Protesta sindical tras el disparo a una villavesa en Pamplona
Un autobús recibió un impacto con un arma similar a una carabina de perdigones en una parada de Mendillorri


Actualizado el 03/07/2019 a las 06:00
El comité de empresa de TCC, concesionaria del transporte urbano comarcal, se concentró ayer por la mañana frente a la sede de la Mancomunidad, responsable última del servicio, en protesta por el incidente sufrido por una villavesa el pasado 23 de junio, cuando un desconocido disparó con una escopeta de aire comprimido o un arma similar, contra un autobús aparcado en una parada. No hubo heridos, pero trabajadores mostraron este martes su malestar por la que consideran “una nueva agresión”.
La policía municipal investiga el suceso que se produjo a las 00.15 horas del 23 de junio, es decir, en la noche del sábado al domingo. El autobús que cubría la línea nocturna 6 se encontraba estacionado a la altura de los portales 12-14 de la calle Concejo de Olaz, la parada de cabecera, en la que se detienen unos minutos dentro de la regulación de horarios. En ese momento el conductor sintió un impacto contra la puerta delantera de entrada al autobús de un objeto similar a un balín.
El perdigón entró por la ventanilla del conductor y salió por la puerta. Rompió la luna y dejó con un buen susto al chófer y a los usuarios que en ese momento se encontraban en el vehículo. La empresa interpuso la correspondiente denuncia en Policía Municipal, si bien todavía desconocen el origen del disparo, si fue fortuito o si el autor tenía como objetivo la villavesa.
Carlos Villaín, presidente del comité de empresa de TCC, explicaba los detalles que conocen del suceso tras la concentración de ayer. “No sabemos de momento nada más que lo que indica el parte de la empresa, de la investigación no se conoce más, pero parece que el disparo se produjo con una escopeta de aire comprimido, similar a las carabinas de perdigones. Nunca nos había sucedido algo así”, relataba Villaín. El representante de los trabajadores subrayó que en esa zona se han producido varias quejas de vecinos por el tiempo de las paradas de regulación. “Son cinco o seis minutos, depende, en los que el vehículo puede estar con el motor apagado, pero por ejemplo en días de calor y si tienes usuarios no lo apagas porque el aire acondicionado no funcionaría”, argumenta. “Nosotros apuntamos estas quejas en la hoja de servicios y la empresa y la Mancomunidad se encargan de gestionarlas”, apunta Villaín, de ELA. En todo caso reconoce que este tipo de quejas son habituales cuando las paradas de regulación están situadas cerca de edificios de viviendas.
AGRESIONES ANTERIORES
2019 había sido hasta el momento un año más tranquilo en la estadística de agresiones sufridas por parte de conductores del servicio comarcal. Hasta el mes pasado. El comité considera muy grave el incidente con la escopeta de perdigones y urge a tomar medidas. Reclaman mamparas de seguridad al menos en todos los autobuses del servicio nocturno, así como cámaras de videovigilancia, que en este caso ya cubren el 90% de los 140 autobuses de la flota.