Salud

Marta Alonso, investigadora del Cima de la Universidad de Navarra: "Las familias no entienden que con todos los avances no haya nada más para el tumor cerebral infantil"

Junto al neurólogo Jaime Gallego ha iniciado el ensayo de una nueva terapia con virus modificados para cáncer cerebral financiado con un millón por la Asociación Española contra el Cáncer

Jaime Gallego y Marta Alonso, investigadores del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra
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Jaime Gallego y Marta Alonso, investigadores del Cancer Center Clínica Universidad de NavarraJ.C.CORDOVILLA
Jaime Gallego y Marta Alonso, investigadores del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra

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María José Echeverría

Publicado el 24/09/2026 a las 05:00

Los tumores cerebrales, sobre todo infantiles, están entre los que más respuestas y terapias necesitan para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de las personas afectadas. Hallar nuevas terapias es un camino largo, afirma Marta Alonso Roldán, bióloga e investigadora principal del grupo de Terapias Avanzadas para Tumores Sólidos Pediátricos del Cima de la UN. Desde 2011 está volcada en este objetivo. Alonso y Jaime Gallego, del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra, han puesto en marcha hace dos meses un ensayo clínico en fase II, con pacientes, para inocular virus modificados en el tumor cerebral y matar las células malignas.

Hoy, en el Día Mundial de la Investigación en Cáncer, la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), que ha financiado con un millón de euros este ensayo, ha presentado la campaña ‘Investigación con impacto: Proyectos de investigación que impulsan proyectos de vida’ con objeto de recalcar la importancia de investigar. En este marco, los investigadores reclamaron mayor apoyo por parte de las instituciones y más para tumores raros. “Hay pocos recursos y mucha burocracia. Falta un compromiso claro del Gobierno, de principio a fin, con estos pacientes que se merecen una oportunidad”, afirma Alonso.

¿Los primeros pasos antes de llegar al ensayos actual fueron en el laboratorio?

Sí. Se trataba de preparar los modelos que nos permitían ver si el virus era eficaz y no tóxico, primero en animales antes de dar el salto. En 2019 empezamos el primer ensayo clínico con niños.

¿Los gliomas (tumores cerebrales) son complejos?

Sí. Afectan a una zona donde hay procesos importantes (respiratorio, etc). Y son difusos: no es una masa sino que se van infiltrando en el tejido cerebral por lo que no se pueden operar.

¿Qué opciones de tratamiento hay?

La radioterapia. Se ha aprobado una droga en EEUU pero no parece muy eficaz. A día de hoy no hay tratamiento curativo.

¿Cuál es la esperanza de vida?

Desde el diagnóstico ronda los 12 meses. Es terrible. Las familias no entienden que a día de hoy con todos los avances que hay no haya nada para estos casos.

¿Cuándo hablan con ustedes qué les piden?

Son padres que se mueven mucho. Están conectados en redes sociales. Cuando vienen ya saben que se ha abierto un ensayo. Nosotros les contamos cómo es. Aportan la información médica para ver si son candidatos porque hay que cumplir una serie de criterios. Por ejemplo, si tienen varias lesiones ya no pueden ser candidatos al ensayo.

¿Es duro decir que no cuando llegan hasta este punto?

Sí. Es muy duro. Terrible. Las familias sufren mucho porque vienen con unas expectativas muy altas. Para los que entran en el ensayo no tiene coste económico ya que está financiado por una ayuda de la AECC y otras asociaciones. Pero decir que no es tremendo. Ver cómo lo reciben es desgarrador.

¿A cuántas puertas han tenido que llamar?

A muchas. Hemos tenido muchos problemas que no nos han permitido abrir antes el ensayo. Quizás económicamente estamos ahora mejor aunque hay muchos pasos, como toda la parte regulatoria. Es complicado, por ejemplo, el producir el virus. Es muy caro. Eso ya no es investigación y se financia generalmente gracias a las asociaciones. La AECC financia con un millón de euros parte de este ensayo.

¿En cuántos pacientes está previsto llevar a cabo el ensayo?

Tenemos 39 plazas en tres grupos de 13, según los tipos de tumores. Ya hemos comenzado con 3. Tenemos candidatos europeos, americanos, de Sudamérica...

Tienen previsto acabar este ensayo en 2030. ¿Qué pasará en ese momento?

Si los datos son muy buenos sería relativamente sencillo que se abra para todo el mundo. Este ensayo va de la mano de la Agencia Europea del Medicamento.

Jaime Gallego: "Hay que abrir una ventana a la esperanza, pero con prudencia"

¿El mal pronóstico de los tumores cerebrales infantiles dificulta el ensayo?

Son tumores poco frecuentes y muy agresivos, con un pronóstico pobre. Además, estamos en el escenario de la recurrencia, cuando la radioterapia no ha funcionado y el tumor avanza. A veces cuando queremos incluir a un paciente ya no es posible.

La base del ensayo es el uso de virus oncolíticos. ¿Qué es un virus oncolítico?

Es un virus, un adenovirus que típicamente produce catarro común, que se ha modificado en el laboratorio para que ataque a las células tumorales. Las infectan, se multiplican y así terminan destruyéndolas. Los virus que se han formado dentro van saliendo e infectan nuevas células tumorales y se extienden por el tumor.

¿Qué pasa si infectan células sanas?

Nada. Las pueden infectar pero están diseñados para replicarse solo ante unas características que tienen las células tumorales. En la célula sana se mueren.

¿Cómo se aplica el tratamiento?

Se lleva a cabo una intervención quirúrgica para introducir virus oncolíticos. Viene en una solución líquida que se inyecta mediante un catéter, en una hora, hasta el tumor. Primero se localiza con la resonancia.

¿Qué inquietudes les plantean los padres?

El principal temor es ese, qué ocurre con las células sanas. Y, al ser un procedimiento quirúrgico, si puede producir secuelas así como los problemas tras introducir virus, como meningitis o encefalitis (inflamación cerebro). No hemos tenido ningún caso. No provocamos infección en el cerebro. Y en ensayos previos hemos demostrado que el procedimiento es tan preciso que, normalmente, no conlleva secuelas.

¿Cómo se lleva a cabo el seguimiento?

Clínico y radiológico. Ver que no haya síntomas nuevos y, con la resonancia, ver si la enfermedad evoluciona. Es difícil porque no es una terapia convencional.

¿Cómo manejan las expectativas de las familias?

Es difícil. En situaciones desesperadas se agarran a esto como la salvación. Pero hay que dejar claro que es un ensayo, una prueba. Primero hemos demostrado que no es tóxico y ahora si es eficaz. Hay esperanza pero comedida. Para cuando llegamos a este nivel es porque hay datos robustos detrás, pero con prudencia. Hay que dejar una ventana abierta a la esperanza. Si no funciona ya estamos pensando en estrategias para mejorar el tratamiento.

¿Podría utilizarse esta terapia para otros tumores?

Sí. Se están haciendo ensayos con virus oncolíticos en otro tipo de tumores: cáncer de páncreas, ovario, etc.

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