Conferencia
Jon Juaristi, ensayista y exdirector de la Biblioteca Nacional: "El euskera no es una lengua perseguida"
El ensayista y exdirector de la Biblioteca Nacional habla en un foro de la Sociedad Civil Navarra de la "imposición de los nacionalismos pequeños"


Publicado el 22/09/2026 a las 05:00
"No hay esa especie de mística de lengua perseguida ni en Navarra ni en Guipúzcoa ni en Vizcaya”. Es la creencia que, sobre el euskera, tiene Jon Juaristi, catedrático de Filología, exdirector del Instituto Cervantes y de la Biblioteca Nacional dentro de una polifacética trayectoria profesional. Nacido en Bilbao hace 75 años y hoy jubilado, quien fuera miembro de ETA en sus albores, disertó este lunes sobre ‘La identidad plural de Navarra’ ante un abarrotado auditorio del Civivox Iturrama en calidad de invitado en una conferencia organizada por la Sociedad Civil Navarra.
El intelectual, jubilado como docente universitario, parte de la premisa de que el euskera “es una lengua románica mixta” y de una “vasquinización tardía” en una invasión de “milicias enviadas por los romanos al País Vasco”. Su impresión al respecto es que “no hubo nunca una homogenización lingüística en Navarra ni en el País Vasco”. Cree que la Lingua navarrorun, identificada por proclives a encontrar en su código el origen del euskera, “convivió en Navarra con otras lenguas, como el francés provenzal”.
Presentado por el presidente de la Sociedad Civil Navarra, Eduardo López Dóriga, ante “los intentos de anexión amigable de Navarra en una comunidad política, llamada Euskal Herria como dirían algunos”, Juaristi profundizó en la historia para situar la irrupción del nacionalismo vasco en Navarra “en época tardía”. “La presencia del nacionalismo vasco en Navarra ha sido exigua hasta finales de los años 60”, dijo. Trató con esta sentencia desmontar tesis, de naturaleza nacionalista, que tienen su fundamento en épocas pretéritas. Fue, a su parecer, “la crisis dinástica y de ideología del carlismo y el final de Franco” cuando aparece en la Comunidad foral. En medio de la división que se crea en el seno carlista, reconoció haber servido personalmente de “enlace entre una exigua ETA y el carlismo en retroceso” en una petición por parte de una facción descontenta de este último para recibir “asesoramiento militar”.
Situó asimismo la creación de la identidad vasca y “la identidad navarra reconstruida sobre un nacionalismo vasco tímido” en el siglo XIX. Fue cuando surgieron Amaya o los vascos en el siglo VIII, de Navarro Villoslada, y La Leyenda de Juan de Alzate, de Pío Baroja, con mensaje contradictorio.
“NAVARRA ES PARTE DE ESPAÑA"
Recurrió a un concepto acuñado por Miguel de Unamuno –“intrahistoria”– para referirse a la “vida continua de la gente y de los pueblos” y apuntar que “la intrahistoria en Navarra empieza a desarrollarse en el siglo XX” con el esfuerzo “honrado” realizado por Julio Caro Baroja, José Miguel Barandiaran o José María Satrústegui. “No tiene sentido la anexión al País Vasco contra el zócalo de la intrahistoria de Navarra, con una presencia nacionalista tardía en Navarra”. Su relato continuó con la certeza de que “Navarra es parte de España”, y la propia teoría del origen nacionalista “en el final del carlismo” le condujo a proclamar que un “nacionalismo sin raigambre es más radical”.
Por la misma razón, “todos los conversos políticos tienden a olvidar su pasado”. En su análisis afirmó que “los pequeños nacionalismos son molestos. Tienden a la imposición, a pintarlo todo de verde o de rojo. Y luego meten el rasero. No admiten otra identidad”.
En el turno de intervención del público, fue interpelado sobre qué hacer ante el período de transición hasta que “la tecnología –como previamente había indicado– acaben con las ideologías románticas”. Propuso leer a San Agustín y su “Ciudad de Dios”. “El orden internacional se ha derrumbado”, dijo. “Es una situación parecida a la de San Agustín, con el final del imperio. San Agustín devolvió la esperanza”. Cuando avanzaba hacia su final la conferencia, de cerca de dos horas, deslizó una opinión sobre el PNV, a una pregunta del público: “es capaz de crear una nueva ETA para que no se derogue la Disposición Adicional Primera” de la Constitución, aquella que reconoce, “ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales”.