Pamplona
Mujeres por una movilidad en igualdad
En enero nació Amudisna, asociación de mujeres con discapacidad de Navarra. No critican el sistema, quieren mejorarlo, entre otros ámbitos en el transporte público. Mariví Remón e Isabel Pérez cuentan su enrevesado día a día en villavesas y taxis


Actualizado el 04/10/2020 a las 06:00
"No me molesta ser diferente, lo que me molestaría es ser indiferente”. Isabel y Mariví suscriben la frase con la que se cruzaron un día en internet. También sus caminos se cruzaron con un propósito común: crear una asociación de mujeres con discapacidad, “no para criticar el sistema, sino para tratar de mejorarlo” y despertar conciencias. “Porque la discapacidad no es solo una silla de ruedas, y en algunos casos, no se ve”, subrayan. Así nació en enero Amudisna. Uno de sus objetivos es mejorar el transporte público, y con él, la movilidad en la vida cotidiana. Piden tarifas reducidas para los taxis y menos ‘barreras’ en las villavesas. Y las enumeran.
Mariví Remón Hualde, 51 años, vive con menos de un 10% de visión, desde que nació. Trata de llevar una vida autónoma. No siempre es fácil. Coger una villavesa supone toda una aventura. “Yo no puedo ver el número del bus que llega, no sé si es el mío o no. Tengo un mando que se supone me indica, pero no siempre funciona”, explica que, una vez dentro, el rosario de incidencias se acumula. “No sé cuál es la parada, estaría bien que hubiera avisos con sonido como en otras tantas ciudades, en el que te indique cuál es la próxima parada”, apunta además que su discapacidad visual “no se ve”, de manera que varias veces le han llamado la atención por ocupar un lugar reservado para personas como ella, o incluso por preguntar el número del autobús, pensado que estaba de broma.
Isabel Pérez Hernández, 54 años, se desplaza en silla de ruedas. Hasta hace 17 años era una persona “muy activa” que había trabajado, entre otros, como chófer de ambulancia y guarda jurado, que se casó y tuvo tres hijos. Una fibromialgia, complicada con una artrosis degenerativa, la llevaron primero a utilizar muletas, después un andador y finalmente, la silla. “Camina” con su silla eléctrica, pero no son pocos los obstáculos. “Al tratar de coger la villavesa, varias veces me quedo en la calle porque la rampa de acceso no funciona, o porque el lugar reservado para personas con movilidad reducida está ocupado”, apunta que hay conductores con mucha empatía que tratan de resolver la situación, mientras que otros “a veces ni siquiera piden a las personas que ocupan esos lugares indebidamente que pasen para atrás”, sostiene.
Isabel pide máquinas canceladoras en el centro del autobús, no solo delante. “Las pusieron para el covid, estaría bien que las dejen porque si no tenemos que pedir a algún pasajero que nos haga el favor”, señala una vieja reivindicación. En las villavesas, el 75% de viajeros son mujeres, y en total calculan que en el ámbito de Pamplona y la Comarca hay unas 2.000 con alguna discapacidad.
LOS BONOTAXIS
Las personas con determinado grado de discapacidad, tienen derecho a un bonotaxi, en función de un baremo económico. En el caso de Isabel suma 52 euros al mes que le recargan en una tarjeta personalizada. A Mariví no le corresponde porque sus ingresos superan el mínimo “es igual en un euro que en 500”. Gasta más de 200 euros al mes en taxi. No tiene otra alternativa. Isabel explica que para ir de su casa en Mendebaldea al centro paga entre 7 y 8 euros. “Pero si tengo que ir a la clínica Ubarmin son 30 euros ida y vuelta y el único autobús que hay no es apto para una persona en silla como yo. Entonces, ya no me llega ni para dos viajes al mes”, apunta.
Amudisna propone una reducción de tarifas en el taxi, unas tarifas con perfil social como hay en la villavesa. “No a costa de los taxistas, claro, ellos también tienen que vivir y ahora están con muy poco trabajo”, apunta Mariví y apelan a las instituciones: Mancomunidad, Gobierno, ayuntamientos... “Son pequeñas cosas, pero para nosotras suponen un mundo”, evidencian que no hablan de grandes inversiones.
Aunque ambas pertenecen a otras asociaciones valoran la necesidad de una para mujeres con discapacidad, porque si “en la vida ordinaria estamos un grado por debajo, con discapacidad la diferencia se multiplica”. “Y queremos decir a quien no ve otra luz en el camino que se puede avanzar”. De momento son veinte, con historias diferentes, y están abiertas a recibir a quien llame a la puerta en todo Navarra, inciden también en las zonas rurales “para que estas mujeres no tengan que dejar su pueblo”. Su contacto amudisna@gmail.com o el teléfono 676956220