Sociedad

San Lorenzo, un santo “hospitalario” en Pamplona

Más de 300.000 personas pasan cada año por la iglesia de San Lorenzo, la mayoría a rezar o visitar a San Fermín y a la Dolorosa. Pero cada 10 de agosto los fieles arropan al santo titular de la parroquia, este martes de nuevo con los danzantes

Los danzantes interpretaron ‘Fajina’ y ‘Fajina Vals’, al término de la misa de las 19.30 horas en San Lorenzo
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Los danzantes interpretaron ‘Fajina’ y ‘Fajina Vals’, al término de la misa de las 19.30 horas en San Lorenzo
Los danzantes interpretaron ‘Fajina’ y ‘Fajina Vals’, al término de la misa de las 19.30 horas en San Lorenzo

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 11/08/2021 a las 10:48

Reparó este martes el sacerdote Javier Leoz en su homilía en que San Lorenzo “es un santo muy hospitalario, que desde el siglo XIII, acoge en su casa a San Fermín, y a partir del XVIII, también a la Dolorosa” y subrayó que más de 300.000 personas pasan al año por la iglesia, “muy pocos por San Lorenzo, la inmensa mayoría por sus huéspedes”. Por eso cada 10 de agosto, fecha en que San Lorenzo murió martirizado en una parrilla en el año 258, la parroquia honra a su patrón, en su altar. Este martes se llenó el aforo permitido, ya para las Vísperas, a las siete de la tarde, a las que siguió la eucaristía, media hora después.

El día de San Lorenzo es especial en la parroquia, y en la calle del mismo nombre. La pandemia borró las celebraciones en la calle, pero este martes regresó la música, aunque solo en unos metros furtivos, los que separan la iglesia del local donde los danzantes de San Lorenzo se cambiaron. Regresaron los bailes y la emoción rozó cada rincón. Sonrisas tras las mascarillas y muchos móviles grabando un momento que se veía ya tan lejano.

Antes del inicio de la misa Javier Leoz destacaba que había sido una jornada ajetreada, con muchas visitas de personas de Pamplona y de peregrinos y turistas, “varios grupos de andaluces”, entre ellos. Ya en las eucaristías de la mañana repartieron los panecillos “ante la sorpresa de quienes desconocían el significado. “Lo agradecían mucho, hay quien lo ha llevado para el Camino, otros se lo iban a entregar a sus padres, abuelos, e incluso una pareja a un niño enfermo, ingresado en el hospital”, apuntaba Leoz y recordó que el pan “representa el ardor, el calor y el fervor del santo”. Se repartieron mil.

El coro parroquial y organistas pusieron música a la ceremonia y bandearon las campanas a mano los campaneros de la catedral de Pamplona. “Lo hacen solo el día del Corpus, en San Lorenzo y en San Fermín”, apuntó y agradeció el sacerdote, también la labor de los acólitos.

Danzantes y gaiteros, ayer tarde en la calle San Lorenzo
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Danzantes y gaiteros, ayer tarde en la calle San Lorenzo EDUARDO BUXENS
Danzantes y gaiteros, ayer tarde en la calle San Lorenzo

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Los danzantes de San Lorenzo regresaron a su calle

Los gaiteros refrescaban la garganta en la calle San Lorenzo, ya casi esquina con Jarauta, antes del ensayo con los danzantes. Camisa blanca y pantalón negro, los tambores en la funda, y las gaitas cerca, varios vecinos se percataron raudos de una escena que a estas alturas de pandemia resulta extraña. “¿Vais a tocar?, ¿Hay pasacalles?”, les preguntaba espontánea una señora. “Sí, en la iglesia”, respondía Ekaitz Santazilia. Con él, Julián Goroskieta y Mikel Ballano. Los tres gaiteros sonreían la vuelta de la música un 10 de agosto, tras el receso de 2020. Fajina y Fajina Vals interpretaron los ocho danzantes con el Bobo junto al altar de San Lorenzo y con la emoción repartida ya por todo el templo. Bailes de sables y broqueles, en conjunción con las gaitas y recreados con los aplausos más sentidos.

Ekaitz Santazilia destacaba que el próximo año, en 2022, los Danzantes de San Lorenzo cumplirán 25 años de andadura. Explicó que “nacieron a raíz de un aniversario del grupo de danzas Iruña Taldea” y que bailan en San Lorenzo, el día del Corpus y en Sanfermines. Algunos de sus componentes están en el grupo desde su fundación, de modo que “buscan relevo” y esperan encontrarlo. Todos los danzantes han pertenecido a distintos grupos de danzas de Pamplona y la Comarca. Santazilia destacó la labor del pamplonés Jesús Pomares, ya fallecido, con el propósito de recuperar en Pamplona un grupo de danzantes. “En 1790 el rey Carlos III prohibió este tipo de danzas que quedaron de manera residual en Navarra, en Ochagavía y en el entorno del Ebro, en Navarra en Cortes, entre otros”. “Se mantienen en zonas como Palencia o Segovia...”, señaló de este género de ocho más uno con bailes de composiciones geométricas. El blanco y el rojo predomina en sus trajes, aderezados con sombreros, cintas y flores de colores... y ayer con mascarillas. “Estamos y demostramos que la danza tradicional puede estar presente en todos los actos, en la calle y en los templos”, se dirigió unas palabras de agradecimiento desde el altar uno de los danzantes.

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