LA DIÁSPORA DE LOS JÓVENES NAVARROS (II)
La emigración castiga más a los municipios más pequeños y al norte de Navarra
- Los valles de Roncal y Salazar son la zona que ha perdido más vecinos en relación a su población


Publicado el 10/03/2015 a las 14:07
La emigración golpea con más intensidad a las localidades más pequeñas. Por eso, no es extraño que una región con pueblos más bien pequeños como la que conforman los valles de Roncal y Salazar sean la que más población se le ha ido más allá de las fronteras. En general, la emigración es mayor en las zonas del norte de Navarra, como el Baztan o el Alto Bidasoa, y menor en Tierra Estella, la Ribera Alta o la Ribera tudelana.
Los datos de la emigración por municipios remiten al Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE), cuyos últimos datos se refieren a enero de 2014 y que no discrimina entre los emigrantes que han nacido en España y quienes no. Incluye por consiguiente tanto los navarros ‘de raíz’ que han decidido emigrar como todos los emigrantes que habían adquirido la nacionalidad española y que regresaron a sus países de origen cuando estalló la crisis. En total, según esta fuente, la población navarra emigrante ha crecido desde enero de 2009 en unas 9.000 personas, de 18.700 a 27.700. El dato es mucho más abultado y probablemente menos exacto que las cifras que ofrecen las estadísticas de migraciones exteriores, pero sí aporta algunas pistas sobre los lugares en los que la emigración es una salida más común.
PIRINEO, EL MÁS CASTIGADO
Lógicamente, la Cuenca de Pamplona es la que acumula más emigrantes en los últimos años. Más de 4.000 personas la dejaron entre enero de 2009 y enero de 2014. Pero no es la más castigada si se tiene en cuenta el tamaño. Esos 4.000 emigrantes (más de 3.000 de Pamplona) suponen poco más de 12 de cada 1.000 habitantes de Pamplona y su Cuenca, un porcentaje que resulta envidiable al norte de la Comunidad. La región del Pirineo, en concreto, ha visto cómo se les han ido al extranjero 35 de cada mil de sus vecinos, con una incidencia especialmente grave en Roncal-Salazar, que han perdido en un lustro algo más de 200 vecinos, o lo que es lo mismo, 66 de cada mil.
En el noroeste de Navarra los porcentajes son más heterogéneos, bajos en la Barranca (emigran 12 de cada 1.000 habitantes) y altos en un valle donde la emigración es casi un tradición, Baztan (han salido 46 de cada 1.000). De los municipios más poblados, este valle es de largo donde el peso de la emigración es mayor: viven en el extranjero 1.500 baztaneses, que suponen casi el 20% de la población que permanece en él.
Conforme se viaja hacia el sur, el fenómeno de la emigración parece castigar menos. En la Navarra Media Oriental, que agrupa las regiones de Tafalla y Sangüesa, han decidido emigrar 25 de cada mil vecinos, mientras que en Tierra Estella fueron 18 de cada mil. En la Ribera Alta (la región de Peralta, Mendavia o Milagro) la cifra baja a 11 de cada mil, aunque la región de donde menos habitantes salen al extranjero, ocho de cada mil, es la Ribera tudelana.
EL TAMAÑO DE LOS MUNICIPIOS
Las diferencias regionales ya dejan adivinar que son los pueblos más pequeños los que más han sufrido la emigración. Al fin y al cabo, las zonas que menos población han perdido, como la Ribera tudelana, la Ribera alta y la propia Cuenca de Pamplona son tierras de localidades muy pobladas, al contrario que el Pirineo. De hecho, los 186 municipios con menos de 1.000 habitantes, que suman una población de cerca de 55.000 personas, han perdido por la emigración unos 2.000 vecinos. Eso significa que 37 de cada mil ha optado por hacer las maletas. Se puede aducir que existe una razón meramente matemática para este fenómeno: si una familia de cuatro miembros sale de un pueblo de cien habitantes, ellos solos suponen un 4% de la población; en una ciudad de 10.000 deben emigrar cien familias iguales para alcanzar ese porcentaje. De todos modos, la mayor afección de la emigración en las localidades más pequeñas probablemente tiene que ver también con las menores oportunidades laborales que ofrecen.
Las proporciones de emigrantes se reducen en los municipios mayores. En los de entre 1.000 y 5.000 habitantes, 62 localidades donde viven unos 150.000 navarros, han salido hacia el extranjero 1.600 personas. La proporción no llega a 11 de cada mil. En las once que tienen entre 5.000 y 10.000, que agrupan a 88.000 navarros, han decidido emigrar 12 de cada mil. Las 10 localidades de más de 10.000 habitantes, donde viven 350.000 navarros, el número de emigrados ha pasado de los casi 10.000 de 2009 a los más de 14.000 de 2014. Esos 4.000 nuevos emigrantes son casi 13 de cada mil habitantes.