Educación
La pequeña familia de la escuela rural de Beire
Con cinco niños este curso, la de Beire es la escuela rural con menos alumnado de Navarra pero, ajenos a esta realidad, siguen con un día a día en el que se trabaja mucho la autonomía


Publicado el 20/09/2026 a las 19:00
Las puertas de la escuela rural de Beire se abren todos los días a las nueve de la mañana y, nada más entrar, lo primero que hace el alumnado es cambiarse el calzado por unas ‘crocs’ o unas zapatillas de casa. Porque así es como se sienten los cinco niños y niñas que este curso están matriculados en esta escuela rural unitaria, en casa, en familia. Una idea ésta que subraya la directora del centro, Alicia Ramos Almodóvar. “Es que somos como una familia”, dice refiriéndose a los cinco niños y niñas, con edades comprendidas entre los 3 y los 11 años, y los dos profesores que junto a ella forman el equipo docente.
Ella lleva en la dirección del colegio desde hace 16 años y asegura que no cambia la escuela rural de Beire por ningún otro centro. “¿Cómo funcionamos? Somos una escuela rural unitaria y eso significa que todo el alumnado está junto en clase lo cual requiere de mucha organización, hay que plantear muy bien el día a día”, resume.
Eneko, Ander, Mikel, Niezyela y Soundous son los cinco niños y niñas matriculados este curso en Beire. 3 años tiene Mikel, el más pequeño, del cole, y 11 Soundous, la mayor, estudiante de 6º de Primaria. Cinco alumnos y alumnas de 1º de Educación Infantil, 1º de Educación Primaria, 3º, 4º y 6º que comparten espacio educativo, rutinas y también juegos. “Esto es todo un lujo pese a que desde fuera no pueda verse así”, sentencia la directora del centro.
Una forma de trabajar en la que, explica, se concede mucha importancia a la autonomía y en el que la ayuda mutua entre alumnado cobra especial relevancia. “Los más mayores suelen ayudar a los pequeños y se crean vínculos que después trascienden más allá del aula, jugando juntos en el patio y, ya fuera del colegio, pudiendo juntarse también por el pueblo. Esto enriquece mucho”, sostiene Ramos.
Una afirmación que respalda Soundous, la mayor del grupo. Ella vivió una primera etapa en la escuela pero se trasladó a Murcia con su familia y ha regresado este año. “Me dicen -los compañeros- dónde está cada cosa”, cuenta. Todo esto, asegura la directora, se traduce en un alto grado de madurez por parte del alumnado que viene a complementar los contenidos académicos acorde a cada etapa educativa. En este sentido, la escuela rural concede ‘mayor’ libertad a la hora de trabajar los contenidos con cada alumno y alumna pero siempre, reitera la directora, con el currículum encima.
“Por poner un ejemplo, podemos estar trabajando el cuerpo humano y puede que a uno de los alumnos no le tocaría eso en la programación pero no por eso él o ella se va a quedar al margen del aula en ese momento. Se trabaja el cuerpo humano con contenidos que pueda entender Eneko, el más pequeño, pero también acordes a los 11 años de la mayor”, ejemplifica. También hay otros momentos en que se trabaja por separado.
Una forma de trabajar ésta que no resta de cara al paso a un centro más grande cuando empieza la secundaria en otro centro educativo, generalmente en Olite, aunque en algunos casos hay quien pueda optar por Tafalla. Ahora mismo, la escuela de Beire imparte enseñanza hasta 6º de Primaria, logro conseguido hace no mucho tiempo ya que hace cinco años la etapa educativa en Beire finalizaba en 2º de Primaria. En una lucha conjunta compartida por las familias, el centro y el ayuntamiento, tras varias movilizaciones, se consiguió ampliarla.
Garantizar toda la Primaria en el pueblo favorecía que las familias apostasen por la escuela rural. “Si en tercero ya era el cambio había quien prefería comenzar ya esa etapa en otro colegio”, indican. Recuerda la directora cómo se peleó entonces y se sigue haciendo ahora. Por eso reclama que se tenga en cuenta todo el esfuerzo desarrollado en las escuelas rurales para mantener su actividad y, con ella, la vida de los pueblos.
“Cada vez que salimos a hacer una actividad por el pueblo no hay más que ver cómo nos reciben, se les ilumina la cara”, remarca a la par que incide en la importancia de mantener abierto del centro ya que, una vez que una escuela rural se cierra es muy difícil, finaliza, que vuelva a abrir. Por eso en Beire recién empezado el curso, desde el ayuntamiento se sigue trabajando pensando en cómo atraer familias que permitan seguir escribiendo la historia de esta escuela rural.


