JESÚS VIGURIA ARRIETA, MÉDICO
"Siempre se puede ayudar a los enfermos a morir dignamente"
- "Hay gente que prefiere morir en su casa. Para que sea posible, la familia debe estar preparada y el domicilio, adaptado
Publicado el 26/05/2011 a las 01:05
Ha ayudado a morir a más de 5.000 personas en las dos últimas décadas. Por sus manos han pasado enfermos de cáncer, de corazón, de pulmón, pacientes con enfermedades neurodegenerativas, ancianos... El neumólogo Jesús Viguria Arrieta, de 67 años y jubilado hace dos, recibió ayer el segundo Premio Doctor Sánchez Nicolay, que concede el Gobierno de Navarra a los facultativos que desarrollan "buenas prácticas médicas". Viguria fue impulsor de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Pamplona, la primera que hubo en Navarra. Estuvo al frente entre 1992 y 2009. Actualmente existen unidades de cuidados paliativos en todos los hospitales de la red pública, en la Clínica Universitaria y también se prestan estos cuidados a domicilio, cuando es posible.
¿Qué supone este reconocimiento para usted?
No lo esperaba y no creo que lo merezca. Pero la gente opina que sí, por lo que estoy encantando y muy agradecido.
¿Qué destaca del trabajo que ha llevado a cabo?
Yo fui pionero junto a otros compañeros. Pero, gracias a Dios, se ha extendido mucho y no somos los únicos. Es una maravilla cómo se trabaja hoy en día y la relación que existe entre los médicos de atención primaria, oncólogos, cuidados paliativos... Una unidad de paliativos exige una dedicación de veinticuatro horas. Es un trabajo sin reloj.
¿Cómo se ayuda a un enfermo terminal a morir con dignidad?
La muerte tiene un concepto muy malo pero siempre se puede ayudar en algo; a que no haya dolor, angustia, a que el paciente pueda dormir, a que la familia esté más tranquila y relajada... Se trata de ofrecer calidad, bienestar y paz donde no las había.
¿Cómo afronta un enfermo y su familia el tiempo que les resta antes de morir?
Es muy duro. Hay enfermos que no quieren ir a cuidados paliativos pero una vez que llegan no se quieren marchar.
A los enfermos les atienden muchos profesionales...
Sí, es un trabajo en equipo de médicos, enfermeras, auxiliares, psicólogos, pastoral de salud... No es algo que pueda hacer una persona sola. Suelen ser equipos de unos veinte profesionales.
¿Cuánto se prolonga, de media, la estancia en paliativos?
Unos veinte días, aunque depende del momento del proceso.
¿Ha cambiado el perfil de los enfermos en paliativos?
Al principio, la mayoría eran oncológicos pero ahora el perfil es más variado. Son pacientes con enfermedades neurodegenerativas, cardíacas, pulmonares, renales... La edad también ha subido algo por el aumento de la esperanza de vida.
¿Hay personas que prefieren morir en sus casas?
Depende. Para que un enfermo pueda morir en casa, el domicilio tiene que estar adaptado y la familia, preparada. Por ejemplo, una señora mayor no puede cuidar en casa a su marido que se está muriendo de un cáncer diseminado, lavarlo, hacerle la cama, intentar que coma algo... ¿Y si ella cae? Hay situaciones en las que es imposible. Por eso, hay que individualizar cada caso.
Un galardón para un médico pionero
La consejera de Salud en funciones, María Kutz, destacó la labor de Jesús Viguria como "médico, investigador, maestro y compañero" con una trayectoria médica y humana "intachable". "Hizo que la medicina paliativa fuera conocida y reconocida", apuntó la titular de Salud. Su labor, añadió, ayudó a los enfermos y a sus familias a afrontar el final de la vida con "respeto y dignidad".Una opinión similar expresó la presidenta del colegio de médicos de Navarra, María Teresa Fortún, que calificó a Viguria de "pionero" en su campo.
La doctora Juana Caballín, de San Juan de Dios, felicitó a su compañero por el galardón recibido. "Has sabido compaginar el conocimiento científico con una actitud cercana. Has sabido acompañar el sufrimiento de las personas en situaciones complicadas. Y eso se llama humanidad", concluyó.