La portada de Diario de Navarra que inspiró un lienzo de Juan Bautista
Hace unos días Juan Bautista Ilundáin volvió a abrir su antigua tienda en Burlada, ahora estudio, para mostrar su obra pictórica. Y en un lugar preferente se encuentra un cuadro que, en pleno confinamiento, le inspiró una portada del periódico


Actualizado el 25/07/2020 a las 06:00
A Juan Bautista Ilundáin no le faltan motivos para sus cuadros. Bodegones, paisajes, retratos, escenas, edificios y hasta obras de arte componen un catálogo que empezó a formarse en 1972, en la exposición colectiva Pamplona 72. Algunos son obras hechas en unos días. Otras trabajos de meses y meses. Años incluso, como el retablo de San Miguel de Aralar que encabeza su lista de favoritos y le costó dos terminarlo. En estos meses de estado de alarma, confinamiento y movimientos limitados, y ante las limitaciones para ir al estudio a unos metros de su domicilio en Burlada, aprovechó para pintar en casa. Obras de menor tamaño y, en una de ellas, encontró la inspiración en la portada del periódico.
El 26 de marzo la imagen de la estellesa Ana Mari Pinillos, tomada por el fotógrafo Montxo A.G., de la delegación de Diario de Navarra en Estella, dio la vuelta. Asomada al balcón, sujetando una cuerda, esperaba que su hija, Yolanda Azanza, atara al otro extremo de la cuerda que sujetaba la compra del día. Eran los días más duros del confinamiento, como más limitaciones al movimiento, y en la ciudad del Ega se realizó una sesión a puerta cerrada para elegir alcalde tras una moción de censura. Los periodistas, en la calle, vieron las escena de la familia y la historia se reflejó después. Y Juan Bautista Ilundáin se detuvo en ella. En el balcón del piso de arriba, en el gesto de la mujer. El cuadro se centra en ella y en los detalles que le rodean en el balcón. “No quisiera ofender al fotógrafo ni a las personas, pero fue algo que me cautivó. Como eran los días que no salía lo pinté en un cuadro pequeño, en casa”, relata el artista, que durante años también se dedicó a la docencia del dibujo y la pintura y llevó una tienda de material artístico y marcos de cuadros.
La pequeña obra es parte de lo que puede verse desde la calle San Miguel de Burlada cuando de 10 a 13 horas y de 17 a 20 abre el estudio para visitantes y paseantes. Sólo en los meses de verano, mientras termina el cuadro en el que trabaja desde hace año y medio y en el que el confinamiento no le ha dejado avanzar. “Era muy duro no poder salir de casa. Al principio lo hacía. Iba a por el pan y entraba en el estudio. Estaba sólo y no hablaba con nadie. Pero cuando se complicó la cosa me dijeron que tampoco eso se podía y me quedé en casa hasta que comprobé que otros artistas iban a sus estudios. La pintura es algo que necesito. Me puedo pasar horas cuando estoy inspirado o me propongo avanzar en algo. Y no poder hacerlo, deja huella”, relata ahora.
Formado con maestros, en la escuela de artes aplicadas y oficios artísticos de Pamplona, con cursos en París y obra repartida por París, México, Madrid, Barcelona o Navarra, cumple este año 48 dedicados a la pintura y las bodas de oro matrimoniales con Tere Villanueva. Residentes en Burlada, Ilundáin procede de Lerruz (Lizoáin-Arriasgoiti) y Villanueva de Artaiz (Unciti). Y de esta última localidad proceden las obras que ha pintado. El palacio de Aldunate y las pinturas de la iglesia de San Martín. El primero ya está terminado. El segundo es el que se vio interrumpido por la pandemia y con el que trata de recuperar la escena original que quedó escondida con el retablo que se colgó en la pared.