Obras
El Mercado del Ensanche se despide 15 días
Los comerciantes entienden el cierre hasta el 2 de agosto al tener que acometerse la mejora del suelo


Actualizado el 18/07/2021 a las 09:27
“Hasta el dos de agosto!”, se oía una y otra vez en los puestos del Mercado del Ensanche cuando sus clientes terminaban de hacer la compra. Clientes, que reseñaban -y agradecían detrás del mostrador- que esta semana que acaba han acudido a hacer más compra de lo habitual.
Y es que los fieles han optado por aprovisionarse de los productos gastronómicos de su referencia en lugar de acudir a otros lugares durante el cierre desde hoy y hasta el dos de agosto del mercado. En cambio ayer, un día tradicionalmente fuerte de mercado, se estaba a medio gas. Algunos recogían sus puestos a media mañana para este “parón de dos semanas” y muchos de los habituales compradores ya habían hecho el acopio.
Prácticamente todos entendían la necesidad del cierre puesto que las obras de remodelación del inmueble, entre las calles Tafalla, Amaya, Gorriti y Olite, han llegado al suelo.
Y resulta incompatible lijar el piso, aplicar la pintura antideslizante -que será gris en lugar de la roja de ahora- y dejar que se expanda su olor mientras se seca a la vez que se vende en los puestos.
Así que entre comerciantes y la comisión de seguimiento de la obra -en la que está por ejemplo, Comiruña, la empresa municipal que gestiona el mercado- se pactó estas fechas por ser las de menos actividad comercial.
Algunos aprovecharán para irse de vacaciones y desconectar pero otros, como Mertxe Zabalza Goñi, de la firma Zabalza, especializada en productos de la huerta navarra, seguirá dando servicio. “A través de internet con entrega a domicilio o presencialmente en las Huertas de la Magdalena. Es que, además de particulares, tengo muchos clientes hosteleros a los que no puedo dejar tirados”, explicaba.
Esta comerciante se quejaba de lo que ella considera ha sido una “mala comunicación entre la empresa que hace los trabajos y el Ayuntamiento de Pamplona”.
¿Por qué? “Porque no se nos comunicaba qué tipo de obras se iban a realizar a lo largo de estos meses. Eso suponía que te encontrabas el puesto lleno de polvo, cosa que se podría haber evitado perfectamente con un aviso”, afirmaba sobre unos trabajos que se iniciaron en enero con una inversión de 1 millón de euros.
“Te puedo contar que uno de nuestros compañeros se encontró una mañana una estructura metálica dentro del puesto, hasta ahí hemos llegado”.
Además, Mertxe cree que el Ayuntamiento les tendría que haber dado acceso al mercado un día antes de la reapertura al público el 2 de agosto. “Llegamos aquí a las 7 de la mañana y a las 9 tenemos que estar abiertos al público. ¿En dos horas pretenden que organicemos el género y limpiemos? Lo veo muy difícil, la verdad. Mira, sería una gran deferencia si el Ayuntamiento contratara a una empresa para hacer esta labor”.
Ana Morrás del Río, de Floristería Torrens, también dará servicio a través de la página web de su negocio y de sus dos otras tiendas. “ Y de hecho hoy estoy aquí (ayer para el lector) para dar salida a esos pedidos. Pero estamos ya recogiendo todo”.
A TURNOS
Ana, como muchos otros comerciantes del mercado, hasta ayer siempre había tenido el puesto abierto todo el daño. Y se puede hacer porque los trabajadores se turnan tras el mostrador. Un mostrador que, apuntaba esta comerciante, también se ha llenado de polvo en varias ocasiones. “Sí, hubiera sido más deseable que nos hubieran comunicado algunas cosas”.
Belén Sánchez Sánchez optó por poner un toldo sobre las vigas de madera del establecimiento Dulces 52. “Pero al poco tiempo ya las tenía llenas de polvo. Ha sido horrible trabajar con suciedad y con los ruidos”, decía esta comerciante que se toma el cierre como unas vacaciones. “Yo siempre me iba en agosto porque mi producto no es mucho de verano, así que no merecía la pena tenerlo abierto”. Y también ella criticaba que no les hubieran informado sobre el devenir de los trabajos.
Cerca de allí, Alberto Ederra Arive tenía que dejar las cámaras a cero de género, por lo que ha sido una semana complicada para calcular cuánto producto podría despachar esta carnicería que lleva por nombre su apellido. “En tres años que estoy aquí no habíamos cerrado, lo hacíamos por turnos”. Aunque tiene una página web, ayer afirmaba que aprovechará el cierre para desconectar del todo en la playa y en la montaña.
“Es que si te vas pero dejas el puesto abierto siempre estás un poco pendiente”, indicaba Raquel García Arzoz, propietaria de un puesto de huevos y platos precocinados. Así que esta vez, dice, las vacaciones también le permitirán olvidarse de todo. “Lo cual no nos va a venir mal porque hemos tenido una semana de mucho ajetreo. La mayoría de nuestros clientes ha venido para hacer acopio de los platos que vendemos”, aseguraba.
Desde el quiosco del mercado, Marimar Vázquez Latorre, como el resto de los compañeros, afirmaba que las obras, y el parón, eran necesarias. “Es que en este suelo la gente se resbala muchísimo”, dice sobre un piso que se colocó en 2003. Pero no podía ocultar su decepción porque, al final, no pondrán los aparatos de climatización. “¡Con la falta que nos hacen!”.