Sociedad
Rampas que no remontan en Azpilagaña
Y otra vez. Las rampas mecánicas que conectan Iturrama con Azpilagaña vuelven a no funcionar


Publicado el 10/08/2021 a las 06:00
Han perdido la cuenta. Y, siendo sinceros, es normal. Preguntados aleatoriamente diversos vecinos de Azpilagaña por el número de veces que han visto estropeadas las rampas mecánicas que conectan sus casas con el barrio de Iturrama, afirman no tenerlo claro. Desde que se estrenara en noviembre de 2006, la infraestructura lleva provocando ‘dolores de cabeza’ al consistorio, ya que parece que nadie consigue dar con la tecla definitiva de la reparación.
La manera de que las rampas, las mismas que salvan un desnivel de 7,2 metros en un recorrido horizontal de 34, sigan funcionando de manera continuada en las proximidades de la calle Abejeras. Es decir, sin esos parones en el tiempo que los afectados califican como “demasiados”. “Es una chapuza, pero estamos, por desgracia, más que acostumbrados. Vienes con la compra o simplemente a pasear y ya tienes en mente que tendrás que subir por tus propios medios”, reivindicaba ayer mismo Juan Pedro Salcedo, residente en las inmediaciones de las rampas mecánicas.
PASO A PASO
Recordemos que el problema, al no ser nuevo, ya se viene tratando desde bastante tiempo atrás en los salones de la administración. Bien es cierto que en febrero del año pasado incluso se llevaron a cabo trabajos de mantenimiento precisamente para este fin: mejorar la seguridad de los usuarios y disminuir el tiempo de reparación en caso de avería. Como ya explicaba el concejal Fermín Alonso en su momento, el problema se debe al modo de proceder. “Cuando se activa el botón de emergencia, llega un aviso a los servicios técnicos que deben comprobar que la rampa mecánica está parada y hacer una revisión para verificar el estado de todos los elementos. Una vez finalizado el examen, se vuelven a poner en funcionamiento. Todo ello demora su puesta en marcha e incide negativamente en el funcionamiento de las rampas”.
Las palabras, entendidas por los vecinos, no terminan de pasar el filtro definitivo. A pesar de que también se desplazaron los cuadros de maniobra para favorecer las labores de rearme. “Está bien, pero no que por ello tengamos que sufrir las desventajas de un sistema ineficaz”, valora María Asunción Pérez, habitual de su paseo por el campus de la UN y a la que las rampas le hacían “su servicio”.
SIN ACUERDO
Dentro de este contexto de resignación, ya que las rampas vuelven a estar estropeadas, los vecinos piden al Ayuntamiento que solvente el problema. “Parece que el frío les va mal, pero el calor también porque esto es así todo el año”, certifica Miguel Viña Olorón. Y aunque dado el acuerdo presupuestario al que llegaron el equipo de gobierno y el grupo encabezado por Maite Esporrín no contemplara este arreglo, los afectados reclaman algún tipo de inversión. “Si hay que cambiar el sistema, que se haga. Seguro que se están gastando más dinero en pequeñas reparaciones que en la solución definitiva”, aventura recelosa María Asunción.
