Pamplona

“Si para evitar cucarachas hay que renunciar a la colonia, que así sea”

Los vecinos protestan, pero el Ayuntamiento asegura que no hay un problema por falta de higiene en la colonia

El Ayuntamiento de Pamplona ha habilitado un espacio dotado de un contenedor tipo iglú, así como la cartelería correspondiente, para la colonia felina situada en la Txantrea.
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Un contenedor tipo iglú  para la colonia felina situada en la Txantrea.
El Ayuntamiento de Pamplona ha habilitado un espacio dotado de un contenedor tipo iglú, así como la cartelería correspondiente, para la colonia felina situada en la Txantrea.

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B.H.Pamplona

Actualizado el 04/08/2021 a las 10:00

Soco Pérez es una vecina de la Txantrea que vive a unas pocas manzanas del foco de la polémica por los problemas que supone que algunos vecinos sirvan comida a los felinos. Hace unos años, tuvo que sufrir una plaga de cucarachas en su propia casa, y llegó al punto de que se le colaban en su cama. Como consecuencia, estuvo a punto de mudarse de casa. Ella estaba a favor de la colonia de gatos porque pensaba que así el barrio estaría libre de ratas, pero al enterarse de que, por culpa de que algunos vecinos colocan fuentes con comida en el césped y eso atrae a las temidas cucarachas, ha cambiado de opinión: “Yo lo siento por los gatos, porque son animales que me gustan, pero si para evitar a las cucarachas hay que renunciar a la colonia, las autoridades deberían considerarlo por el bien de los vecinos”, exponía Soco. 

Fernando Villanueva, concejal de Sanidad y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Pamplona, declaró que, en lo que respecta a la higiene y a la suciedad, la situación está controlada. Sin embargo, José Miguel Castillo, uno de los vecinos que vive enfrente de uno de los iglús, discrepa con esa visión de las autoridades. Él es testigo todas las mañanas de restos de comida, tápers con agua y fuentes de barro con carne con salsa depositados por vecinos. La intención de esos vecinos es alimentar a los felinos, un procedimiento prohibido por el Ayuntamiento y al que no se consigue poner remedio. Como consecuencia de que la comida esté tan al alcance la vista, otros animales se acercan al festín: ratas, cucarachas y palomas, que luego ascienden hasta las ventanas y defecan sobre los tendederos de los que cuelga la ropa limpia.

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