La importancia del mensaje positivo: "No es cierto que se aprenda menos"
En torno a las escuelas rurales hay muchos mitos y comentarios que, asegura la directora de Beire, no son reales y solamente perjudican a unos centros cuyas plantillas se desviven, destaca, por brindar la mejor atención y educación al alumnado. Por eso, reitera, Alicia Ramos, es imprescindible trasladar un mensaje positivo huyendo de aquellas afirmaciones que se alejan de la realidad. “Por ejemplo, no es cierto que en una escuela rural se aprenda menos. Es una frase que he oído infinidad de veces”, lamenta recordando que el currículum escolar y las programaciones son las mismas. “Quienes trabajamos aquí somos maestros. No se puede restar valor académico a un centro sin saber qué es lo que se está trabajando por eso hay que visibilizar las escuelas rurales y todo lo que aportan”, concluyó.
CLAVES
Zona 1. Baztan, con once escuelas y un 285 escolares.
Zona 2. Es Malerreka, cinco escuelas en la que están matriculados 212 alumnos.
Zona 3. En Leitzaldea hay 473 escolares en cinco centros.
Zona 4. Bortziriak cuenta con cinco escuelas y 402 alumnos,
Zona 5. Roncal tiene 75 alumnos en entre escuela e IESO.
Zona 6. Ochagavía, con 72.
Zona 7. Auñamendi, 104 escolares en cuatro centros.
Zona 8. Sakana, con nueve escuelas y 1.299 alumnos.
Zona 9. Izaga y Sangüesa, hay 181 escolares en 5 escuelas.
Zona 10. Tafalla, con 7 escuelas y 290 alumnos.
Zona 11. Valle del Aragón, 4 escuelas y 205 escolares.
Zona 12. En Tierra Estella hay 11 centros y 1.008 alumnos.
Sin zona. Está el colegio de Mendigorría con 107 escolares.


Pilar Sánchez, alcaldesa de Beire: "Hay familias que quieren venir a Beire pero no hay vivienda"
En el día a día municipal, la escuela de Beire y su supervivencia figura entre las principales prioridades del ayuntamiento. Lo asegura su alcaldesa, Pilar Sánchez, mientras desgrana los pasos que se han ido dando durante estos cuatros años buscando sobre todo atraer familias a la localidad. “Para nosotros es prioritario que llegue gente con niños”, insiste.
Y en el tiempo que lleva ella en la alcaldía, relata, las ha habido pero el problema con el que se han topado es siempre el mismo, la falta de vivienda. “Bueno no es que haya vivienda, casas hay pero la gente no las quiere vender o alquilar y quienes se animan lo hacen por unos precios demasiado elevados”, explica Sánchez, recordando especialmente un caso, el de una familia de Castellón, con tres hijos, que se interesó por una vivienda. “Hasta cinco veces vinieron pero finalmente no se materializó. De las cosas que más me han dolido en este tiempo”, indica.
Por eso, el ayuntamiento decidió comprar la casa parroquial en la que va a habilitar dos viviendas para las que tendrán prioridad las familias.
Sara Gabarre Iglesias, madre de dos alumnos: "El trato es muy cercano y nos conocemos todos"
Sara Gabarre Iglesias es una fiel defensora de la escuela rural en general, y de la de Beire en particular. Tiene argumento para hacerlo porque sus cuatro hijos han pasado por las aulas de este centro. Los dos mayores ya no están porque, finalizada allí su etapa, continúan sus estudios en otros centros pero los dos pequeños, Mikel y Niezyela, de 8 y 9 años, acuden a ella cada día.
“¿Qué puedo decir yo de esta escuela? Que es como una familia, el trato es muy cercano y que además nos conocemos todos perfectamente. Además es una tranquilidad que los críos puedan ir y venir a la escuela solos con la tranquilidad que eso nos da”, destacaba. En su caso, la experiencia ha sido “la mejor” con todos sus hijos e hijas. La familia, relataba, recaló en Beire hace trece años y el hecho de contar con escuela rural fue uno de los aspectos a tener en cuenta.
Apostar por la escuela rural, afirma, es apostar por el pueblo y su futuro. “Si se cierra la escuela, ¿quién sabe si después irán desapareciendo otros servicios?”, se pregunta.