles.

Comerciantes: “Nos enteramos de las obras, es triste, por la prensa”

Se desayunaron, sin haberlo pretendido, con unas obras que ni siquiera esperaban. “Nos enteramos de la reforma de Santo Domingo, triste es decirlo, por la prensa”, apuntan desde la asociación de comerciantes del Casco Viejo. Con la noticia todavía sin digerir, se pusieron en contacto con el área de Conservación Urbana. “Pese a los múltiples ruegos que hicimos para que se nos informara con tiempo, lo cierto es que los detalles se nos dieron en el último momento”, afirman desde el colectivo.
Entendiendo el carácter urgente de las obras, los comerciantes determinan que las fechas en las que se va a desarrollar la remodelación (estimada hasta principios de diciembre) resultan bastante perjudiciales para su actividad. “Enfocado noviembre hacia la campaña de bonos, promocionada precisamente por el propio Ayuntamiento de Pamplona, y en pleno periodo ‘prenavideño’, no es la mejor opción”, indican los afectados.
SOBRE CALENDARIO
Entendiendo que las fechas podrían haber sido otras, los comerciantes estiman de manera mayoritaria que las obras bien podrían haberse llevado a cabo a renglón seguido tras haber finalizado las navidades. Pero como las máquinas ya se encuentran trabajando en el primer tramo de la Cuesta de Santo Domingo (altura ascensor urbano en adelante), saben que lamentarse ya no tiene remedio.
De ahí que desde la asociación de comerciantes del Casco Viejo deseen que las obras vayan “rápido” y que tengan la menor afectación posible sobre los establecimientos. A momento actual, los mayores inconvenientes se dan, y así lo corroboran los afectados, en los accesos para los distribuidores. “Las mercancías tienen que dar un rodeo importante y buscar una alternativa de entrada, por la calle Nueva”, dicen.
Asimismo, algunos potenciales clientes que requieren de coche para cargar adquisiciones también “pueden despistarse”. En la cara positiva, los comerciantes valoran que no se haya suprimido el tránsito peatonal, aunque sí califican la acera de “bastante estrecha”.
Dentro de este contexto y como también planteó en la comisión de Presidencia el concejal Endika Alonso, quizá retrotraer un poco el vallado para permitir más holgura de paso para ciclistas o vehículos de movilidad personal. “La convivencia entre todos los agentes de movilidad sería mejor”, comparten los comerciantes, quienes miran con lupa el desarrollo de las obras, confiando en que los plazos de ejecución se cumplan. 
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