Pamplona
Los iglús para gatos de la Txantrea enfrentan a los vecinos
La polémica surge porque algunos vecinos alimentan a los felinos, aunque esté prohibido por el Ayuntamiento


Actualizado el 04/08/2021 a las 09:57
El Ayuntamiento de Pamplona instaló el pasado mes de marzo una serie de habitáculos en forma de contenedor para que los gatos pudieran vivir y alimentarse dentro de ellos. Es un proyecto que sigue el modelo CES, que consiste en la captura de los gatos callejeros, su esterilización y su posterior suelta en un lugar favorable para sus necesidades. El objetivo es el control de la población felina en las calles de Pamplona, a la vez que se les ofrece un espacio para la alimentación y el cobijo. Fernando Villanueva, concejal de Sanidad y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Pamplona, explicó que se ha conseguido reducir la población de gatos callejeros en un tercio desde la instalación de los dos iglús piloto. Los contenedores, pintados por Montse Palacios como decoración, fueron acondicionados con una puerta de acceso, que está candada para que solo pueda entrar el personal encargado del cuidado de los animales. Cuenta con una gatera y una pequeña ventana translúcida cerrada para el paso de la luz. Está prohibido abandonar gatos no deseados en este área, de la misma manera que tampoco se les puede molestar ni llevárselos a casa, y se recomienda vigilar a los perros al pasar por la zona.
Tampoco está permitido darles de comer, y esta es una de las condiciones que más está dando que hablar en las calles Miranda de Arga, Uharte-Arakil y Lakuntza. Varios vecinos proporcionan comida adicional a los gatos al colocar fuentes y tápers con alimentos al pie de la fachada. Sin embargo, no solo los gatos se aprovechan de la situación. Los vecinos denuncian que acuden palomas y cucarachas, lo que provoca que las aves se cuelguen de los tendederos y defequen sobre la ropa limpia. Por su parte, las cucarachas ascienden por las tuberías y se cuelan en las viviendas.
Una vez expuesto el problema, existen varias opiniones contrapuestas entre los vecinos de los bloques en cuestión. Por un lado, están los que piden la desmantelamiento de la colonia felina. Santiago Larrea lleva viviendo en la Txantrea desde hace 60 años, y cuenta que siempre ha habido gatos y nunca han dado ningún problema, más allá de algún arañazo en el techo de los coches cuando estiraban las patas. “Sin embargo, era bonito ver a las gatas con sus camadas de gatitos. Esa es una imagen que ya no volveremos a ver porque están esterilizados. ¿Qué sentido tiene una colonia que no se puede reproducir?”, expone Santiago mientras pasea a su perro. Por otro lado están los que solicitan el traslado de la colonia. Es el caso de José Miguel Castillo: “No queremos que el contenedor esté donde viva la gente, por pura cuestión de higiene. Los restos de la comida que les ofrecen algunos vecinos quedan esparcidos por el suelo, al alcance de niños, perros, cucarachas, palomas y ratas. Alguna vez hemos encontrado hasta pechugas de pollo dentro de los portales”, explica José Miguel. José Alberto Izpura lleva viviendo en el barrio desde 1962, y destaca que lleva viendo gatos en la calle toda la vida: “El problema no son los gatos, sino las cucarachas y las palomas, que son las que más se alimentan de la comida que dejan algunos vecinos. Hay algunos que vienen desde fuera del barrio”, cuenta José Alberto.
También discrepan sobre esta opinión los que tampoco son favorables a la colonia y piden que se vuelvan a abrir las gateras excavadas en las fachadas. Serafín y César Mateache son padre e hijo, y llevan más de 50 años viviendo en la Txantrea, y también resaltan que gatos ha habido toda la vida. “El problema está en la comida. Si los vecinos les alimentan, por lo menos que sea con comida gatuna, que no se pudre. Hay algunos que se quejan de los felinos, pero por lo menos, ellos entierran sus heces, no como los perros, que además son los que tienen pulgas”, explica César. Tatiana Giraldo también está a favor de la colonia, principalmente porque prefiere ver gatos a tener que ser testigo del correteo de las ratas por las calles.
Fani Osorio es vecina del bloque que se encuentra justo enfrente de uno de los iglús. Ella reconoció que ha dado comida a las palomas porque le dan pena, los mismo que los gatos: “Hay mucha gente que se queja por demasiadas cosas. Las palomas y los gatos son animales, y merecen tener un sitio tranquilo donde poder vivir, comer y descansar. Doy las gracias al Ayuntamiento por haber instalado la colonia y les pido que hagan lo mismo con las palomas”, comentó Fani .
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Los iglús proveen a los felinos de salud, alimento y protección
Los contenedores están acondicionados con un suelo fácil de limpiar, recipientes de vidrio para el pienso y el agua, espacios para que descansen y material de desinfección. El iglú cuenta con una cristal de metacrilato para proveer de iluminación y una gatera. Solo los encargados de las colonias tendrán acceso al interior de las instalaciones, a las que acuden todos los días para supervisar su funcionamiento y la situación de los animales. “Gracias a la implantación del programa CES (captura, estirilización y suelta), el número de gatos ha disminuido considerablemente”, declaró Fernando Villanueva, concejal de Sanidad y Sostenibilidad. Además, los iglús son multifuncionales, porque sirven de fuente de alimentación, cobijo frente al mal tiempo y almacenamiento de material de limpieza. Actualmente hay dos contenedores instalados en la Txantrea, pero se prevé su expansión pronto.